
Maria Golovnina - Michael Georgy* / Mariátegui
10/03/11
TRIPOLI.- Un combatiente libio dijo el miércoles que los rebeldes recuperaron el centro de la ciudad más cercana a la capital, que habían ocupado las fuerzas leales a Muammar Gaddafi en los combates más intensos de las tres semanas de revuelta contra el líder libio.
La localidad de Zawiyah podría haber cambiado de manos dos veces durante el día, mientras Gaddafi intenta aplastar a la oposición bombardeando la ciudad y otras localidades petroleras en el este del país, en manos de los rebeldes.
"Gracias a Alá estamos sentados en la plaza ahora", dijo el combatiente, que se identificó como Ibrahim, después de que unas horas antes informó que se habían tenido que retirar.
"Esta es una batalla a vida o muerte para nosotros, no tenemos nada que hacer ahora más que combatirle", agregó.
Un médico de la ciudad dijo que había muchos muertos por las calles, entre ellos personas mayores, mujeres y niños, y que la cifra de víctimas mortales sería de al menos 40, posiblemente más. Además, indicó que los rebeldes habían sido expulsados durante el día.
Según la cadena de televisión Al Jazeera, varios miembros de las fuerzas de Gaddafi murieron en Zawiyah, entre ellos un general y un coronel. El Gobierno se apegó a su reporte previo sobre que sus fuerzas habían expulsado a los rebeldes del centro y la televisión estatal dijo que las personas celebraban la victoria sobre "pandillas terroristas".
El contraataque oficial ha frenado el avance de los rebeldes por el este, obligándoles a retirarse de la localidad de Bin Jawad por un fuerte bombardeo.
"Entramos en Bin Jawad pero nos dispararon desde buques, así que tuvimos que retirarnos", dijo un combatiente, Adel Yahya. El coronel rebelde Bashir Abdul Qadr pareció inseguro sobre si se habían utilizado buques. "Nos bombardearon desde la dirección del mar", declaró.
Simultáneamente, el Gobierno libio parece estar sondeando a los gobiernos occidentales que han intentado aislar a Gaddafi con sanciones financieras y discuten nuevas medidas para intentar detener la violencia y obligarlo a renunciar.
Los emisarios del Gobierno libio habrían viajado a Bruselas para hablar en una reunión de funcionarios de la Unión Europea y la OTAN el jueves y viernes, dijo el ministro italiano de Relaciones Exteriores, Franco Frattini, sugiriendo que la situación era bastante fluida.
Portugal dijo que un enviado de Gaddafi se reunió el miércoles con su ministro de Relaciones Exteriores para explicar la visión de Trípoli sobre el conflicto, y Grecia dijo que otro se reuniría el jueves con el viceministro de Relaciones Exteriores Dimitris Dollis en El Cairo. No hubo detalles sobre el tipo de mensaje que llevaban los emisarios.
CIENTOS DE MUERTOS
Los rebeldes en el este afrontaron nuevas descargas de artillería en su línea del frente fuera del puerto petrolero de Ras Lanuf y dijeron que las fuerzas del Gobierno habían destruido un oleoducto que llevaba a Sidrah, a unos 550 kilómetros al este de Trípoli. La televisión estatal culpó a elementos armados "apoyados por Al Qaeda".
El médico Gebril Hewadi del comité de administración médica de Bengasi dijo a Reuters televisión que al menos 400 personas han muerto en el este de Libia desde que comenzaron los enfrentamientos el 17 de febrero, y muchos cadáveres deben ser recuperados de los sitios de los bombardeos.
Un ingeniero que trabaja en el puerto de Bin Jawad dijo a Al Jazeera que vio aviones de guerra de Gaddafi atacando las instalaciones, destruyendo tanques de almacenamiento y plantas de agua y electricidad, la primera vez en que se ha atacado instalaciones petroleras.
El máximo funcionario petrolero de Libia dijo que los disturbios habían reducido la producción hasta cerca de medio millón de barriles por día desde 1,6 millones, pero la industria petrolera aún se coordina desde la capital.
El crudo Brent se recuperó hasta los 116 dólares por barril, renovando los temores de que el precio afecte a la recuperación económica mundial.
Los rebeldes del este renovaron un llamamiento para que las potencias extranjeras impongan una zona de exclusión aérea, al menos para protegerlos de los ataques aéreos.
Sin embargo, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, dejó en claro que cualquier decisión en ese sentido es una materia para Naciones Unidas y no debería ser una iniciativa liderada por su país.
La Casa Blanca dijo, sin embargo, que sentía que el embargo de armas de la ONU contra Libia tiene flexibilidad como para permitir que los rebeldes reciban suministros si se toma tal decisión. Anteriormente esta semana, el Departamento de Estado dijo que creía que no era posible armar a los rebeldes.
Fue el más reciente de una serie de mensajes contradictorios de Washington, que tiene cautela de no involucrarse en una nueva guerra.
Gaddafi ha dicho que morirá en Libia y que no huirá, pero no ha frenado las especulaciones sobre sus planes.
Un analista nacido en Libia dijo que su círculo más próximo ha hablado con países de Africa y América Latina sobre la posibilidad de que le dieran refugio por si dejara el país.
"Es provisional, es probar el ambiente, se trata simplemente de prepararse para el futuro", dijo Noman Benotman, que tiene contactos entre funcionarios libios de seguridad.
BAJAS Y REFUGIADOS
La creciente cantidad de muertes y las amenazas de una crisis de refugiados y hambruna han aumentado la presión sobre los gobiernos extranjeros para que actúen, pero muchos temen dar el paso desde las sanciones a las medidas militares.
"Nosotros queremos ver que la comunidad internacional respalda (la zona de exclusión aérea)", declaró Clinton a Sky News. "Creo que es muy importante que eso no sea un esfuerzo liderado por Estados Unidos", agregó.
El Pentágono dijo que "todas las opciones" militares, incluida la zona de exclusión aérea, serían discutidas el jueves por los ministros de defensa de la OTAN en Bruselas.
Pero Rusia y China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, se muestran fríos ante la idea de una zona de exclusión aérea, que podría implicar un bombardeo de las defensas aéreas libias como una primera medida.
Rebeldes en el frente entre el este y las fuerzas de Gaddafi en el oeste están cada vez más frustrados con el fracaso de Occidente a la hora de actuar.
"Nosotros completaremos nuestra victoria cuando se nos entregue una zona de exclusión aérea", dijo Hafiz Ghoga, portavoz del Consejo Nacional Libio de los rebeldes, en la ciudad de Bengasi. "Si hubiesen medidas que le impidiesen (a Gaddafi) reclutar mercenarios, su fin llegaría dentro de horas", afirmó.
* Información de Reuters
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