martes, octubre 28, 2014

Perú. Comuneros toman aeropuerto de Nuevo Andoas en segundo día de protestas contra Pluspetrol



Mariátegui
28/10/14

No se perciben indicios de solución, por lo que la protesta en la comunidad nativa de Nuevo Andoas, ubicada en la provincia de Datém del Marañón de la región Loreto, suma ya su segundo día. La población indígena ha tomado el aeropuerto y de no escucharse su reclamo podría cerrar las válvulas de los ductos de petróleo.

Aurelio Chino Dahua, presidente de la Federación Indígena Quechua del Pastaza – Fediquep, ha señalado que se sienten burlados tanto por la empresa como por el Estado. En el caso de la primera es por desconocer acuerdos asumidos con las comunidades. En lo que se refiere al Estado por los pocos avances que se han dado para atender la problemática socio ambiental de las cuencas afectadas por la explotación petrolera.

El dirigente indígena ha mostrado su indignación por la falta de compromisos de parte del gobierno, pues a pesar de que llevan dialogando con las autoridades desde el 2011 no se ha puesto marcha programas que busquen atender las demandas de los comuneros.

La protesta iniciada por Nuevo Andoas viene siendo respaldada por otras comunidades de la cuenca del Pastaza, por lo que se prevé que en las próximas horas otros pueblos estarán sumándose a esta protesta pacífica.

El Apu de Fediquep ha dejado en claro que esta protesta es pacífica y es contra la empresa Pluspetrol Norte por lo que ha pedido a las autoridades y a la opinión pública que se mantengan atentos ante una innecesaria movilización de personal de la DINOES hasta la comunidad de Nuevo Andoas.

Reiteró que en los últimos meses la Pluspetrol Norte ha iniciado una campaña para debilitar y dividir a las comunidades y a Fediquep a fin de desconocer, en su totalidad, los derechos de los comuneros. Por ello, planteó el retiro de la empresa de los territorios indígenas y que las operaciones sean asumidas por Petroperu con participación directa de las comunidades.

Mientras tanto en Nuevo Andoas, la comunidad se mantiene en movilización permanente a la espera de la atención de sus demandas. Como se recuerda ellos exigen el inicio de las acciones de remediación de la laguna Shansho Cocha y se les indemnice por los daños causados a la misma.

Además, que se cumpla con el pago de la compensación por el uso de tierras a partir de estudios de valorización técnica e independiente de las zonas usadas como canteras por la empresa Pluspetrol Norte por más de 15 años.

También demandan que se ejecuten las obras de electrificación en Nuevo Andoas, las cuales están a cargo del Gobierno Regional de Loreto y de la Pluspetrol.

Los dirigentes comunales han reiterado que la protesta es pacífica por lo que solicitan que se evite el traslado de personal de la DINOES a su localidad. Por lo contrario exigen a la Mesa de Desarrollo, en representación del Estado, que se traslade a la zona a los dirigentes de Fediquep y sus asesores para que participen del diálogo con la empresa.

viernes, octubre 24, 2014

Golpe a mentiras de Miami: John Kerry elogió el papel de Cuba frente al ébola en África


Mariátegui
24/10/14

Cubainformación TV.- Basado en un texto de Cubadebate.- La campaña de mentiras de la prensa de Miami sobre el envío de médicos de Cuba a combatir el ébola en África ha recibido el peor de los varapalos: el del mismísimo Secretario de Estado de EEUU John Kerry, que ha elogiado públicamente el papel de Cuba. Edición: José Ignacio Antón. 



La izquierda y el balotaje en Brasil


Atilio A. Boron
24/10/14 

Obedeciendo a un orden directa de Adolf Hitler, el 18 de Agosto de 1944 Ernst Thälmann moría fusilado por las SS en el campo de concentración de Buchenwald. Su cuerpo fue inmediatamente cremado para que no quedara vestigio alguno de su paso por este mundo. Thälmann había llegado a este tétrico lugar luego de transcurrir los anteriores once años de su vida en la prisión de Bautzen,  donde fuera enviado cuando la Gestapo lo detuvo –al igual que a miles de sus camaradas- poco después del ascenso de Hitler al poder, en 1933.


En esa prisión fue sometido a un régimen de confinamiento solitario cumpliendo la pena que le fuera impuesta por el imperdonable delito de haber sido fundador y máximo dirigente del Partido Comunista Alemán. Thälmann era además uno de los líderes de la Tercera Internacional, que en su VIº congreso -celebrado en Moscú en 1928- había aprobado una línea política ultraizquierdista de “clase contra clase”. 


Esta se traducía en la absoluta prohibición de establecer acuerdos con los partidos socialdemócratas o reformistas, fulminados con el mote de “socialfascistas” y caracterizados sin más como el ala izquierda de la burguesía.  Ni siquiera el mortal peligro que representaban el irresistible ascenso del nazismo en Alemania y la estabilización del régimen fascista en Italia lograron torcer esta directiva. 


León Trotsky se opuso a la misma y no tardó en condenarla. Y desde la cárcel Antonio Gramsci le confesaba a un recluso socialista, Sandro Pertini, que esa consigna que debilitaba la resistencia al fascismo “era una estupidez”. Tanto el revolucionario ruso como el fundador del PCI eran conscientes de que el sectarismo de esa táctica expresaba un temerario desprecio por el riesgo que presentaba la coyuntura y que su implementación terminaría por abrir la puerta a los horrores del nazismo, clausurando por mucho tiempo las perspectivas de la revolución socialista en Europa. La Tercera Internacional abandonó esa postura en su VIIº y último congreso, en 1935, para adoptar la tesis de los frentes populares o frentes únicos antifascistas. Pero ya era demasiado tarde y el fascismo se había enseñoreado de buena parte de Europa.

El supuesto que subyacía a la tesis del “socialfascismo” era que todos los partidos, a excepción de los comunistas, constituían una masa reaccionaria y que no había distinciones significativas entre ellos. Llama la atención el profundo desconocimiento que esta doctrina evidenciaba en relación a lo que Marx y Engels habían escrito en el Manifiesto Comunista. En su capítulo II dicen, por ejemplo, que “los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros.  …. Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto.”  

Y Lenin, a su vez, durante el curso de la Revolución Rusa reiteradamente subrayó la necesidad de que los bolcheviques elaborasen una política de alianzas con otras fuerzas políticas que preservando la autonomía e identidad política de los comunistas pudiese, en dadas ocasiones, llevar a la práctica acciones e iniciativas concretas que hicieran avanzar el proceso revolucionario. Había, tanto en los fundadores del materialismo histórico como en el  líder ruso una clara idea de que podía haber partidos obreros, o representantes de otras clases o grupos sociales (la pequeña burguesía es el ejemplo más corriente) con los cuales podían forjarse alianzas transitorias y puntuales y que nada podría ser más perjudicial para los intereses de los trabajadores que desestimar esa posibilidad y, de ese modo, abrir la puerta a la victoria de las expresiones más recalcitrantes y violentas de la burguesía. Volveremos sobre este tema más adelante.
               

Lo anterior viene a cuento porque en los últimos días muchos compañeros y amigos del Brasil me hicieron llegar mensajes o artículos en donde anunciaban su intención de abstenerse en el ballotage del 26 de Octubre, o de votar en blanco o nulo, con el argumento de que tanto Aécio como Dilma eran lo mismo, y que para la causa popular daba igual la victoria de uno u otro. El pueblo brasileño, decían, sufrirá los rigores de un gobierno que, en cualquier caso, estará al servicio del gran capital y en contra de los intereses populares. El motivo de estas líneas es demostrar el grave error en que se incurriría si se obrara de esa manera. Al igual que la desastrosa política del “socialfascismo”, que pavimentó el camino de Hitler al poder, la tesis de que Aécio y Dilma “son lo mismo” va a tener, en caso de que triunfe el primero, funestas consecuencias para las clases populares del Brasil y de toda América Latina, más allá de la obviedad de que Aécio no es Hitler y que el PSDB no es el Partido Nacional Socialista Alemán.


El análisis marxista enseña que, en primer lugar, resolver los desafíos de la coyuntura exige como tantas veces lo dijera Lenin, un “análisis concreto de la situación concreta” y no tan sólo una manipulación abstracta de categorías teóricas. Decir que Aécio y Dilma son políticos burgueses es una caracterización tan grosera como sostener que el capitalismo brasileño es igual al que existe en Finlandia o Noruega -los dos países más igualitarios del planeta y con mayores índices de desarrollo humano según diversos informes producidos por las Naciones Unidas. A partir de una interpretación tan genérica como esa será imposible extraer una lúcida “guía para la acción” que oriente la política de las fuerzas populares. Ningún análisis serio del capitalismo, al menos desde el marxismo, puede limitar su examen al plano de las determinaciones esenciales que lo caracterizan como un modo de producción específico. Mucho menos cuando se trata de analizar una coyuntura política en donde los fundamentos estructurales se combinan con factores y condicionamientos de carácter histórico, cultural, idiosincráticos y, por supuesto, políticos e internacionales. 

Al hacer caso omiso del papel que juegan estos factores concretos se cae en lo que Gramsci criticó como “doctrinarismo pedante”, prevaleciente en el infantilismo izquierdista que proliferó en Europa en los años veinte y treinta del siglo pasado. Por esta misma razón decir que Hitler y León Blum eran dos políticos burgueses no hizo posible avanzar siquiera un milímetro en la comprensión de la dinámica política desencadenada por la crisis general del capitalismo en Europa, para ni hablar de la capacidad para enfrentar eficazmente la amenaza fascista. En un caso había un déspota sanguinario, fervientemente anticomunista, que sumiría a su país y a toda Europa en un baño de sangre; en el otro, a un primer ministro socialista de Francia, líder del Frente Popular, que acogía a los alemanes e italianos que huían del fascismo y que se opuso, infructuosamente para desgracia de la humanidad, a los planes de Hitler. Era evidente que ambos no eran lo mismo, a pesar de su condición de políticos burgueses. Pero el sectarismo ultraizquierdista pasó por alto estas supuestas nimiedades y, con su miopía política, facilitó la consolidación de los regímenes fascistas en Europa.
               
Segundo, cualquiera mínimamente informado sabe muy bien que por sus convicciones ideológicas, por su inserción en un partido como el PSDB y por su trayectoria política Aécio representa la versión dura del neoliberalismo: imperio irrestricto de los mercados, desmantelamiento del nefasto “intervencionismo estatal”, reducción de la inversión social, “permisividad” medioambiental y apelación a la fuerza represiva del estado para mantener el orden y contener a los revoltosos. Fue por eso que nada menos que el Club Militar -un antro de golpistas reaccionarios, nostálgicos de la brutal dictadura de 1964- decidió brindarle su apoyo dado que según sus integrantes el ex gobernador de Minas Gerais posee “las  credenciales necesarias para interrumpir el proyecto de poder del PT, que marcha hacia la sovietización del país”. 

Más allá del desvarío que manifiestan los proponentes de este disparate sería un gesto de imprudencia que la izquierda no tomara nota del creciente proceso de fascistización de amplios sectores de las capas medias y el clima macartista que satura diversos ambientes sociales y que, en consecuencia,  desestimara la trascendencia de lo que significa el explícito apoyo a Aécio de parte de los militares golpistas, el sector más reaccionario (y muy poderoso) de la sociedad brasileña. Que tras la vergonzosa capitulación de Marina, Aécio haya prometido asumir como propia la “agenda social y ecológica” de aquella es apenas una maniobra propagandística que sólo espíritus incurablemente ingenuos pueden creer.


Tercero, la indiferencia de un sector de la izquierda brasileña ante el resultado del ballotage re-edita el suicida optimismo con que Thälmann enfrentó, ya desde la cárcel, la estabilización del régimen nazi: “después de Hitler” –decía a sus compañeros de infortunio, tratando de consolarlos- “venimos nosotros”.  Se equivocó, trágicamente. ¿Alguien puede pensar que después de Aécio florecerá la revolución en Brasil? Lo más seguro es que se inicie un ciclo de larga duración en donde las alternativas de izquierda, inclusive de un progresismo “light” como el del PT, desaparezcan del horizonte histórico por largos años, como ocurriera después del golpe de 1964. 

Es ilusorio pensar que bajo Aécio las clases y capas populares dispondrán de condiciones mínimas como para reorganizarse después de la debacle experimentada por las suicidas políticas del PT; que nuevos movimientos sociales podrán aparecer y actuar con un cierto grado de libertad en una escena pública cada vez más controlada y acotada por los aparatos represivos del estado y las tendencias fascistizantes arriba anotadas; o que nuevas fuerzas partidarias podrán irrumpir para disputar, desde la calle o desde las urnas, la supremacía de la derecha.

Cuarto, va de suyo que la opción que enfrentará el pueblo brasileño el próximo 26 de Octubre no es entre reacción y revolución. Es entre la restauración conservadora que representa Neves y la continuidad de un neodesarrollismo surcado por profundas contradicciones pero proyectado al Planalto por lo que en su momento fue el más importante partido de masas de izquierda de América Latina.  

Pese a su deplorable capitulación ante las clases dominantes del Brasil, su incapacidad para comprender la gravedad de la amenaza imperialista que se cierne sobre su país -¡el más rodeado de bases militares norteamericanas de toda América Latina!- y el abandono de su programa original, el PT conserva todavía la fidelidad de un segmento mayoritario de los condenados de la tierra en Brasil y un cierto compromiso, pocas veces honrado pero aun así presente, con las aspiraciones emancipatorias de las clases populares que en 1980 le dieron nacimiento. 

Por eso, ante la ralentización de la reforma agraria en Brasil Dilma al menos siente que tiene que salir y explicar al MST las razones de comportamiento y prometer la adopción de algunas medidas para modificar esa situación. Aécio, en cambio, no tiene nada que ver con el MST ni con los campesinos brasileños, y ante sus reclamos responderá con la policía militarizada.

Quinto, lo anterior no implica exaltación alguna del PT, que en su triste involución pasó de ser una organización política moderadamente progresista a un típico “partido del orden” al cual el adjetivo de “reformista” le queda grande. Tampoco se desprende de nuestro razonamiento la necesidad o conveniencia de que las fuerzas de izquierda establezcan una alianza con el PT o sellen acuerdos programáticos con él de cara al futuro. 


Pero en la actual coyuntura, definida por el hecho institucional de las elecciones presidenciales y no por la inminencia de una insurrección popular revolucionaria, el voto por Dilma es el único instrumento disponible en el Brasil para evitar un mal mayor, mucho mayor. Los compañeros que abogan por la neutralidad o la indiferencia deberían, para ser honestos, señalar cuál es la otra fuerza política que podría impedir la victoria de Aécio, y cuál es la estrategia política a utilizar para tal efecto, sea electoral (que no la hay) o extra-institucional o insurreccional, que nadie logra atisbar en el horizonte. Si no hay otra arma la izquierda no puede refugiarse en una pretendida neutralidad.  

Y si se logra derrotar la reacción conservadora liderada por el PSDB (como muchos en América Latina y el Caribe fervientemente esperamos) habrá que aprovechar los cuatro años restantes para reorganizar el campo popular desorganizado, desmoralizado y desmovilizado por las políticas del PT. Y someter al segundo gobierno de Dilma a una crítica implacable, empujándola “desde abajo”, desde los movimientos sociales y las nuevas fuerzas partidarias, a adoptar las políticas necesarias para un ataque a fondo contra la pobreza y la desigualdad, contra la prepotencia de los oligopolios y los chantajes de las clases dominantes aliadas al imperialismo. 

En el plano internacional el triunfo de los tucanos tendría gravísimas consecuencias porque entronizaría en el Planalto a una fuerza política sometida por completo a los dictados de la Casa Blanca;  sabotearía los procesos de integración supranacional en marcha como el Mercosur, la UNASUR y la CELAC; serviría como cabecera de playa para atacar a la Revolución Bolivariana y los gobiernos de izquierda y progresistas de la región; para aislar a la Revolución Cubana y para ofrecer el apoyo material y personal de Brasil para las infinitas guerras del imperio. No es que el imperio sea omnisciente, pero se equivoca muy poco a la hora de identificar a quienes no se pliegan incondicionalmente ante sus mandatos. Por algo ha lanzado, junto con sus aliados locales, una tremenda campaña internacional para que su candidato, Aécio, triunfe el próximo domingo. 


Nadie en la izquierda puede ignorar que, si tal cosa llegara a ocurrir, una larga noche se cerniría sobre América Latina y el Caribe, abriendo un paréntesis ominoso que quien sabe cuánto tiempo tardaríamos en cerrar. Sin extremar las analogías históricas convendría meditar sobre la suerte corrida por Thälmann y sus camaradas comunistas gracias a la adopción de una tesis que sostenía la esencial igualdad de todos los partidos políticos burgueses. 


Argentina. Generosos con las multinacionales, duros con el pueblo trabajador


Nicolás del Caño
24/10/14 


“Se expulsará a los extranjeros que tienen irregularidades y sean sorprendidos in fraganti en la comisión de un delito”. “Somos los principales interesados en que a las empresas norteamericanas les vaya cada vez mejor”. “Actuamos rápidamente con Gendarmería y Policía Federal para no dejarnos avasallar por la izquierda y sus diputados”. “Los voy a ayudar a frenar a los troskos que les complican la vida en los sindicatos”. “Queremos, podemos y vamos a pagar la deuda”.

¿Adiviná quién habla? ¿Macri, Massa, Scioli o Cristina? A veces es difícil distinguirlos…
Lo que es sencillo distinguir es que hay un intento de construir un nuevo “consenso derechista”. Campañas “por seguridad”, contra la intervención del Estado, a favor de nuevos acuerdos de entrega y endeudamiento con el imperialismo, leyes que afectan derechos de las mujeres, los trabajadores e inmigrantes. Apoyo a la patronal buitre en Lear y a la patota del SMATA, que nuevamente atacó a los despedidos indomables que luchan por su reincorporación (ver página 7).

El fenómeno no es solo nacional. En Brasil la disputa voto a voto entre el PT de Lula y Dilma contra los liberales reciclados del PSDB, es aprovechada por la gran patronal y los bancos para intentar llevar toda la agenda política más a la derecha (pág. 15). La ronda electoral en varios países de América del Sur es seguida atentamente por los partidos patronales de nuestro país. Sus resultados pueden influir en la política local. Scioli, Massa y Macri son quienes aparecen arriba en las encuestas hacia 2015.

En ese escenario, el kirchnerismo ha montado una operación política: quiere mostrarse como la contención contra quienes quieren “liquidar lo conquistado”. Así busca mantener el apoyo de sectores progresistas o del pueblo trabajador, que en la última etapa viene haciendo una experiencia con el gobierno. 

Pero en realidad tras el discurso progresista encubre su propio giro derechista. Hoy todo indica que la opción del kirchnerismo es una alianza con un “sciolismo con rostro humano”, que pretenden hacer digerible para sus sectores progresistas, negociando espacios de poder en un futuro gobierno.


Doblando a la derecha

En la transición hacia 2015, el kirchnerismo está haciendo parte del trabajo que reclama “el peligro de la derecha”. En estos días se dispone a aprobar una Ley de Hidrocarburos que generaliza el pacto con Chevron, para entregar nuestro gas y petróleo a las multinacionales (pág. 4). Ya había aprobado la Ley de Pago Soberano, que perpetúa el saqueo de la deuda externa con retórica “progresista”. Tuvo poco éxito porque los especuladores le reclaman más y esperan para enero un acuerdo con los buitres. 

Más tarde fue el Código Civil que traba el derecho al aborto seguro, legal y gratuito, bendice la tercerización laboral y somete al país a los tribunales extranjeros. Ahora quiere reformar el Código Procesal Penal publicitado no casualmente con discursos de la derecha como “Justicia lenta”, “puerta giratoria” y “expulsar a inmigrantes que cometen delitos” (pág. 6).

No se trata de leyes menores, sino cuestiones estratégicas. El kirchnerismo está aprobando leyes que rigen la vida cotidiana, las libertades democráticas, los derechos de los trabajadores y las relaciones con las multinacionales y el imperialismo.
Desde mi banca del PTS en el Frente de Izquierda he denunciado cada uno de los avances reaccionarios.

Rechazando el saqueo de nuestros recursos, junto a mis compañeros del FIT, presentamos el único proyecto alternativo, que plantea la nacionalización de toda la industria hidrocarburífera y establece el control de los trabajadores de toda la producción.

Y estos giros a derecha se dan en momentos muy sensibles para quienes luchamos por los derechos de los sectores más oprimidos. Días antes de que miles de trabajadoras y estudiantes se movilizaran a Salta para el Encuentro Nacional de Mujeres (páginas centrales), el gobierno envió el Código Civil a medida de la Iglesia y los empresarios. Hace pocos días, después de 5 años de búsqueda, apareció el cuerpo de Luciano Arruga (pág. 5). 

Quedó al desnudo la impunidad policial y que desde el Estado hubo voluntad de ocultar. Mientras los jóvenes pobres son el último eslabón de una cadena que empieza con las banderas de la “seguridad” fogoneadas por los medios burgueses y la clase media acomodada, el gobierno refuerza el discurso de seguridad y envía estas leyes reaccionarias. Cuando se cumplieron 4 años del asesinato del militante del PO Mariano Ferreyra en manos de la burocracia asesina de Pedraza (pág. 11), mientras los empresarios y el Estado siguen impunes, el gobierno deja correr las patotas sindicales como la del SMATA.

No aceptamos pagar la crisis

La entrega de Vaca Muerta, un nuevo endeudamiento, el ajuste sobre el pueblo trabajador y la represión a los que lo enfrenten, es la fórmula que comparten el gobierno y la oposición para enfrentar el fin de ciclo. Pero además, cuando la economía se ha deteriorado y la recesión avanza, quieren que nosotros paguemos los platos rotos. Se puede ver en el ajuste, en los despidos y suspensiones que afectan a muchas industrias. También en la inflación que no baja del 35% anual y se sigue comiendo los aumentos de salarios que en promedio no superaron el 30%.

Pero los nuevos “consensos derechistas” tienen un límite marcado por los trabajadores y el pueblo. Hay otro “consenso”, el de los millones que enfrentaron la crisis de 2001 y que se pronunciaron en los tres paros generales contra este gobierno, y que hoy no quieren perder conquistas ni pagar la crisis.

Por eso, el lema “Familias en la calle, nunca más” que se hizo popular con las luchas de Lear y Donnelley. Justamente expresa que hay un rechazo al desempleo masivo, y otros logros que el pueblo trabajador siente como conquistas propias.

Desde el PTS venimos proponiendo unir a toda la izquierda clasista en el apoyo a las luchas en curso, y en la exigencia a las centrales sindicales de un paro activo de 36 horas y un plan de lucha por todos los reclamos obreros. Por un bono de fin de año de 4 mil pesos, por la reapertura de las paritarias, por el apoyo a Lear y toda pelea contra los despidos, contra la entrega del petróleo y el pago de la deuda.

Esta semana presenté en la Cámara de Diputados un proyecto que propone un pago extraordinario salarial de emergencia de $ 4.000 (para estatales y privados, efectivos, contratados y en negro), y una suma de $3.000 para todos los jubilados.
Ante la negativa del poder político y la tregua de las centrales sindicales (todos hablan pero ninguno está dispuesto a impulsar medidas de lucha), sabemos que solo con la movilización y poniendo en pie un polo de la izquierda y los sectores combativos podremos conseguir este y todos los reclamos.


Europa contra el TISA ¿Y América Latina qué?

Foto: Volante repartido por ATTAC Noruega


Cristian Ariel Peña, desde Oslo.
24/10/14 


El Acuerdo sobre el Comercio Internacional de Servicios (TISA) fue uno de los blancos predilectos de las protestas impulsadas por el “European Day of Action” la semana pasada. El tratado multilateral, que apunta a liberalizar el mercado de servicios e incluirá entre sus “mercancías” a materias tales como salud, educación y transporte, cuenta con la participación de siete países latinoamericanos: Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay y Perú. Además, Uruguay, quien solicitó su ingreso en 2013, ya tiene el visto bueno de la Unión Europea (UE) y espera confirmación.

El TISA prevé desregular los servicios financieros y posibilitar el acceso irrestricto a los flujos de información personal contenidos en la web. Asimismo, pretende liberalizar sectores ligados a logística portuaria, construcción, suministro de energía, distribución de agua, contabilidad, marketing, publicidad, actividad bancaria y de seguros.

Impulsado por capitales con sede en Nueva York, Londres, París y Frankfurt, completan la lista de Estados miembros a los 28 países de la UE, Noruega, Australia, Canadá, Taiwán, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, Nueva Zelanda, Pakistán, Corea del Sur, Suiza, Turquía y Estados Unidos.

TISA: heredero del neoliberalismo de los noventa

“Se trata de una tentativa para ampliar secretamente los aspectos más nefastos del infame Acuerdo General sobre Comercio y Servicios (AGCS) que generó, en el pasado, protestas mundiales”, dijo Rosa Pavanelli, secretaria General de la Internacional de Servicios Públicos (ISP). Efectivamente, en 1995 la Organización Mundial de Comercio (OMC) impulsó el AGCS con el objetivo de profundizar la matriz neoliberal en el área de “servicios”. En 2001 las negociaciones entre los 129 países de la OMC sufrieron un impasse en la ronda de Doha, Qatar, cuando un bloque de Estados planteó la necesidad de que países centrales eliminen subsidios a actividades agrícolas, exportaciones y demás políticas proteccionistas.

Tras el estancamiento del AGCS luego de Doha (conocido como “el ciclo de Doha”), la crisis financiera de EEUU en 2008 y la prolongada recesión económica europea, el TISA irrumpió en 2012 con el firme objetivo de profundizar la liberalización económica mundial y contrarrestar la influencia de potencias emergentes en las transacciones comerciales. El Grupo de Amigos de los Servicios (RGF) es el principal lobbysta del tratado y su estrategia consiste en negociar al TISA por fuera de la OMC, de modo que una vez avanzados los acuerdos se cuente con una correlación de fuerza favorable frente a los BRICS y sus aliados.

En términos reales y por inverosímil que parezca, el TISA está a la derecha de la OMC y las directrices de la AGCS. Por ejemplo, el TISA establece que todos los mercados existentes dentro de los Estados miembros deberán regirse según su normativa salvo los que sean excluidos en una “lista negativa”. Toda nueva actividad que se genere por avances tecnológicos u otras razones quedará bajo las reglas del acuerdo. En contraste, el AGCS establece la confección de una “lista positiva” por parte de los países donde se explicite los servicios que se pretenden liberalizar.

TISA top secret

El TISA y sus negociaciones tienen como característica primordial el secretismo y la reticencia informativa. En abril de 2014 el ISP dio a conocer la primera información pública sobre el tema a través del documento “El Acuerdo sobre el Comercio de Servicios y la agenda corporativa”. Los gobiernos intervinientes no se pronunciaron sobre la información difundida.

En mayo, Wikileaks, tras cumplirse 2 años del asilo de Julián Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, publicó el borrador secreto del “Anexo sobre Servicios Financieros”, donde se corroboraba la participación de 50 países en el tratado (que representan el 68% del comercio internacional en servicios) y el papel estelar de EEUU y la UE como autores e impulsores del acuerdo.

En este sentido, Wikileaks también reveló el empeño por mantener la confidencialidad respecto a las condiciones inherentes al acuerdo. Según cita textual del documento desclasificado los pormenores del acuerdo podrán ser revelados “cinco años a partir de la entrada en vigor del TISA o, en caso de no acuerdo, cinco años después del cierre de las negociaciones”.

Se puede afirmar con certeza que las conversaciones secretas comenzaron a principio de 2012 y se oficializaron en 2013 sin hacer público el contenido de las mismas. A fines de septiembre de 2014 se concretó la novena ronda de negociaciones y para diciembre se prevé la décima.

El contenido de lo que se negocia, las posiciones de los Estados miembros y los resultados acaecidos, son un misterio para las ciudadanías de los países participantes.

El TISA en América Latina

De los países latinoamericanos que participan en el TISA, seis integran la Alianza para el Pacífico: Chile, Colombia, México, Perú, Panamá y Costa Rica. Dicho espacio está alineado con la política económica del par EEUU-EU por lo que su ingreso al TISA guarda cierta lógica con los movimientos geopolíticos regionales desandados en la última década. Así se pretende fortalecer el contrapeso continental al Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), quienes hasta aquí han desarrollado una política económica más autónoma respecto a EEUU y la UE, profundamente solidaria (sobretodo en el caso de la ALBA-TCP) y, en su apoyo a la tesitura de un mundo multipolar, tendiente al vínculo comercial con los BRIC’s.

Los dos países restantes son Paraguay y Uruguay, tal vez los socios más débiles del Mercosur (que también incluye como miembros plenos a Brasil, Argentina y Venezuela). En Paraguay, luego del golpe de Estado perpetrado contra Fernando Lugo en 2012, que puso fin a un tímido proceso de reformas en favor de las mayorías, se instauraron administraciones fieles a intereses de grupos económicos nacionales y transnacionales, y compatibles con la perspectiva representada por el TISA.

El caso de Uruguay es mucho más complejo y quizás su ingreso al tratado sintetiza el destino de los gobiernos progresistas y su -descartado el camino de cambios estructurales y más aún horizontes anti-imperialistas y anti-capitalistas- alineamiento explícito al capitalismo global.

http://notas.org.ar

Las milicias se preparan para las luchas callejeras en Donetsk


  
Mariátegui
24/10/14 

Esta noche en Donetsk ha habido muchos episodios de perturbación de la tranquilidad, desde la una de la mañana en muchos barrios se escucharon ráfagas de armas de grueso calibre, aunque no se han registrado casos de destrucción de viviendas por los impacto de proyectiles. 

A las 9.30 de la mañana los bombardeos se oían desde todas las partes de la ciudad. El Ejército de Novorrusia está en plena preparación para el combate. Las unidades de tanques de la milicia están en sus posiciones para repeler el ataque de las tropas de la junta de Kiev. Por la avenida Kievsky, en Donetsk, en dirección hacia el aeropuerto acaba de pasar una columna de tanques de tropas de la RPD. 

Las milicias se preparan para la lucha callejera en el territorio de Donetsk, están creándose apresuradamente los puntos de resistencia y las posiciones para la defensa antiaérea. Está claro que el inicio de los combates activos es la cuestión de horas.

Colombia. Capitán del Ejército afirma que Álvaro Uribe dictaba órdenes para cometer asesinatos


Gonzalo Guillén y Santiago Villa
24/10/14 


“Irónicamente, yo asesiné personas fue como militar, no como paramilitar”, afirma Adolfo Enrique Guevara, alias ‘101’, capitán del Ejército, mano derecha de Rodrigo Tovar Pupo, alias ´Jorge 40´.

Capitán del Ejército y brazo derecho de ‘Jorge 40′ rompe su silencio y afirma que Álvaro Uribe dictaba órdenes para cometer asesinatos

Adolfo Enrique Guevara Cantillo, alias ‘101’, un capitán del Ejército que hoy sería coronel, el hombre más fiel y cercano al jefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, renunció al controvertido régimen transicional conocido como Justicia y Paz por considerarlo “una farsa” y, al hacerlo, en una cárcel de Barranquilla narró al periodista Gonzalo Guillén, en una extensa entrevista, la vida criminal que llevó como ‘101’ simultánea a su actividad dentro del Ejército de Colombia y en la confederación de escuadrones de la muerte conocida como Autodefensas Unidas de Colombia, responsable de cerca de un cuarto de millón de homicidios, entre otros delitos.

(MIAMI, EEUU). El capitán del Ejército Adolfo Enrique Guevara Cantillo, alias ‘101’, fue hasta 2004 el jefe de inteligencia del GAULA en el departamento del Magdalena (grupo élite del Ejército Nacional contra la extorsión y el secuestro) y al mismo tiempo, desde 1998, tuvo la doble función de lugarteniente principal del paramilitar “Jorge 40”. Es decir, siendo militar activo era también miembro de los ejércitos paramilitares.

Guevara no era un infiltrado, sino que trabajaba abiertamente para los dos grupos armados, el legal y el ilegal, lo cual sabían y protegían altos mandos, como el general Mario Montoya, quien llegó a ser Comandante del Ejército de Colombia. Coordinaba en el norte del país la colaboración criminal que se dio entre el bando armado estatal y el ilícito paramilitar, principalmente durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, de quien dice recibió órdenes para cometer asesinatos. Afirma que la sugerencia de hacer parte de los paramilitares fue de un superior suyo: “fue mi mayor, que en paz descanse, Salazar Arana, fue comandante del GAULA del Atlántico en ese momento”, dijo ‘101’.

En su extenso relato, recogido en el video que acompaña esta nota, Guevara Cantillo sostiene que el régimen de ejecuciones extrajudiciales conocidas como “falsos positivos” fue una despiadada “política de Estado” de la que él hizo parte, y la describe en forma descarnada y pormenorizada, documentos en mano.

Revela que, por intermedio del general Mario Montoya, recibió del entonces presidente de Colombia Alvaro Uribe Vélez órdenes de cometer asesinatos y describe una íntima, impune y eficiente relación criminal entre las fuerzas armadas del Estado y los ejércitos del crimen organizado de extrema derecha.

La entrevista  a Guevara Cantillo fue hecha en septiembre pasado en la cárcel Nacional Modelo, de Barranquilla, y solamente es revelada ahora, tras múltiples comprobaciones y consultas con fuentes militares, judiciales, diplomáticas, civiles y criminales, hechas por los autores de esta nota.

Las ejecuciones extrajudiciales que ahora confiesa este paramilitar en un relato franco y espeluznante, todavía hoy hacen parte de las estadísticas de los “triunfos” en la guerra contra las FARC que el expresidente Uribe sigue reclamando en su campaña electoral actual, con la que intenta llegar al Senado al frente de una organización política de extrema derecha, de la que es ideólogo principal el primo hermano del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, José Obdulio Gaviria.

El excapitán Guevara (‘101’) también acusa de complicidad en los falsos positivos al coronel Édgar Iván Quiñones Cárdenas, actual subcomandante de la Novena Brigada del Ejército, que fue mayor y superior directo de alias ‘101’. Según Guevara (“101”), el coronel Quiñones coordinaba los objetivos de ejecuciones extrajudiciales con información de sus cómplices paramilitares, firmaba las legalizaciones falsas de quienes hacía pasar por muertos caídos en combate, y obtenía el armamento que el capitán Guevara (‘101’) ponía junto a sus cadáveres después de asesinarlos.

En pocas palabras, lo que el excapitán Guevara (‘101’) revela en su testimonio es que el general Mario Montoya y a veces el Presidente Uribe Vélez pedían los falsos positivos, el entonces mayor Quiñones (hoy coronel) se encargaba de la logística y su legalización, y el capitán Guevara (‘101’) los asesinaba.

El general Mario Montoya, al que se refiere Guevara Cantillo de manera extensa, tiene innumerables señalamientos por crímenes de guerra y otras atrocidades que le son endilgadas a lo largo de su controvertida carrera militar.

Guevara Cantillo comandó las fuerzas de “Jorge 40” en los departamentos de Cesar, Magdalena y Guajira, en estrecha coordinación con el Ejército y la Policía de Colombia. Se retiró de manera voluntaria, sin la menor tacha en su hoja de vida, a pesar de la multitud de crímenes de lesa humanidad que cometió con el beneplácito y la mayor parte de las veces a petición de quienes fueron sus jefes militares.

El jefe paramilitar de Guevara Cantillo, “Jorge 40”, actualmente se encuentra preso en Estados Unidos, donde purga una pena por narcotráfico y se encuentra próximo a regresar a Colombia. Al llegar será puesto a disposición de la justicia nacional, que lo reclama. Deberá confesar la totalidad de sus crímenes para permanecer dentro de Justicia y Paz y conseguir que en ningún caso se le condene a más de 8 años de cárcel por la totalidad  de los cientos de miles de homicidios que ha cometido, así como otros delitos de lesa humidad.

Guevara Cantillo es sobrino del exgeneral de Ejército Antonio José Ladrón de Guevara.

En su testimonio, ‘101’ habla, entre otros temas, sobre:

– El general Mario Montoya. “Esas eran las políticas de Mario Montoya: ´denlos de baja, denlos de baja, a mí no me traigan capturados. Y si no había bajas (sic), miren a ver cómo hacen´. Esas eran las palabras de él”.

– Los falsos positivos. A la pregunta de si hubo órdenes de cometer homicidios del general Montoya cumplidas por él, ‘101’ responde: “Sí, claro, todos los falsos positivos”.

– La complicidad del ejército y los paramilitares. “Mi comando “(Jorge) 40” me mandaba las tropas de él de autodefensas, y yo las pasaba como tropas de Ejército. Iba al combate con la guerrilla dirigiendo unidades de autodefensa. (…) Todo el mundo lo sabía. En ese momento yo era teniente y un teniente no es una rueda suelta”.

– Órdenes de asesinato dadas por Álvaro Uribe Vélez. “(Alias) Tijera mata al alcalde de la Zona Bananera, un señor Avendaño. A partir de ese momento, [el Presidente Álvaro] Uribe da la orden de que hay que matar a Tijera, de que tienen que matar a Tijera. La orden se la da a [general Mario] Montoya, Montoya se la da a [Édgar Iván] Quiñónez: tienen que matar a Tijera. Montoya estaba desesperado con eso”.



*El testimonio completo de 1 hora y 40 minutos pertenece al periodista Gonzalo Guillén 



jueves, octubre 23, 2014

Perú. Progresos en la seguridad alimentaria, pero incertidumbres en el futuro


Mariátegui
23/10/14

Artículo escrito por Fernando Eguren (1) para La Revista Agraria  


Hace pocos días, la FAO2 difundió su informe sobre la inseguridad alimentaria en el mundo3. Este tema pasó a un lugar destacado en la agenda internacional, con ocasión de la brusca y empinada elevación de los precios de los alimentos en el periodo 2007-2008 y, luego, en 2011. Su impacto en el número de personas desnutridas fue muy grande: se pasó de aproximadamente 850 millones a más de mil millones. En el Perú, los efectos de la elevación de los precios de los alimentos se expresaron en un aumento de las personas con déficit calórico4.


El reciente informe de la FAO destaca los avances en la reducción de esta inseguridad luego de esos años críticos: entre los años 2012-2014 habría 805 millones de personas con desnutrición crónica —100 millones menos que en la última década y 209 millones menos que en 1990-1992—. En los países en desarrollo, la incidencia de la desnutrición cayó, en ese periodo, del 23.4% al 13.5%.

Desigualdad en la reducción de la desnutrición 

A pesar del progreso general, no todas las regiones del planeta evolucionaron de la misma manera. La incidencia de la desnutrición continúa siendo mayor en los países del África subsahariana, con escasos progresos. El Asia concentra el mayor número de desnutridos, a pesar de los importantes avances de Asia Oriental y, sobre todo, Asia Sudoriental (la China redujo el número de desnutridos en 138 millones en el periodo indicado).

América Latina y el Caribe fue la región con mayores progresos, habiendo casi logrado ya los objetivos del Milenio (reducir en 2015 a la mitad el número de desnutridos del periodo 1990-1992), pasando del 15% de personas con nutrición insuficiente al 8%5.

La evolución del Perú respecto a la situación alimentaria puede apreciarse mejor en el contexto de los países andinos: en todos ellos la situación ha mejorado de manera sostenida y el Perú se compara favorablemente con sus vecinos, como lo muestran los gráficos de este artículo, basados en el citado informe de la FAO.

Uno de los principales indicadores sobre la situación alimentaria es la prevalencia de la desnutrición6. En el Perú, como en los demás países andinos, hubo una importante reducción en la población desnutrida, población que llega a conformar menos del 5% en Chile (desde fines del siglo pasado) y Venezuela (desde fines de la década pasada) (ver gráfico 1).


En lo que respecta al consumo de calorías (ver gráfico 2), la evolución del Perú ha sido de continuo incremento (con un bache en el periodo 2002-2004), aunque de manera más pronunciada en la última década. A inicios de la década de 1990, solo Bolivia estaba en una situación más desventajosa que el Perú, mientras que en los años más recientes es superado solo por Venezuela (con un notable aumento del consumo en los años de gobierno de Hugo Chávez) y Chile.


En cuanto al consumo de proteínas (ver gráfico 3), claramente hay una distancia entre los niveles de consumo de Chile y Venezuela (que destaca, nuevamente, por su acelerado incremento) y los demás países andinos. El Perú supera a Colombia, país que no solo ha quedado estancado, sino que en los últimos años experimenta una preocupante disminución.


Los cereales constituyen un componente de importancia estratégica en la dieta alimentaria, y no carece de importancia cuán dependiente es un país de las importaciones, más aún en un contexto en el que la inseguridad sobre la evolución de los precios se ha convertido casi en norma. El Perú redujo la tasa de dependencia de las importaciones hasta la primera mitad de la década pasada, para luego elevarse y mantenerse en un nivel elevado —alrededor del 50% (ver gráfico 4)—. Es notoria la evolución de Venezuela, país que durante casi una década redujo en forma significativa su dependencia de las importaciones, para incrementarlas aceleradamente en los últimos diez años. Al menos, parte de su buen desempeño en la reducción de la desnutrición y el aumento del consumo de calorías y proteínas se ha hecho sobre la base de un crecimiento del aumento de su dependencia de las importaciones.

Las amenazas a la seguridad alimentaria

Ahora bien, estas mejoras en la situación alimentaria no son conquistas definitivas, entre otras razones porque la evolución reciente de la agricultura latinoamericana está enfrentando una serie de desafíos. En un reciente informe de la Cepal/FAO se advierte que la agricultura de América Latina está afectada por la desaceleración de la actividad económica global, la pérdida del dinamismo del comercio mundial de mercancías, el incremento de fenómenos climáticos adversos y el incremento en la aparición de plagas y enfermedades en los cultivos7.

Por otro lado, algunas formas de malnutrición se han extendido, lo que ha generado sobrepeso y obesidad, las que «han adquirido dimensiones epidémicas en el último cuarto de siglo, en todos los grupos de edad y estratos sociales»8, en buena parte debido a los cambios en la composición de la dieta, hacia alimentos hipercalóricos e industrialmente procesados en las ciudades y hacia canastas alimenticias poco variadas en las áreas rurales.

Enfrentar estos desafíos requiere de políticas de apoyo a la producción agrícola y —en forma destacada— a la agricultura familiar, sobre la cual reposa la mayor parte de la producción de alimentos en América Latina y, de manera notoria, en el Perú. Pero requiere, también, de políticas alimentarias específicas en el marco de la afirmación y el respeto del derecho de todos a la alimentación. Esto pasa en el Perú por la aplicación de normas cuya ejecución ha quedado a medio camino: la Ley de Fomento de la Alimentación Saludable (Ley 30021), inaplicable por falta de reglamento; la Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, que carece de un plan de acción; y la autógrafa de la ley del mismo nombre, estancada en el Congreso.




Notas

1 Sociólogo. Presidente del Cepes.
2 Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO (por sus siglas en inglés: Food and Agriculture Organization).
3 FAO. The state of food insecurity in the world. Roma, 2014 (la versión en español aún no está disponible). .
4 Eduardo Zegarra y Jorge Tuesta. «Shock de precios y vulnerabilidad alimentaria de los hogares peruanos». Grade. Lima, 2009.
5 NN. UU. Objetivos de desarrollo del Milenio. Informe de 2014. Nueva York, 2014. .  
6 «La prevalencia de desnutrición expresa la probabilidad de que una persona seleccionada al azar de la población consume una cantidad de calorías que es insuficiente para cubrir su requerimiento de energía para una vida activa y saludable. […] Este es el indicador tradicional de hambre de la FAO, adoptado como indicador oficial Objetivo de Desarrollo del Milenio para el Objetivo 1, Objetivo 1.9». FAO, op. cit.
7 Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe: 2014. Cepal, FAO, IICA. San José de Costa Rica, 2013.
8 Una mirada integral a las políticas públicas de agricultura familiar, seguridad alimentaria, nutrición y salud pública en las Américas: acercando agendas de trabajo en las Naciones Unidas. OPS/FAL/CEPAL/IICA, 2014, p. 3.
9 Tasa de dependencia: producción de cereales + importaciones – exportaciones.

Perú: 23 de octubre de 1965

Foto: Luis de la Puente en Mesa Pelada (1965).

Jan Lust / Mariátegui
23/10/14

Elecciones no. La guerra ira creando las condiciones que faltan. Es fácil darse cuenta de que en esta perspectiva el juego electoral, el juego parlamentario, el juego en suma de la política tradicional pierde abso­lutamente en importancia. Puestos en la perspectiva de una guerra larga es claro que poco, ridículamente poco, tiene que hacer al lado de la capaci­dad creadora y transformadora de la misma guerra del pueblo. Una guerra de esta naturaleza, desencadenadora de todas las potencias heroicas de las ma­sas, no necesita inevitablemente de tan mezquinos recursos para ir creando las condiciones revolucionarias. Si algunas faltan, ella misma las irá creando en el camino. Por eso nos abstenemos nosotros de entrar en ese juego co­rrompido y corruptor y preferimos identificarnos con ese profundo y alen­tador rechazo que expresa el pueblo cuando dice: “La política es una co­chinada.” Nosotros nos abstenemos y nos seguiremos absteniendo. Nosotros no nos llamamos a engaño: si el pueblo participa -y en alta proporción- en las elecciones, no es porque el pueblo crea en ellas. El pueblo participa porque hasta ahora no se le ha abierto otro camino. Más, cuando este cami­no se le ofrezca, recuperando su fe, el pueblo se lanzará incontenible por el mismo. Identificándonos con su rechazo nosotros tenemos una cita his­tórica con el pueblo. Puntualmente en ella nos encontremos.

MIR,
Nuestra Posición
1964


Se quejan de que los burgueses y los oligarcas los aplasten con sus campañas, como si esa fuera cosa de sorprender a nadie. Lo primero que tiene que comprender un revolucionario es que las clases dominantes han organizado el estado de manera de poder mantenerlo por todos los medios. Y se valen no solo de armas, se valen no solo de las armas físicas, no solo de los fusiles, sino se valen de todos los instrumentos para influir, para engañar, para confundir. Y los que creen que les van a ganar en unas elecciones a los imperialistas no son más que unos ingenuos; y los que creen que incluso el día que ganan unas elecciones los van a dejar tomar posesión, no son más que unos superingenuos.

Fidel Castro,
Discurso pronunciado en la clausura de la primera conferencia de la OLAS
1967



El día 23 de octubre de 1965 fueron asesinados, hasta ahora bajo circunstancias no aclaradas, los siguientes camaradas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que lucharon por una patria digna, soberana y socialista:

Luis de la Puente
Paúl Escobar
Rubén Tupayachi
Edmundo Cuzquén
José Maria Parisini
Hugo Soto Ponce
Bejamin Quispe

El poeta del pueblo, Gustavo Valcárcel, escribió lo siguiente sobre Luis de la Puente, secretario-general del MIR.

Luis de la Puente Uceda

Se retuerce la tarde. Los hombres, las mujeres
estrechan el silencio de sus manos
tu antigua palidez se vuelve roja
mi vieja alegría se desgrana
llora el cristal en el vacío
tierra beben los indios, llanto puro,
tu nombre empieza a verse en las pizarras
Mesa Pelada dice el pueblo
pétalo negro, negra arena, sueño obscuro.

Repta el luto por los árboles
se brava en las carpetas de la Puente
la aurora no quiere darnos cara
los buques se alejan sin pañuelos
crecen labios y puños apretados
el rocío vuela al cielo de tristeza
el viento se lleva los sonidos
la Guerrilla un minuto se detiene
Mesa Pelada dice el pueblo
sierra negra, negra polen, piedra obscurecida.

Los niños se guardan sus preguntas
tirita el tiempo en los relojes
la hoz se mira en el martillo
cae polvo de espejos, lluvia de hambre,
asciende el crespón como una ola
han matado a de la Puente en dos palabras
a metralla con marca de Caín.

Su materia se ha hecho harina de los Andes
pan de pobres, trigo de esperanzas,
círculo sin tiempo, línea que no acaba,
la nostalgia ha huido por los cerros
el fuego avanza a paso redoblado
Javier Heraud torna con su gente
la mirada del pueblo, como lápiz,
escribe rebelión
los poemas se afilan cual espadas
Mesa Pelada dice el pueblo
bala negra, negra sangre, ojo ensombrecido.

Luis del alba
un puente no más hay ahora para ti
el que une tu nombre al porvenir.
Guerrilleros, ¡silencio!
mi Partido, el Partido de Mariátegui,
le inclina sus banderas.
Guerrilleros, ¡silencio!
su sombre nos saluda
digámosle al caído todos juntos:
de la Puente inmortal
para ti la vida ha comenzado en el Perú

Gustavo Valcárcel
Antología Poética
1986

El MIR consideraba a la lucha armada como el método más eficiente para que el pueblo peruano pudiera llegar al poder. No consideró el camino electoral como una vía adecuada para este propósito.

Los resultados de las elecciones regionales y municipales del pasado 5 de octubre, el debate que se está generando en las organizaciones progresistas sobre las tareas de la izquierda frente a las siguientes elecciones y tomando en cuenta el legajo histórico y revolucionario de los camaradas del MIR, me he atrevido a elaborar las siguientes consideraciones:

1) Entiendo que una organización política de izquierda debe participar en las elecciones porque nuestro pueblo tiene la conciencia que solamente cuando una organización participa en las elecciones es una organización política. Sin embargo, considero que una izquierda que busca la toma del poder debería enfocarse, ahora, en las siguientes dos cosas: (i) el desarrollo de una organización revolucionaria; y, (ii) el desarrollo de sus capacidades políticas e ideológicas. El desarrollo de los puntos (i) y (ii) no es posible si pensamos que se debería contestar políticamente a todas las ocurrencias coyunturales. Por ejemplo, no se necesita participar en elecciones. Se debería más bien pensar en un plan de largo alcance apuntando a la toma de poder, con metas de corto, mediano y largo alcance.

2) Es cierto, como dice el Che en su escrito “El partido de la clase obrera. El partido Marxista- Leninista”, que “los partidos marxistas no pueden cruzarse de brazos esperando que las condiciones objetivas y subjetivas, formadas a través del complejo mecanismo de la lucha de clases, alcancen todos los requisitos necesarios para que el poder caiga en manos del pueblo como una fruta madura”. En el Perú, sin embargo, no existen las condiciones objetivas y subjetivas (en el sentido como las ha definido Lenin) para un proceso revolucionario. No cabe ninguna duda que las condiciones objetivas madurarán en el tiempo porque el mismo capitalismo nos ayuda en eso. Las condiciones subjetivas dependen de nosotros, dependen si tenemos cuadros, dependen si tenemos organización y dependen si tenemos las capacidades políticas, ideológicas y organizativas para ayudar a que el pueblo peruano llegue al poder.

3) Para el desarrollo de la organización revolucionaria no basta elaborar un programa máximo y mínimo. La organización debe organizarse, debe tener una vida, debe tener una cultura propia.

4) Para el desarrollo de nuestras capacidades políticas e ideológicas considero muy oportuno que se desarrolle una versión actualizada de los Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Conocer la realidad de nuestro país es clave para cambiarlo. Como dice el Che en el mencionado texto arriba, la “condición esencial del revolucionaria” es “saber interpretar la realidad”.

5) El desarrollo de la organización como organización nunca termina, y tampoco el estudio. Seguramente nadie va a estar en contra de eso pero hay que tomar en cuenta que cada militante debe convertirse en cuadro y cada cuadro en dirigente. No podemos tener dirigentes, algunos cuadros y una masa de militantes como cañón de fuego. Nadie es imprescindible.

Hasta la victoria siempre,