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Argentina: Hoy más que nunca, gracias Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo ejemplar


Carlos Aznárez / Mariátegui
07/06/11


Ahora que la carroña mediática y la derecha dictatorial carga sus baterías para denostar la indiscutible victoria, lograda por la movilización popular, en la batalla por los derechos humanos, se hace imprescindible rendir homenaje a mujeres como Nora Cortiñas, militante empecinada y valiente en la defensa de la memoria de nuestros 30 mil hermanos revolucionarios desaparecidos y asesinados.

Ahora, que los buitres se aprestan a devorar la carnaza que le ofrecen oscuros personajes como los Schoklender, que jamás debieron haber pisado nuestro escenario militante, construido en base a la sangre y el sacrificio de miles de luchadores y luchadoras populares, es necesario reivindicar tu nombre y tu accionar querida Norita. Madre de Plaza de Mayo con mayúsculas, a partir de aquel momento aciago de abril del 77 en que la patota militar secuestraba y hacía desaparecer a tu adorado hijo Gustavo, y vos, como una tigra que defiende a sus cachorros, saliste a buscarlo removiendo cielo y tierra, hasta que el 30 de abril de ese mismo año comenzaste a marchar en la Plaza y no te detuviste jamás.

Diminuta y poblada de ternura, te fuiste convirtiendo, a punta de dar ejemplo -como pedía nuestro admirado Che- en una batalladora constante, con el pañuelo blanco, inmaculado, como estandarte frente a los opresores.

Jamás le regalaste esa herramienta tan importante como es la autonomía, a aquellos que con cantos de sirena intentaron cooptar tu trayectoria y la de tantas luchadoras. Si hay algo que te destacó a lo largo de los años, es que no sucumbiste nunca ante los cantos de sirena de gobiernos, partidos ni testaferros de la politiquería. Ninguno de estos estamentos, pudo con tu discurso digno, comprometido, consecuente.

No faltaste ni un jueves a la Plaza que las hizo mundialmente admiradas y cuando algunas creyeron que ya no eran tiempos de resistir, redoblaste tus esfuerzos para denunciar los atropellos a los más necesitados, sin dejar de reconocer a la vez, porque no te encerraste nunca en un discurso dogmático, lo que a tu entender eran avances o victorias parciales dentro del campo de los derechos humanos con respecto a los años de la dictadura. Pero te plantaste, coherente, para recordar que también se violan eso derechos cuando crecen los crímenes del "gatillo fácil" o de la desnutrición o mortalidad infantil en provincias donde los gobernadores actúan como señores feudales.

De la misma manera que estuviste siempre al pie del cañón cada vez que había un conflicto social, un desalojo o una ocupación de una fábrica que había sido abandonada por sus patrones y era recuperada por sus trabajadores (Zanon, Brookman, el Hotel Bauen, y tantas otros ejemplos te vieron llegar a dar testimonio de solidaridad), no dudaste ni un instante en ponerte del lado de los pueblos originarios, constantemente perseguidos por sujetos de la calaña del gobernador Gildo Insfrán. Así abrazaste a los mapuche neuquinos o te plantaste desde la primera hora acompañando a los hermanos Qom que habían sido asesinados y despojados de sus tierras por los sicarios del gobernador formoseño.

Tu fuerza arrolladora, querida Norita no se demostró sólo dentro de nuestras fronteras. Recorriste el mundo denunciando primero a la dictadura asesina, pero también en apoyo hacia los que pelean o los que sufren la represión de sus respectivos gobiernos. Así llegaste, junto con Pérez Esquivel a Haití, cuando nadie quería hablar de ese país tan machacado por el imperialislmo y sus seguidores. Allí, arremetiste contra la vergonzosa presencia de tropas argentinas y latinoamericanas ocupando y reprimiendo a los más pobres de esa Nación. También marchaste con las mujeres de la resistencia hondureña, dejando claro que la voz del pueblo es la única que debe ser escuchada a la hora de embestir a la dictadura y su actual variante continuista.

Tuvimos la suerte de compartir con vos una de tus visitas militantes a Chiapas, en apoyo a los zapatistas del EZLN y comprobar, una vez más, cuanto y cómo te quieren los de "más abajo y a la izquierda". No dejaste tampoco de apoyar la causa del pueblo palestino, la de los independentistas vascos o de reclamar para que el Imperio y la OTAN no sigan masacrando a las poblaciones de Iraq, Afganistán o ahora
a los habitantes de Libia.

Algo más para destacar y que te define como lo que eres, una militante de la rebeldía y la humildad : jamás pusiste inconvenientes a la hora de contestar positivamente a quienes te invitaban aquí o en el exterior para que te hicieras presente. Ni hablar de viajar en primera como alguna vez te sugirieron o de alojarte en hoteles lujosos. Siempre preferiste la casa de los compañeros, para charlar "en familia" y sobre todo, para sentar ejemplo, de que a las Madres como vos, no las seduce ni el lujo, ni el consumo y mucho menos las invitaciones ostentosas.

Cuántas veces te hemos admirado, Nora Cortiñas, porque sacando fuerzas de tu propio cansancio, recorrías distancias enormes para ir de una reunión a otra, de una marcha a un acto, porque en todos esos sitios era fundamental que marcaras con tu presencia, el apoyo como Madre de Plaza de Mayo a causas justas que por lo general son ninguneadas por los medios o embestidas por la represión. No es casual que en agradecimiento a tu permanente entrega, los trabajadores de la fábrica recuperada IMPA hayan puesto tu nombre (porque los mejores homenajes son los que se hacen en vida) a la sala de se teatro popular.

Qué decir, también, de tu continua concurrencia a las cárceles, visitando a los compañeros que ayer y hoy están presos por luchar. Son muchos los que recibieron tu esperada visita y que te abrazaron con ese cariño que sólo pueden demostrar los miles de hijos luchadores que te han ido creciendo a lo largo de tu hermosa vida.

Por todo ello, es que quería escribir sobre vos y para vos, querida Norita, porque ahora que la canalla fascistoide intenta ensuciar vuestro nombre aprovechándose de las herramientas que les sirvieron en bandeja otros que bajo el paraguas de los derechos humanos construyeron holdings empresariales, tu nombre y el de otras mujeres tan revolucionarias como vos (allí están esas dos entrañables Madres de Plaza de Mayo neuquinas, Lolín Rigoni e Inés Ragni), se agiganta y vence cualquier campaña injuriante. No es para menos, a pesar de los pesares, ustedes no han dejado de combatir un instante en estos últimos 34 años para reivindicar los principios revolucionarios de sus queridos hijos y de todos aquellos que en los recordados años70 pretendíamos tomar el cielo por asalto.

Gracias, Nora Cortiñas, por ser generosamente solidaria, valientemente antiautoritaria y rebeldemente anticapitalista y antiimperialista. Con tu y vuestro ejemplo, están ratificando diariamente que sólo aquellas y aquéllos que luchan toda la vida son los y las imprescindibles.

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