Rafael Correa… ni un Evo, y menos un Chávez

Agencia de los Pueblos en Pie / Mariátegui
Foto: Reuters
04/10/09


La fuerza del cambio a la luz de los procesos democráticos que tienen lugar en nuestro continente reside en la capacidad de lucha y movilización de los pueblos.

Entre los desvalidos sectores oligárquicos hay quienes aun le apuestan a la desmovilización y vendetta de los movimientos sociales y organizaciones populares, quienes han sido históricamente los que han enfrentado al neoliberalismo, la explotación y han asumido la defensa de la Soberanía.

Pero resulta contradictorio que, mientras el primer mandatario ecuatoriano en sus frecuentes viajes se presenta con un discurso altisonante antineoliberal entre los mandatarios de avanzada política, en su casa enfrenta, divide y hasta se toma el atrevimiento de burlarse de las autoridades indígenas y su histórico papel durante años consecutivos de lucha y protagonistas de los levantamientos que terminaron por derrocar a tres presidentes con practicas neoliberales fieles a los dictados del imperio del norte.

Mientras en Honduras un amplio espectro de fuerzas sociales y políticas, no dan tregua al gobierno de facto de micheletti-goriletti; en el Ecuador las fuerzas que representan a los Pueblos Indígenas, campesinos, estudiantes maestros, obreros, comerciantes minoristas reciben las más penosas muestras de represión y conculcación a los principios y derechos expresados en la nueva constitución aprobada en Montecristi, y respaldada por la inmensa mayoría de los ecuatorian@s en un referendo aprobatorio.

En los dos últimos meses en el Ecuador se han presentado muchas contradicciones, con las polémicas leyes de Aguas, comunicación, minería y evaluación magisterial; dictadas desde el establecimiento que podría pensarse que serian propias de un proceso “democrático”, pero la realidad decanta otra postura y practica que devela comportamientos de fondo que expresan la gran influencia que tienen algunos sectores de derecha en el actual gobierno presidido por Rafael Correa.

Una de las propuestas fundamentales de las fuerzas sociales y populares del Ecuador es que estas se discutan las leyes entre la sociedad y se llegue a consensos sin que se perjudique a los sectores populares y rurales como de verdad viene sucediendo.

El dialogo social y político nunca será un espacio agotado, al contrario propiciara un escenario para resolver las contradicciones pero sobre todo en el propósito de avanzar hacia los verdaderos cambios que requiere el país, el presidente y su gobierno insisten en reducir estos escenarios a delegados sin poder de decisión, apartartandose con claras muestras de prepotencia e intolerancia política a quienes emiten una posición distinta a la vertida por el régimen.

Hay quienes en un primer momento creyeron que las nuevas broncas eran solo con un sector político (también histórico y meritorio), pero no la confrontación en verdad es con los maestros, indígenas, obreros, juntas de riego, estudiantes, ambientalistas y minoristas.

No debemos perder de vista, que quienes llevaron a la presidencia al presidente Rafael Correa son los enfrentados en su mayoría con el régimen actualmente. El principio de participación de todos los sectores de la sociedad consagrados en la nueva constitución parece haber perdido su originalidad.

Pero lo que sin duda alguna, produce desconcierto y desencanto por la llamada “Revolución ciudadana”, son las imágenes en las que claramente se reprime sin pudor y de manera brutal todo el que se oponga o realice una marcha para defender lo que cree son sus derechos y esperanzas depositadas en el mandato constitucional y en el proceso “democrático”, si algo queda de esto a este momento.

Los intentos fallidos del ministerio de los movimientos sociales, pueblos y nacionalidades son la expresión clara del burocratismo imperante en el régimen que cierra el paso al necesario dialogo social y popular tan imperioso en la actual coyuntura.

La muerte de un indígena shuar en la Amazonia y además afiliados la Unión Nacional de Educadores, a manos de la policía como parte de los refuerzos que llegaron a la región en un avión búfalo, cumpliendo ordenes del ministerio de gobierno de Correa hacen que se radicalicen las medidas de hecho, el paro nacional de maestros que lleva ya cerca de los quince días continuará sin desmayo y las organizaciones indígenas anuncian la paralización del país hasta que no sean escuchados por el presidente.

Hay muchos que tratan de aprovechar para pescar en río revuelto, (Sociedad patriótica, socialcristianos y Democracia Popular) pero la situación esta clara el gobierno y su presidente no ha tenido tiempo para reunirse y escuchar los reclamos de los indígenas y demás sectores populares en conflicto.

Pero si contrasta el ver como los seguidores del gobierno se reúnen periódicamente en cócteles y almuerzos de trabajo como si no pasara nada en el país, “quienes luego de la reunión salen en sendas ruedas de prensa recitando las bondades del gobierno”.

Y mientras esto sucede las calles son inundadas por mares de gentes marchando y el humo de las bombas de lacrimógenas como en aquellas batallas de abril contra el neoliberalismo no dejan de reventar los anhelos del pueblo y de quienes le han apostado al proceso democrático realmente incluyente.

Los hechos recientes demuestran la otra del gobierno, el Socialismo no es simplemente un discurso, sino en verdad un proceso en donde las fuerzas sociales y políticas como pilares fundamentales de la sociedad asumen su conducción como sucede en Bolivia y Venezuela.

Correa no es como parece ni como se vende en el imaginario a través de los medios, algunos incluso desde algunos sectores de izquierda, y no se acerca a los liderazgos de Evo y mucho menos al de Chávez.

La lucha de los Pueblos es y será definitiva en cualquier proceso de cambio; el gobierno esta por este o contra el, ahí esta el interrogante.

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