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Perú: El genocidio Indígena en Bagua ¿Ensayo de una posible intervención militar norteamericana en la Amazonía?


Yásser Gómez */ Mariátegui
Foto: Helicóptero del U.S. Air Force en la Base Militar Los Cabitos. Ayacucho.
15/07/09


A inicios del siglo veinte, el historiador Luis E. Valcárcel escribió en la prestigiosa revista Amauta -dirigida por José Carlos Mariátegui- acerca del exterior inexpresivo del indio; se preguntó si ¿bajo su máscara de indiferencia hallaremos algún día su verdadero rostro?. "Su burlona sonrisa será lo primero que descubramos, porque en lo insondable de esta conciencia andina, bulle el secreto de piedra" afirmó Valcárcel.

El genocidio, la desaparición y la detención de cientos de indígenas amazónicos en la ciudad de Bagua (Perú), -los primeros días de junio- cometida por el gobierno aprista con la justificación de desalojar la carretera Fernando Belaúnde y una estación petrolera ubicada en la selva nororiental. Revelan que el Estado y la clase política criolla sólo quieren asomarse al verdadero rostro de los pueblos indígenas, cuando estos se rebelan contra el establecimiento. Para luego acusarlos de ser unos salvajes y de estar en contra de la modernidad (léase) inversión privada.

En la última década los pueblos andinos y amazónicos han liderado el combate contra el modelo neoliberal, rechazando a las transnacionales mineras, petroleras y gasíferas -en algunos casos llegando a expulsarlas- de su territorio -tanto con referendos como mediante la acción directa- porque contaminan el medio ambiente, el agua, dañan la agricultura, matan al ganado, a los peces, producen enfermedades respiratorias, además de -ellos- quedarse sin un sustento económico.

La lucha economicista por la que pelean los sindicatos de trabajadores no tiene el mismo protagonismo que en décadas pasadas en el escenario peruano. La deslocalización laboral y las maquilas de las industrias transnacionales ubicadas en países con leyes permisivas para la superexplotación de los trabajadores y por lo tanto, la máxima ganancia para ellos. Hace que las corporaciones energéticas estén más interesadas en obtener concesiones del Estado peruano para apoderarse de yacimientos de gas, petróleo y minerales, donde utilizan sofisticada tecnología y -sobre todo- porque están favorecidas por exenciones impositivas, para realizar las extracciones en territorio de los pueblos indígenas.

A los cuales nunca se les consulta. Sólo se les intenta torcer su voluntad con dinero y si se oponen, los asesinan mediante grupos de paramilitares privados como es el caso de la empresa FORZA (conformada por integrantes y ex integrantes de la Marina de Guerra del Perú) que tiene su campo de acción en la región Cajamarca a servicio de la minera Yanacocha.

Sin embargo, el combate de los pueblos indígenas tanto en los Andes como en la Amazonía está en progresivo aumento. La lucha es para defender a la naturaleza y por consecuencia la vida, la cultura, los idiomas, la libertad y el derecho a la autonomía. Respaldada por el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), firmado por el Estado peruano.

La masacre contra los indígenas en Bagua marca un punto de quiebre tanto en la aceleración de la doctrina represiva, de criminalización y económica neoliberal del gobierno aprista. Como en el significado geopolítico que está detrás de este genocidio, porque esto puede ser el ensayo de una posible intervención militar norteamericana en la Amazonía y poder apreciar cual es el nivel de resistencia del pueblo de Bagua y la respuesta solidaria de los movimientos sociales en el resto del país.

Como lo analiza Ana Esther Ceceña, economista, investigadora de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y Coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica en una entrevista a Upsidedownworld.org. "Se está hablando de dos bases en Perú desde hace tiempo, del área de Chiclayo y también ahora la de Ayacucho. Pero con bases de nuevo tipo, muy flexibles, eficaces, más pequeñas, realmente bases más adecuadas a lo que son las condiciones de la actuación militar en este momento de la guerra. Pero también del simple trabajo del monitoreo y vigilancia. Entonces, cuando nosotros vemos la posición geográfica de Perú y evaluamos la situación política y geopolítica del continente, realmente la posición de Perú es inmejorable como para tener una posibilidad de acceso más directo y más variado hacia algunas regiones que están preocupando mucho como la de la zona sur de Bolivia, la zona gasífera. La zona norte de Argentina que es petrolífera, entonces, está en términos de los recursos, pero también en términos de su potencial rol en la desestabilización de gobiernos que se consideren convenientes. La base de Ayacucho está en línea recta hacia La Paz, de manera que, de acuerdo con los radios de acción -incluso mínimos- que tienen los aviones de guerra actuales, La Paz quedaría bajo el alcance de la base de Ayacucho sin ningún problema. Y lo de Chiclayo apunta más hacia la zona amazónica, la veo como una oportunidad, por un lado, de garantizar la entrada por el río hacia Iquitos y la zona Amazónica, pero también de mantener vigilado a Ecuador por los dos flancos".

El genocidio contra los indígenas en Bagua, debe servir como una llamada de alerta para los sectores políticos de la izquierda, el movimiento indígena y las organizaciones regionales, quienes entusiasmados por la asunción al poder de gobiernos progresistas en América Latina, sólo están a la espera de las elecciones regionales-municipales del 2010 y las presidenciales del 2011. Como si en Bolivia, Venezuela o Ecuador -antes de que ocurran estos cambios- no hubiesen existido rebeliones masivas contra el modelo neoliberal con sus respectivos muertos, desparecidos y encarcelados.

El caso peruano, no sólo es, de la apropiación de los recursos naturales por parte de las transnacionales y ante esto, la resistencia de los pueblos indígenas. Sino, además, la posición geopolítica en la que estamos ubicados y la importancia para los planes del Departamento de Estado de los EE.UU. de adueñarse de la Amazonía, de intentar tener vigilados a pueblos y gobiernos hermanos como los de Ecuador y Bolivia, además de prevenir que este "contagio" no se consolide en Perú.

El secreto de piedra que señaló Luis E. Valcárcel en la revista Amauta a inicios del siglo XX, se descubre hoy -como tantas veces en la historia del continente- con la resistencia y ofensiva indígena en Bagua, como también ocurre en el Valle del Cauca (Colombia), EZLN (México), CONAIE (Ecuador), Mapuches (Chile), Movimiento de los Sin Tierra (Brasil) y con los movimientos sociales y el gobierno de Evo Morales (Bolivia). Este es el verdadero rostro de los pueblos indígenas, el del combate por defender la naturaleza, la vida, la cultura, la autonomía y la libertad.

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Yásser Gómez. Periodista. Editor de Mariátegui. La revista de las ideas.


* Artículo publicado en el periódico Escena Contemporánea Nro 5 Julio del 2009.

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