
Linda Lema Tucker / Mariátegui
18/07/11
El artículo que presento comencé a escribirlo a finales de junio cuando el estado de salud del presidente Hugo Chávez era delicado, días en que la angustia y la incertidumbre recorrieron los confines de la tierra que dieron forma a diversas manifestaciones de solidaridad y de amor sublime de los pueblos y que finalmente se transformaron en energía buena para que el mandatario bolivariano arribara en la madrugada del 4 de julio a su tierra natal, prometiendo en el aeropuerto de Maiquetía que su prioridad es vencer la batalla por la vida.
Han sido duros los días para el líder sudamericano que hace 12 años echó andar la Revolución Bolivariana, pacífica y democrática, sirviendo en adelante como locomotora a los florecientes cambios que se vienen forjando en la región en beneficio de grandes mayorías latinoamericanas. Y duros serán los días futuros del mandatario de Barinas que le exige cuidar su salud para detener a la furibunda y ambiciosa oposición en sus ansias de reemplazar al presidente PSUV en los comicios del 2012.
En el Perú la derecha lo ha combatido siempre. A través de grandes campañas lo han demonizado y difamado como “golpista”, "hombre fuerte de izquierda" o “dictador”. Y lo hacen los medios de comunicación por el peligro que Chávez representa en el escenario de América Latina al oponerse al capitalismo salvaje, sistema inhumano e injusto que despoja a los pueblos de sus recursos naturales no renovables, ríos, bosques, biodiversidad llevándose las empresas multinacionales al extranjero dejando a nuestros pueblos en la más dramática miseria. Estas son las razones por las cuales la figura del mandatario venezolano es incómoda en su país como en el nuestro y en otras latitudes de Latinoamérica por las reformas que implementa para mejorar el nivel de vida de la población que vive por debajo del nivel de pobreza. Chávez como una estrategia de desarrollo equitativo y progresivo dispuso desde su llegada al poder, que parte de los ingresos petroleros se dirigieran a programas de ayuda a los sectores pobres. De este modo, en 2006, la empresa Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) entregó 5 600 millones de dólares para planes de desarrollo social, entre los que sobresalen salud, alfabetización, vivienda y alimentación.
La derecha lo aborrece en el Perú porque le teme. Este rechazo fue manifiesto en el reciente proceso electoral en que los medios de comunicación al una sola voz lo acusaron ser el mentor, promotor y hasta financista de la de la candidatura de Ollanta Humala. Vimos a conocidos políticos de la derecha conservadora pasearse por los programas de la televisión y la radio injuriando a Chávez, como lo hizo el conocido lobbysta de las empresas extranjeras, Pedro Pablo Kuczynski aseguraba tener información de que el candidato financiaba su campaña con dinero de Venezuela. Hasta yo misma fue involucrada en la campaña de la guerra sucia contra el candidato Humala. Pocos días antes de las elecciones presidenciales, el diario El Comercio publicó un WikeLeaks en que vinculó sentimentalmente con el líder sudamericano además de pretender implicarme con la existencia de fondos para financiar sondeos de opinión para Humala; varias personalidades salieron a desmentir tremenda falsedad.
Sin embargo, lo triste de la historia es que toda la campaña se hizo cuando el presidente venezolano se debatía entre la vida y la muerte. ¡Que barbaridad¡ ¿Quién es responsable de tanto escarnio…?
Cabe preguntarnos entonces ¿Por qué la derecha oligárquica y conservadora peruana odia a Hugo Chávez?
En el transcurso de los años del gobierno de Venezuela se ha creado una nueva correlación de fuerzas económicas, políticas e ideológicas en América Latina y El Caribe y el mundo. Así por ejemplo, han surgido nuevos proyectos de integración sudamericana y continental. Para nadie es un secreto de que Chávez es mentor de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) creada a través de la Declaración del Cuzco como un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político que otorga prioridad al diálogo político y a las políticas sociales. También es pieza clave de la ALBA (la Alternativa Bolivariana para las Américas), un bloque de 8 naciones que incluye a Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y 3 Antillas, Petro-Caribe, Telesur, Petrosur, el Banco del Sur así como la nueva y la más integradora organización continental, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, (CELAC) que nació el pasado 5 de julio en Caracas, fecha del Bicentenario de la Independencia de Venezuela que fortalecerá y generará un nuevo ordenamiento político – económico en la región.
Además el jefe de Estado de Venezuela es odiado por carisma, por la particular sensibilidad humana que lo hecho encarnarse con amor en su pueblo. En el Perú los esfuerzos de Chávez pasan inadvertidos por los medios de comunicación. Hace unos días un periodista francés me relató que a fines de noviembre del año pasado visitó Venezuela, en ese momento fue golpeada por lluvias torrenciales e inundaciones que dejaron 35 muertos y cerca de 130.000 desplazados. El presidente Chávez aprobó rápidamente “leyes potenciadoras" que le daban poderes especiales para llevar ayuda de emergencia y vivienda a las víctimas de las inundaciones. Luego, dejó el palacio presidencial y lo convirtió en la vivienda de 60 personas, o lo que equivale a convertir Palacio de Gobierno en un refugio para indígenas aymaras de Puno y sus pequeños niños que mueren de frió. Las víctimas de desastre ahora están bien alimentadas y atendidas hasta que puedan reconstruir sus vidas. En cambio, en Puno todos estos año, la ola de frío mata a 100 niños cada año, y nunca vimos a Alan García visitar a las comunidades del sur del país cariño, abrigo y comida.
La vida de Chávez es azarosa, nada sencilla. En abril de 2002 fue víctima de un golpe de Estado dirigido por el país del norte, salvado por una multitudinaria movilización popular. Luego, en el año 2003 tuvo que enfrentarse a un sabotaje de las infraestructuras petroleras que costó 10.000 millones de dólares a la economía nacional, y aún sigue enfrentándose a múltiples intentos de desestabilización. Todos estos hechos perpetuados por la vil derecha venezolana fatigan su existencia. En su discurso de La Habana dijo: “A lo largo de toda mi vida vine cometiendo uno de esos errores que bien pudiera caber perfectamente en aquella categoría a la que algún filósofo llamó “errores fundamentales”: descuidar la salud y, además, ser muy renuente a los chequeos y tratamientos médicos. Sin duda ¡qué error tan fundamental!, y sobre todo en un revolucionario con algunas modestas responsabilidades como las que la revolución me vino imponiendo desde hace más de 30 años” (Discurso en La Habana, 1.7.11)
En esos largos días de deterioro de la salud del líder los latinoamericanos y cientos de peruanos que valoran al líder sudamericano estuvimos día a día atentos a su salud. Supe de los amigos que día a día fueron recogiendo información directa del noticiero Telesur o del programa Dossier de Walter Mártinez, además visitaron la representación diplomática venezolana y muchos enviaban mensajes de recuperación al twiter del presidente.
A terminar de escribir estas ideas mi memoria trae el recuerdo de todas las veces que en solitario abordé el proceso venezolano para apoyarlo y expresarle mi solidaridad cuando las fuerzas oscuras intentaron acabarlo. Fuimos pocos los intelectuales y cientos los sectores del pueblos que nos apostamos frente a la casa diplomática para expresar nuestra respaldo conociendo que el servicio de inteligencia filmaba nuestra protesta. Allí estuvimos hasta cuando la policía nos echó al suelo por apoyar la decisión del gobierno de no renovar la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV) y de utilizar dicha frecuencia para una televisora de servicio público.
En la tierra de Tupac Amaru y de José Domingo Choquehuanca muchos se alienan con el presidente Hugo Chávez Frías para que se reponga y siga impulsando los planes integracionistas de la Patria Grande.
Se dice que los grandes hombres batallan siempre en la adversidad y que Dios es bondadoso con ellos, los cuidan y protegen para que continúen bregando por la justicia en la Patria grande.
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