Perú: Sendero para todos


Yomar Melendez Rosas / Mariátegui
Foto: La República
03/07/10


Dos semanas después de la denominada “marcha senderista” en San Marcos va quedando claro que ha sido un hecho del que muchos han pretendido sacar ventaja.

El gobierno aprista y sus aliados encontraron la oportunidad de incitar el sentimiento reaccionario y hasta fascista que existe en determinados sectores de la sociedad peruana, y que pudimos observar con nitidez a propósito de la libertad de Lori Berenson. Esa maniobra -alentada por no pocos medios de comunicación- tiene efectos que van más allá de los electorales y deben preocupar a quienes desde la izquierda propugnamos cambios radicales en el país.

La incitación, sin embargo, no ha estado exenta de escandalosos desconocimientos como el de Alan García al mencionar que la pequeña movilización que pedía amnistía era en sí misma “apología del terrorismo”. Al promotor del “perro del hortelano” es bueno recomendarle una revisión inmediata de los conceptos elementales del Derecho Penal; y, por otro lado, recordarle que en esa línea de opinión hasta Armando Villanueva debería ir preso, pues en algunas oportunidades solicitó la amnistía para el líder del MRTA, Víctor Polay Campos.

Los fujimoristas no se quedaron atrás; se colgaron del tema pensando en votos para la “hijita de papá”… y no les fue mal: algunas encuestas los han catalputado al primer lugar, aunque lo más probable es que en los próximos días las cosas vuelvan a la normalidad. A los beneficiarios del régimen más corrupto y sanguinario que ha tenido la historia del Perú les pediremos rememorar el “acuerdo de paz” firmado por Abimael Guzmán y la torta de chocolate que Montesinos regaló a Elena Iparraguirre en su fecha natal.

El nacionalismo intentó recuperar iniciativa en el tema planteando un debate que finalmente no se concretó. No podemos negar que la idea fue buena, aunque los reflectores y cámaras la distorsionaron. El problema es que no sólo la universidad lo impidió, lo hizo también el propio partido de Ollanta usando argumentos muy parecidos a los de sus opositores. Tal vez la dirección del PNP consideró que una actividad así colocaba en segundo plano otros asuntos trascendentales como el de la exportación del gas.

Sendero fue, que duda cabe, quien más dividendos consiguió. Lograron colocar sus reivindicaciones como parte del debate nacional y obtuvieron una visibilidad que realmente no merecían. Desde la década anterior no tuvieron tantos titulares ni fueron objeto de tantas columnas periodísticas. Acostumbrados a manejarse con el mayor pragmatismo hablan ahora de participar en las elecciones de octubre con el objetivo de darle continuidad a su estrategia de propaganda.

En la izquierda, poco hemos hecho por obtener el mejor posicionamiento. Las urgencias electorales han consumido la mayor parte de nuestro tiempo y, a pesar de luchar cotidianamente contra el senderismo, no pudimos proyectar adecuadamente esa imagen. Ninguna organización del espectro político peruano tiene más autoridad que nosotros para subrayar el papel que hemos jugado y seguimos jugando en la defensa del pensamiento de Mariátegui y de la verdadera democracia. Han sido muchos los izquierdistas asesinados por Sendero, pero somos cada día más los que combatimos su manera dogmática y autoritaria de entender las transformaciones. Eso necesitamos divulgar. Y, junto a ese afán, requerimos responder articuladamente a la campaña derechista que intenta proscribir el pensamiento y la acción comunistas. Hagámoslo pronto y en unidad, más tarde podría ser demasiado tarde.


Yomar Melendez Rosas. Abogado. Vicepresidente Nacional del Movimiento Nueva Izquierda (MNI).

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