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Manuelita Sáenz recibió homenaje en el Perú a 159 años de su partida


“Seré todo lo que quiera: lo que sé es que mi país es el continente de América, y he nacido bajo la línea del Ecuador”. Bajo el espíritu integracionista que revela esta frase pronunciada por Manuelita Sáenz, se brindó el pasado martes un homenaje musical y poético a la Libertadora de El Libertador, en conmemoración del 159 aniversario de su fallecimiento un 24 de noviembre de 1856, en el Puerto de Paita, en Perú.


Mariátegui 
29/11/15

Fue en un concierto organizado por la Embajada de  Venezuela en la República del Perú conjuntamente con la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, que el público limeño pudo rememorar nuevamente el coraje, el emprendimiento, la nobleza y el alma indoblegable de Sáenz, reconocida con la Orden Caballeresa del Sol, por el General José de San Martín; luego con el grado de Teniente de Húsares, que le otorgó El Libertador Simón Bolívar gracias a su contribución en la Batalla de Pichincha que selló la Independencia de Ecuador, para siglos más tarde ser ascendida como Generala de Honor de la República de Ecuador, por el presidente de este país Rafael Correa.

La unión entre los pueblos que conforman la Patria Grande, por la que luchó con entereza Manuelita Sáenz, desde muy joven, fue destacada en su intervención por el embajador venezolano Diego Molero Bellavia y además constituyó el hilo conductor para el concierto que ofreció el virtuoso del cuatro venezolano Eloy Miranda, quien recorrió de norte a sur con distintas melodías la identidad nuestroamericana como digno homenaje de quien fuera, como ella misma se definía, amiga, amante y compañera del Genio de América.

Molero Bellavia agradeció, de igual manera, a los presentes por acompañarlo en la velada poético musical en homenaje a Manuelita, así como a las autoridades de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, por su compromiso con el hecho cultural que hermana a los países. También se hizo un reconocimiento a la Compañía Minandina, SAC, por su valiosa contribución para el desarrollo del evento.

La Patria Grande musical. Por su parte, Eloy Miranda conquistó al público con canciones como la composición del cubano Miguel Matamoros, Lágrimas Negras; asimismo interpretó Mi Contradanza, del venezolano Rafael Rincón González y la melodía brasileña Mañana de Carnaval o Black Orpheus. Continuó su trayectoria con piezas de Argentina, Brasil, Ecuador, República Dominicana, Venezuela, cerrando una noche magistral con dos obras peruanas: El Plebeyo de Felipe Pinglo Alva y La Flor de la Canela, de Chabuca Granda.

Particular emoción ocasionó la participación del director de la Escuela de Música de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, el maestro Sigiberto Velásquez, quien interpretó el conocido vals venezolano El Diablo Suelto, del compositor y pianista criollo Heraclio Fernández, interpretada con el instrumento típico andino la “quena”.

La conducción del evento, al que asistieron más de un centenar de personas, estuvo a cargo del Consejero de la Embajada venezolana Alberto Vaivads. Entre los asistentes se encontraban los Embajadores del Estado Plurinacional de Bolivia, Gustavo Rodríguez Ostria y de la República de Nicaragua, Marcela Pérez Silva, así como el Ministro Consejero de la Embajada de la República Dominicana, Juan Carlos Rodríguez y funcionarios de la Misión de la República Bolivariana de Venezuela en Lima; el congresista Manuel Dammert; intelectuales, artistas, colectivos sociales y público en general

La poesía hizo también su aparición, primero, en la voz del Consejero Alberto Vaivads, quien leyó el texto A Manuela Sáenz, la Libertadora de sí misma, de la poeta colombiana Adalgiza Charria Quintero, trova que sirvió de inspiración adicional a los músicos y a los presentes, al escucharse versos indómitos como “Cabalga la Caballeresa en la vastedad originaria de América Latina/ Viene su tormenta perturbando conciencias/ Pidiendo cuentas libertarias (…) Ella, la del alto sueño/ la huérfana y la insumisa/ la exiliada, la despojada/ la capitana de su vendaval (…)”.

También se escuchó la palabra de la Embajadora nicaragüense, poeta y cantante, Marcela Pérez Silva, con un poema de su propia autoría Cabalga Manuela, que entre sus versos escribe: “¿Qué es este estruendo de cascos que me aturde? / ¿O redobles de tu corazón valiente Caballeresa del Sol / Coronela en Ayacucho ataviada de húsar y a horcajadas ascendida en pleno campo de batalla?/ Cabalga Manuela, luna de Paita/ Cabalga Manuela, pariendo Patria”.

La intervención del congresista Manuel Dammert retrató a la heroína  quiteña Manuela Sáenz Aizpuru y fijó, ya en el alma, y en los corazones, así como en la mente del público a la mujer que escribiera un día a Bolívar: “Las condiciones adversas que se presenten en el camino de la campaña que Usted piensa realizar, no intimida mi condición de mujer. Por el contrario, yo las reto. (…) ¿Me lleva usted? Pues allá voy. Que no es condición temeraria ésta, sino de valor y de amor a la Independencia (…)”. Fiel reflejo de una verdadera luchadora por la Emancipación de nuestros países y ejemplo vital para nuestras generaciones.

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