Mostrando las entradas con la etiqueta Libia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Libia. Mostrar todas las entradas

jueves, marzo 16, 2017

Libia. Continúan conflictos entre grupos armados para controlar el petróleo


En este momento se están produciendo enfrentamientos muy fuertes entre los grupos armados de la llamada "caja negra" de Libia, Misratah contra los que se autodenominan "ejercito de Libia" es decir los grupos armados de Hafter dirigidos, armados, y apoyados por Washington. Ninguna de las dos partes defiende a los libios sino simplemente son intereses particulares con mercenarios pagados.

lunes, diciembre 19, 2016

Libia tras cinco años de agresión


A pesar de que los medios siguen sin hablarnos para nada de Libia, los países agresores siguen su "trabajo" para lograr el control del país y hacerse con sus riquezas. Sabemos que la meta primera era asesinar a sus líderes y destruir el país para crear el caos y el desconcierto en la población. Este objetivo sabemos todos que está logrado utilizando mentiras y el ejército más grande del mundo: la OTAN.

martes, agosto 30, 2016

EEUU bombardea Libia. Cámara de Representantes en Tubruk rechazó esta agresión


El gobierno legítimo de Libia, la Cámara de Representantes en Tobruk, que es la legalmente elegida y reconocida a nivel internacional como gobierno de Libia, ha emitido un duro reproche por los bombardeos ilegales que EEUU está efectuando. 

martes, agosto 02, 2016

Obama: Los nuevos ataques aéreos en Libia son interés de EE.UU.


El presidente Barack Obama anunció que la nueva campaña de bombardeos en Libia es fundamental para los intereses de seguridad nacional y militar estadounidenses, dirigido contra posiciones del Daesh (Estado Islámico/ ISIS) por segundo día consecutivo en el país del norte de África.

sábado, junio 18, 2016

Los medios occidentales siguen sin informar sobre la realidad de Libia


No me canso de decir y lo repetiré en cada artículo mío que Libia vivía su mejor momento de la historia cuando Naciones Unidas envió al grupo armado más grande del mundo, LA OTAN, a bombardear y destruir el país.

jueves, mayo 12, 2016

Libia ¿Por qué nadie recuerda la verdad?


Recuerdo como si fuera hoy, la desesperación del pueblo libio por mostrar al mundo exterior y que llegara a Naciones Unidas que ellos no estaban en contra de su Gobierno de la Jamahiriyah y que no era cierto lo que se estaba diciendo sobre Libia y los libios.

miércoles, agosto 19, 2015

La Liga Árabe apoya a los libios frente al terrorismo de Daesh (ISIS)


La Liga Árabe en El Cairo emitió su llamada después de una reunión extraordinaria para discutir la solicitud del gobierno libio reconocido internacionalmente (sede en Tubruk) a adoptar medidas para hacer frente a ISIS que se ha apoderado de la ciudad costera de Sirte, pero se abstuvo de respaldar los ataques aéreos contra los yihadistas.

miércoles, julio 29, 2015

Libia. Gobierno islamista condenó a pena de muerte a Saif al Islam Gaddafi


Un tribunal libio ha condenado a muerte al hijo de Muammar Gaddafi, Saif al Islam Gaddafi, y a otras ocho personas, funcionarios del régimen anterior, informa AFP. Saif al Islam Gaddafi y 37 exfuncionarios libios han sido acusados de crímenes de guerra durante la revolución de 2011 que acabó con el derrocamiento del líder del país, Muammar Gaddafi.

jueves, diciembre 11, 2014

Ejército libio (ejército de las tribus libias) continúa labor de liberar a Libia del caos y del terrorismo


Leonor Massanet Arbona / Mariátegui
11/12/14

Es el primer paso imprescindible para poder trabajar.

Los miles y miles de mercenarios entrenados en los campos de adiestramiento en Libia o importados desde todo el mundo por occidente, impiden que el país pueda salir de este desastre y destrucción al que la OTAN le ha llevado.

No olvidemos nunca que estos mercenarios siguen en Libia porque occidente sigue presionando a pesar de que abiertamente diga que lucha contra el terrorismo. No me canso de recordar que siempre es importante tener en cuenta el doble juego.

El ejército libio ha logrado ya controlar y limpiar la mayoría de Benghazi .

En la Libia occidental han logrado controlar la ciudad de Ajailat y se dirigen hacia Sabrata y Surman para entrar en Trípoli.
    

lunes, septiembre 29, 2014

Libia. Bandas armadas de mercenarios procedentes de Misratah, controlan todos los lugares importantes en Trípoli


Mariátegui
29/09/14

BENGHAZI

Ha sido asesinado un oficial llamado Rafe Mansour al Misrati en la ciudad de Benghazi al nor este de Libia.

GADAMES

La maravillosa ciudad libia de Ghadames, patrimonio cultural de la Humanidad, toma la iniciativa para contener la crisis en Libia:
Acogerá una cumbre de diálogo para una misión de apoyo de las Naciones Unidas. A la reunión asistirá la Cámara de Representantes.

Ghadamés se encuentra ubicada al noroeste de Libia, muy cerca de la frontera con Argel. Su ciudad antígua ha sido totalmente restaurada. Cada familia conserva la propiedad de sus casas y pueden utilizarlas como museo, restaurante o simplemente para la familia. Fue lugar de parada de las caravanas transaharianas que se dirigían al norte de Libia.
Su estructura social y forma de vida era muy singular, especialmente adaptada a las altas temperaturas.

SABHA (Capital del Fezzan, a unos 800km al sur de Trípoli)

Hace unas semanas la ciudad de Sabha y especialmente el barrio de Mahdia fue atacado desde tres flancos distintos con misiles y bombas terribando edificios enteros con las familias dentro.

Una persona se comunicó conmigo en estado de shock porque se encontraba en una de aquellas casas y no podía salir.

Se trata de grupos armados de “extremistas” (llámenlos como quieran) procedentes de Misratah que atacan los barrios supuestamente residencia de las familias de Gadafi.

Es tan solo una excusa por muchas razones porque las familias en una ciudad no viven todas unidas en un área, hay una parte importante de la tribu Ghadafi que no tiene absolutamente nada que ver con la política y ni siquiera tienen un nivel de vida alto. Me consta. Supongo que el señor desde la oficina en occidente no distingue y simplemente manda “arrasar con todo”.

Sabha ha estado hasta ahora controlada por los verdes, por los libios.

Ayer de nuevo grupos armados desde Misratah bombardean el barrio de Mahdia en Sabha. Derribaron algunas casas con las familias dentro.

Bombardean también el barrio de Manshiya matando a varios ciudadanos libios.
Matan a sangre fría a un libio de la tribu de Gadafi cuando va a la oficina de pasaportes a renovárselo. La única razón era la de pertecer a la tribu Gadafi.

Estamos viendo como occidente sigue alimentando el caos en Libia dirigiendo a sus mercenarios contra el pueblo, mientras al mismo tiempo habla de perseguir a los terroristas y pretenden aliarse con el Gobierno de Coalición libia. 

EEUU utiliza a los llamados “extremistas Islámicos” terroristas desde 1980 en Afganistán. No existían ninguno de estos grupos terroristas en Libia antes de que EEUU los creara.

Leonor Massanet Arbona

domingo, agosto 17, 2014

Libia. La agresión continúa, mercenarios han robado una tienda de gas venenoso


Mariátegui
17/08/14

Urgent: Misurata Criminal Militias Plan to Use Poison Gas on Tripoli


Submitted by JoanneM on Fri, 08/15/2014 - 10:53pm

The Misurata militias made up of criminals, terrorists, mafia and psychopathic mercenaries have stolen a store of poison gas from southern Libya and moved it close to their rats nest in Misurata to use against the innocent civilians in Tripoli. They moved the gas from where is was being stored in Al Jufra (Houn) - in south Libya. This gas was there before NATO invaded but had been under UN control so the west is fully aware of its existence but have done nothing to remove it. Ghadafi complied per the 2006 treaty to get rid of all offensive weapons and was required to put them under UN control.

Obama, who drew a "line-in-the-sand" about Syria and poison gas, is too busy golfing to think about such trivial matters in Libya. And the truth be known the Libyans would just as soon he forgot them because when he turned his evil gaze upon them, he blew up their country and handed it over to criminal terrorists.

This information is for the world to know and understand.

There are serious criminal terrorists in Libya. These terrorists have access to Weapons of Mass Destruction, thank you NATO, Obama, Clinton, et. al. Libya is very close to Europe, if the Europeans think that they are immune to this virus in Libya they are sadly mistaken. Italy knows and is very concerned that WMD's, bombs and missiles can be fired from Libya upon them. This problem was caused by the UN, NATO, US, UK, France, Qatar and Turkey, via their criminal actions against the sovereign nation of Libya. The great Libyan tribes are doing their best to clean up their country but they need the support of all freedom and peace loving nations.

This problem is very serious and it will not sit in Libya, these criminal elements want the wealth and location of Libya, with that they will begin to spread their disease throughout the world.

God Bless the Great Tribes of Libya, speed them to victory as they fight this battle that was forced upon them by the one world order Zionists.

Descripción: http://libyanwarthetruth.com/sites/default/files/field/image/wmd_sarin_and_mustard_gas_.jpg

Traducción:

Las milicias de Misurata formadas por criminales, terroristas, la mafia, psicópatas mercenarios han robado una tienda de gas venenoso en el sur de Libia y la han trasladado a su nido de ratas en Misurata para utilizar contra los civiles inocentes en Trípoli.

El gas fue trasladado desde donde se ha almacenado en Al Jufra (Houn) - Libia.

Este gas fue almacenado antes de que la OTAN invadiera, bajo el control de las Naciones Unidas y occidente es plenamente consciente de su existencia pero no han hecho nada para la extracción.

Ghadafi cumplió el tratado en el 2006 por el que Libia se dehizo de todas las armas ofensivas bajo control de las Naciones Unidas.

Obama, quien llamó a "line-en-el-arena" sobre Siria y gas tóxico, golf está demasiado ocupado para pensar en esas cuestiones triviales en Libia.

Y que la verdad sea conocida sobre los Libios que tan pronto han sido olvidados, porque cuando se dirigió su mal mirada en ellos, se voló de su país y lo entregaron a terroristas criminales.

Esta información es para que el mundo pueda saber y comprender.

Hay terribles criminales terroristas en Libia. Estos terroristas tienen acceso a las armas de destrucción masiva, gracias a la OTAN, Obama, Clinton, et. al. Libia está muy cerca de Europa, si los europeos pensamos que son inmunes a este virus en Libia están equivocados.

Italia sabe y está muy preocupada por el hecho de que ADM's, las bombas y los misiles pueden ser disparadas desde Libia. Este problema fue provocado por la ONU, la OTAN y EE.UU., REINO UNIDO, Francia, Qatar y Turquía, a través de sus acciones criminales contra la nación soberana de Libia. Las grandes tribus libias están haciendo todo lo posible por limpiar el país, pero  necesitan el apoyo y libertad de los amante de la paz.

Este es un problema muy grave y que no se van a quedar reducido a Libia, estos elementos criminales que la riqueza y la ubicación de Libia, con la que comenzará a difundirse la enfermedad en todo el mundo.

Dios bendiga a las grandes Tribus de Libia, las lleve a la victoria,  esta lucha que se han visto obligados a ello, por los “sionistas que imponen un orden mundial” .

Leonor Massanet Arbona (traducción)

martes, septiembre 20, 2011

Libia, terrorismo y 11 de Septiembre: ¿Sabías que…?

Foto: El líder "rebelde" del CNT, Abdelhakim Belhaj, también es cabecilla de Al Qaeda en Libia

Marc Vandepitte
20/09/11


Libia

El número uno del consejo de transición en Tripoli no es nadie menos que Abdelhakim Belhadj, el cabecilla del ramo de Al Qaeda de Libia: el Libyan Islamic Fighting Group (LIFG). Esta organización figuraba en la lista de las organizaciones terroristas prohibidas. El hombre mantuvo entre otras contactos estrechos con luchadores de Al-Qaeda en Irak y especialmente con Abu Musab al-Zarqawi, otro cabecilla de Al-Qaeda, procedente de Jordania.

En 2004 Abdelhakim Belhadj fue detenido en Bangkok por las tropas de los EE.UU. y trasladado a Libia, donde fue encarcelado. En 2010 en el marco de una ley de amnestía fue liberado junto con otros doscientos islamistas. Los últimos semanas y meses jugó un papel prominente en la conquista de Tripoli. Mandó sobre dos a tres miles de hombres. Ahora mantiene el control militar sobre la capital de Libia y logró ocupar Tripoli, gracias a las tropas terrestres especiales de Gran Bretaña y Francia, y el apoyo aéreo de la OTAN. Es una guerra curiosa esa “war on terror”. [1]

Según el periódico The Economist parece que los islamistas ahora prevalecen en Libia, junto con el apoyo de Qatar, el país de Al Jazeera, que invirtió miles de millones de dólares en Libia y que jugó también un papel clave en las operaciones militares. El pequeño estado del Golf podría desempeñar el mismo papel como el que juega Pakistán en Afganistán estos últimos años. No promete nada bien . [2]

Militares británicos tienen la misma opinión sobre la operación militar como Obama y defienden cierta versión ‘light’. En intervenciones militares clásicas se destacó masivamente ‘propias’ tropas terrestres. Libia muestra que también existe otra forma. La guerra en la tierra tuvo que ser encargado a tropas locales o ejércitos amigos de la región. Así se puede limitar hasta el mínimo e incluso callar por la opinión pública unidades especiales propias. Según los militares británicos la OTAN tendría que dedicarse más al entrenamiento de ejércitos locales o amigos. [3]

11/9 y la war on terror
El coste de la guerra contra el terror es muy alto, tanto en vidas humanas como en gastos financieros. Se estima que en Afganistán e Irak fallecieron unas 900.000 de personas. (Existen estimaciones serias que hablan de 1,2 millones de muertos). Es casi 300 veces más el número de personas que falleció en el atentado de 11/9. Otro 7,8 millones de personas se vieron obligados a huir de aquellos países. [4]

La Universidad Brown estima el coste total de la war on terror en unos 4.000 mil millones de dólares. Es más del doble que costó la guerra de Vietnam y iguala al déficit total del presupuesto de los EE.UU. entre los años 2005 y 2010. Anualmente son $400 mil millones, o sea cuatro veces lo que se necesita anualmente para hacer desaparecer la peor miseria y pobreza del mundo. [5]

Se conoce la CIA siendo sobre todo un servicio de inteligencia. Pero después de 11/9 recibió paulatinamente un carácter militar. Desde 2001 esta organización mató a más de 2.000 militantes y civiles en el marco de la guerra contra el terror. No hay mucho control democrático de un ejército organizado, un servicio de inteligencia ni siquiera está controlado. [6]

Aparte de la CIA existe otra organización misteriosa, que es culpable de aún más muertos. Se trata del Joint Special Operations Command (JSCO), una unidad secreta del ejército americano. Antes de 11/9 era una unidad especial de unos 1.800 miembros especializados en la liberación de rehenes en todo el mundo. Recientemente esta unidad se convirtió en un ejército secreto de unos 25.000 hombres. Era el JSCO que ejecutó a Osama Bin Laden. El JSCO actúa sobre todo en Afganistán e Irak, pero también operaba los últimos años en países con los cuales los EE.UU no están en guerra: Jemen, Pakistán, Somalia, las Filipinas, Nigeria y Siria. ¿Quién fue el que recibió el Premio Nobel? [7]

Después del 11 de septiembre Bush declaró la guerra al terror. “A partir de hoy qualquier país que aloje o apoye a los terroristas, será considerado régimen enemigo”. Diciendo esto olvidó a los estados amigos Pakistán, Colombia, Israel, Rwanda, y no mencionó ni una palabra sobre el terrorismo en su propio estado. Hoy día, Posada Carriles camina alegremente en las calles de Miami. Es el cerebro detrás de muchos atentados terroristas en Cuba. Es por ejemplo responsable por la explosión de un avión de línea en 1976 en la que murieron todos los miembros de la tripulación y todos los pasajeros. Para impedir más atentados cinco agentes cubanos, los llamados Cuban Five, infiltraron en las redes terroristas evitando así más atentados. En 1998 sin embargo fueron detenidos y después de un proceso político fueron condenados hasta cuatro veces a cadena perpetua y 77 años .[8] Verdad que sí, es una guerra curiosa esa war on terror.

Para terminar, según el economista en jefe del Standard Chartered Bank, Gerard Lyons, las tres palabras más importantes del último decenio nos son ‘war on terror’ sino ‘made in China’ .[9]

Fuentes

[1] Salama H., ‘From Holy warrior to hero of a revolution: Abdelhakim Belhadj’, 25 augustus 2011, http://www.asharq-e.com/news.asp?section=1&id=26357 ;http://www.reporteconfidencial.info/noticia/28234/los-rebeldes-ponen-al-mando-de-tripoli-a-un-ex-jefe-de-al-qaida/ ; 31 de agosto 2011; Financial Times, 6 sepde septiembre 2011, p. 5; Financial Times, 5 de septiembre 2011, p. 1 en 3.

[2] ‘The Islamists seem to have the upper hand, enjoying the patronage of Qatar, the boiling-rich little Gulf emirate that hosts Yusuf Qaradawi, an influential mentor of the global Muslim Brotherhood, and Al Jazeera, the satellite-television channel that shapes perceptions across the Arab world. Qatar, some surmise, could yet play the part in nurturing Islamists in Libya that Pakistan played in Afghanistan.’ The Economist, 3 de septiembre 2011, p. 32.

[3] ‘But we need to think harder about our capacity to train proxy fighters on the ground at speed. After the wars in Iraq and Afghanistan, western states will be reluctant to commit their own troops to a ground campaign for years to come. There needs to be more focus in Nato nations on the need to have training teams at high readiness that can turn a proxy army into an effective fighting force.’ Blitz J., ‘ Defence: Lessons from Libya’, Financial Times, 31 de agosto 2011, p. 7. Voor de lessen die Obama trok zie:http://www.dewereldmorgen.be/artikels/2011/08/24/wist-je-dat-libi .

[4] http://web.mit.edu/CIS/pdf/Human_Cost_of_War.pdf ; http://en.wikipedia.org/wiki/ORB_survey_of_Iraq_War_casualties ; http://www.unknownnews.org/casualties.html ; The Economist, 3 de septiembre 2011, p. 9.

[5] The Economist , 3 septiembre 2011, p. 9; Financial Times, 6 septiembre 2011, p. 9. Para las cifras sobre la lucha contra la pobreza, véase UNDP, et. al., Implementing the 20/20 Initiative. Achieving universal access to basic social services , september 1998, p. 20. En 1998 se trató de 70 a 80 mil millones de dólares (denominados en dólares desde 1995) Hoy iguala a unos 110 mil millones de dólares.

[6] ‘We’re seeing the CIA turn into more of a paramilitary organization without the oversight and accountability that we traditionally expect of the military,” said Hina Shamsi, the director of the National Security Project of the American Civil Liberties Union.’ Miller G. & Tate J, ‘CIA shifts focus to killing targets’, 2 septiembre 2011,http://www.washingtonpost.com/world/national-security/cia-shifts-focus-to-killing-targets/2011/08/30/gIQA7MZGvJ_story.html?tid=wp_ipad .

[7] Priest D. & Arkin W., ‘Top Secret America: A look at the military’s Joint Special Operations Command’, 2 septiembre 2011, http://www.washingtonpost.com/world/national-security/top-secret-america-a-look-at-the-militarys-joint-special-operations-command/2011/08/30/gIQAvYuAxJ_story.html .

[8] Vandepitte M., ‘Mladic opgepakt, nu nog de topterrorist van Amerika’, http://www.dewereldmorgen.be/artikels/2011/05/27/mladic-opgepakt-nu-nog-de-topterrorist-van-amerika .

[9] Financial Times, 6 septiembre 2011, p. 9.


Dewereldmorgen.be
Traducción: Ellen Thielemans

domingo, agosto 07, 2011

Libia, Aparta de mí este Cáliz


Luis Britto García / Mariátegui
07/08/11


1
Libia, apura hasta las heces el cáliz de saber una vez más que civilización es saqueo, Derecho es pretexto, humanitarismo es coartada.
2
Libia, bebe hasta el fondo la mentira que llama a la mejora de condiciones del pueblo tiranía, al control sobre los propios recursos Eje del Mal, al patriotismo fanatismo, a la decencia fundamentalismo.
3
Libia, paladea 17.300 operaciones aéreas desde el 31 de marzo, el sabor del uranio empobrecido que mata lentamente y la ejecución a control remoto que aniquila al instante.
4
Saborea por nosotros la certidumbre de que toda reserva internacional se embargará, todo intento de sustituir el papel sin valor del dólar será masacrado, todo recurso natural se saqueará.
5
Libia, aleja de nosotros el sumidero donde las potencias se lavan las garras y los hermanos se enjuagan las conciencias esperando que serán los últimos en probar el hierro que te hiere.
6
Libia, sufre por todos que la No Intervención de la Carta de las Naciones Unidas murió porque según Gareth Evans el “derecho de intervenir” en asuntos internos se ha vuelto “responsabilidad de proteger” (Foreign Policy, 2002), y según George Soros “la soberanía es un concepto anacrónico, originado en tiempos que ya se fueron (…) Si los gobiernos abusan de la autoridad a ellos confiada, y los ciudadanos no tienen oportunidad de corregir estos abusos, la intervención externa está justificada” (Foreign Policy, 2004).
7
Ahórranos, Libia, la certidumbre de que los más incondicionales, el embajador Dabbashi, el funcionario Nuri al Mesnari, el ministro de Relaciones Interiores Younis serán los primeros en traicionar para luego traicionarse y asesinarse entre ellos; de que quienes más tiempo estuvieron con el poder serán los mismos que se ofrecerán al Imperio como garantes de cambio.
8
Libia, bebe el trago largo de saber que quien inventa diferencias de matices, etnias, regiones y tribus entre hermanos afila el cuchillo que te clavará en la espalda el imperio extranjero.
9
Libia, no limpies de tus mejillas el beso de los Judas que te abrazaron, la saliva de los Iscariotes a quienes financiaste las elecciones, la hez de tus ministros que te adularon y ahora abren cabezas de playa para los invasores.
10
Libia, no bebas hasta la última gota el veneno de la doctrina del asesinato humanitario. Deja suficiente para que saboreemos el bombardeo contra hospitales, la destrucción teleguiada de medios informativos, el homicidio de no combatientes, la aniquilación filantrópica de acueductos para provocar la piadosa muerte por la sed.
11
Libia, bebe la copa del silencio que el prostíbulo de los medios extiende por el mundo mientras te degüellan: aspira la cortina de humo que sofoca mientras 18 comunicadores mueren en los bombardeos y las televisoras son pulverizadas.
12
Hermana, paladea el vinagre del tribunal extranjero que te sentencia sin juicio y el gusto de hiel del árbitro foráneo que confisca tus reservas sin proceso y el acíbar del policía apátrida que quiere secuestrarte sin derecho y la carroña del juez compatriota que intenta entregarte en sus manos.
13
Libia, con tu sacrificio aparta por instantes de nuestros labios la copa del atropello, el trago de la amenaza, el cáliz de la invasión venidera.
14
Libia, en cuyas arenas la luna abre del 1 al 29 de agosto el Ramadán del año 1432 de la Hégira: enséñanos a ayunar no sólo de comida y bebida, sino también de la mala palabra, el mal acto y el mal pensamiento: por un instante aparta de la angustia de los hambrientos del mundo la sombra de la mentira, la vileza de la codicia, el insulto de la muerte.
15
Libia, haz que no olvidemos la sangre del huérfano, la lágrima de la viuda, el silencio del ultimado.
16
Libia, prueba por nosotros la verdad amarga de que sólo lo que sabemos defender nos pertenece.


http://luisbritto.wordpress.com

Versión en francés
http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com

domingo, mayo 01, 2011

Libia, lo justo y lo injusto


Doble moral de la intervención internacional

Ignacio Ramonet / Mariátegui
01/05/11


El silencio de los gobiernos progresistas latinoamericanos ante las revueltas árabes y el apoyo a Gadafi de algunos de sus líderes resulta sobrecogedor. Contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak, la intervención actual en Libia cuenta con el aval de Naciones Unidas. Lo que no implica que esté exenta de problemas ni de intereses ocultos.

“Todos los pueblos del mundo

que han lidiado por la libertad

han exterminado al fin a sus tiranos”

Simón Bolívar



Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar –en particular en el seno de la izquierda– con respecto a la operación “Odisea del Amanecer”, iniciada el pasado 19 de marzo.

La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del Muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta y en el epicentro del “foco perturbador” del mundo (ese arco de todas las crisis que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel) su onda de expansión modifica la geopolítica internacional.

El pasado 14 de enero algo se rompió para siempre en el mundo árabe. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, el corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez al general Hosni Mubarak del poder. Entonces, como si de repente hubieran descubierto que los regímenes autoritarios, de Marruecos a Bahrein, eran colosos con pies de barro, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su infinito hartazgo de los ajustes sociales y las dictaduras (1).

La fuerza espontánea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías mundiales. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudita, Bahrein, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus “amigos dictadores” (2).

Mutismo en América Latina

Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Una sorpresa tanto más grande puesto que estos gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: llegaron al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también derrocaron pacíficamente a gobernantes corruptos.

Inmediata debió haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. Pero no lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: “Las principales fuerzas en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento” (3).

A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero –o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia– para que, por fin, un líder latinoamericano calificase la rebelión árabe de “revolucionaria” en una declaración donde explicaba con lucidez: “Los pueblos no desafían la represión y la muerte ni permanecen noches enteras protestando con energía por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país” (4).

Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los países autoritarios del mal llamado “socialismo árabe” (Argelia, Libia, Siria), un pesado mutismo volvió a caer sobre las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente esto aún podía interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulseada contra el imperialismo, a aliados estratégicos...

Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha, lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.

En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el “canciller de hierro” prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado y no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia y que un gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.

Semejante idea de la soberanía –que sigue siendo dominante– ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos y de una concepción ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas según los criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, despojan a las personas de sus atributos de ciudadanos.

Basado en este razonamiento se desarrolló, en los años 90, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia... Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenses, al desastre total de la guerra de Irak (7).

Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.

En 2006, la Organización de las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, ha hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Esto modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia –en materia de derecho internacional– la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.

En ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.

Por eso sorprendió que no llegase de América Latina ningún mensaje de solidaridad para con los civiles reprimidos a partir del 15 de febrero, cuando empezaron las protestas sociales pacíficas en Libia, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8). Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el “Tripolitazo”, cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI y la ausencia de libertades.

Igual que durante el “Caracazo” del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital: se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado, y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse.

Inmenso error político

En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el “Guía”, en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran “jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé...” (10). Y ordenó a la Fuerza Armada reprimir las protestas a cañonazos y con una fuerza extrema. El canal Al-Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).

En Benghazi, un grupo de protestatarios asaltó un arsenal de la guarnición local y se apoderó de miles de armas ligeras para defenderse contra la brutalidad de la represión. Varios destacamentos militares enviados por Gadafi para sofocar en sangre la protesta se sumaron a la rebelión con tanques y pertrechos. En condiciones muy desfavorables para los insurrectos empezaba la guerra civil: un conflicto impuesto por Gadafi contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio.

Hasta ese momento, las capitales de la América Latina progresista seguían silenciosas. Ni una palabra de solidaridad, ni siquiera de compasión con los rebeldes civiles que luchan y mueren por la libertad. Hasta que, el 21 de febrero, en un intento por alejar cualquier acusación contra ella, la diplomacia británica –cuya responsabilidad fue central en la rehabilitación del coronel Gadafi a partir de 2004 en la escena internacional– anuncia, a través del ministro de Exteriores William Hague, que el líder libio “podría haber huido de su país y estar dirigiéndose a Venezuela” (12).

Es falso. Y Caracas lo desmiente rotundamente. Pero los medios internacionales muerden el anzuelo y se centran de inmediato en la conexión que el Foreign Office ha sugerido. Minimizando los ostentosos recibimientos de Gadafi en Roma, Londres, París o Madrid, la prensa mundial insiste en las relaciones del “Guía” con Caracas. El propio Gadafi cae en la trampa y también menciona a Venezuela en su primer discurso desde el comienzo de las protestas. Lo hace para negar su huída a ese país, pero ello da pie a nuevas especulaciones sobre el “eje Trípoli-Caracas”. Gadafi añade: “Los manifestantes son ratas, drogados, un complot de extranjeros, de estadounidenses, de Al Qaeda y de locos” (13).

Esta perezosa jácara del “complot estadounidense” es retomada como argumento por varios dirigentes progresistas latinoamericanos –Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, entre otros–, para expresar ahora, cada uno a su modo, una clara solidaridad con el dictador libio bajo los sufridos pretextos de que la “situación es confusa”, que los “medios de comunicación mienten” y que “nadie sabe quiénes son los rebeldes” (14). Ni una frase de compasión hacia un pueblo sublevado contra un tirano militar que manda disparar contra sus propios ciudadanos. Ninguna alusión tampoco a la famosa sentencia del Libertador Simón Bolívar: “Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo”, doctrina fundamental del bolivarianismo.

La inmensidad del error político sobrecoge. Una vez más, algunos gobiernos progresistas conceden prioridad, en materia de relaciones internacionales, a cínicas consideraciones estratégicas que se hallan en perfecta contradicción con su propia naturaleza política. ¿Los conducirá ese razonamiento a expresar también su apoyo a otro infrecuentable tiranillo local, Bashar al Assad, presidente de Siria, un país que vive bajo estado de emergencia desde 1962 y cuyas fuerzas de represión tampoco han dudado en disparar con fuego real contra pacíficos manifestantes desarmados?

En lo que respecta a Libia, la única iniciativa latinoamericana positiva fue la del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que propuso, el 1º de marzo pasado, el envío a Trípoli de una Comisión internacional de mediación constituida por representantes de países del Sur y del Norte para tratar de poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo entre las partes. Rechazada por Seif el Islam, el hijo del “Guía”, pero aceptada por Gadafi, esta tentativa de mediación fue torpemente descartada por Washington, París, Londres y los insurgentes libios.

A partir de ahí, las cancillerías progresistas suramericanas insistieron en su apoyo a un perfecto iluminado. En efecto, hace decenios que Muamar Gadafi dejó de ser aquel capitán revolucionario que, en 1969, derrocó a la monarquía, expulsó de su país las bases militares estadounidenses y proclamó una singular “República árabe y socialista”. Desde el final de los años 70, su errática trayectoria y sus delirios ideológicos (véase su disparatado Libro Verde) lo han convertido en un dictador imprevisible y jactancioso. Semejante a aquellos tiranos locos que América Latina conoció en el siglo XIX con el nombre de “caudillos bárbaros” (15). Ejemplos de sus trastornos: la expedición militar de 3.000 hombres que lanzó, en 1978, en auxilio del sanguinario Idi Amín Dadá, otro demente presidente de Uganda... O su afición a un juego erótico con chicas menores llamado “bunga bunga” que le enseñó a su socio italiano Silvio Berlusconi... (16).

Gadafi jamás se ha sometido a ninguna elección. Ha establecido en torno a su imagen un culto de la personalidad que linda con el endiosamiento. En la “masocracia” (Jamahiriya) libia no existe ningún partido político, sólo hay “comités revolucionarios”. Habiéndose autoproclamado “Guía” vitalicio de su país, el dictador se considera por encima de las leyes. En cambio, el vínculo familiar es, según él, fuente de derecho. Basado en ello, nombró por antojo a sus hijos para los puestos de mayor responsabilidad del Estado y los de mayor rentabilidad en los negocios.

Tras la (ilegal) invasión de Irak en 2003, temiendo ser el siguiente de la lista, Gadafi se arrodilló ante Washington, firmó acuerdos con la administración Bush, erradicó sus armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Para complacer a los “neocons” estadounidenses se erigió en perseguidor de Osama Ben Laden y de la red Al Qaeda. Estableció también acuerdos con la Unión Europea para convertirse en cancerbero retribuido de los emigrantes africanos. Pidió ingresar en el FMI (17), creó zonas especiales de libre comercio, cedió los yacimientos de hidrocarburos a las grandes transnacionales occidentales y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía que provocó un importante aumento del desempleo y agravó las desigualdades.

El “Guía” protestó contra el derrocamiento del dictador tunecino Ben Alí a quien consideraba como “el mejor gobernante de la historia de Túnez”. En materia de inhumanidad, sus fechorías son incontables. Desde su apoyo a conocidas organizaciones terroristas hasta su demostrada participación en atentados contra aviones civiles, pasando por su encarnizamiento contra cinco inocentes enfermeras búlgaras torturadas durante años en prisión, o el fusilamiento sin juicio, en la siniestra cárcel Abú Salim de Trípoli, en 1996, de un millar de prisioneros originarios de Benghazi (18).

Dudosa solidaridad democrática

La actual revuelta empezó precisamente en esa ciudad el 15 de febrero pasado cuando las familias de estos fusilados, animadas por las protestas en los países árabes, salieron a la calle para exigir pacíficamente la liberación del abogado Fathy Terbil quien defiende, desde hace quince años, el derecho a recuperar los cuerpos de sus parientes ejecutados (19). Las imágenes de la brutalidad de la represión de esta manifestación –difundidas por las redes sociales y el canal Al-Jazeera– escandalizaron a la población. Al día siguiente, las protestas se habían ampliado masivamente y extendido a otras ciudades. Sólo en Benghazi, 35 personas fueron asesinadas por la policía y las milicias gadafistas (20).

A mediados de marzo, cuando las huestes gadafistas empezaron a cercar Benghazi, tan alto grado de ensañamiento contra la población civil hizo legítimamente temer que se cometiese un baño de sangre (21). En un discurso dirigido a “las ratas” de esa ciudad, el “Guía” amenazó: “Llegamos esta noche. Empiecen a prepararse. Los sacaremos del fondo de sus armarios. No habrá piedad” (22).

Los pueblos recientemente liberados de Túnez y Egipto deberían haber acudido de inmediato en ayuda de los asediados libios que reclamaban a gritos ayuda internacional (23). Era su responsabilidad primera. Pero lamentablemente los gobiernos de estos dos países no supieron estar a la altura de las circunstancias históricas.

En ese contexto de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó, el 17 de marzo, la resolución 1973 que establece un régimen de exclusión aérea en Libia con el fin de proteger a la población civil y hacer cesar las hostilidades (24). La Liga Árabe había dado su acuerdo preliminar. Y, cosa excepcional, la resolución fue presentada por un Estado árabe: el Líbano (además de Francia y Reino Unido). Ni China, ni Rusia, que disponen de derecho de veto, se opusieron. Brasil e India tampoco votaron en contra. Varios países africanos se pronunciaron a favor: Sudáfrica (la patria de Mandela), Nigeria y Gabón. Ningún Estado se opuso.

Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas o estimar que su funcionamiento actual deja mucho que desear. O bien que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de legalidad internacional. Por eso, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal –según el derecho internacional–, legítima –según los principios de la solidaridad entre demócratas– y deseable para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad. Se podría añadir que potencias musulmanas como Turquía, reticentes en un primer momento, han terminado por participar en la operación.

También podría recordarse que si Gadafi, como era su intención, hubiese anegado en sangre la insurrección popular, habría enviado una señal de vía libre a los demás tiranos de la región, alentándolos de ese modo a aplastar ellos también, sin miramientos, las protestas locales. Basta con observar que, en cuanto las tropas de Gadafi se aproximaron a sangre y fuego a Benghazi, en medio de la pasividad internacional, los regímenes de Bahrein y de Yemen no dudaron en disparar con fuego real contra los manifestantes pacíficos. No lo habían hecho hasta entonces. Pero apostaron a su vez al inmovilismo internacional.

La Unión Europea, en particular, tiene una responsabilidad específica en este asunto. No sólo militar. Es menester pensar en la próxima etapa de consolidación de las nuevas democracias que van a ir surgiendo en esta región tan vecina. Apoyar la “primavera árabe” supone asimismo el lanzamiento de un verdadero “Plan Marshall”, o sea, una ayuda económica masiva “semejante a la que se ofreció a Europa del Este después de la caída del muro de Berlín” (25).

¿Significa todo esto que la operación “Odisea del Amanecer” no plantea problemas? En absoluto. En primer lugar, porque los Estados u Organizaciones que la capitanean (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los “sospechosos de siempre” implicados en múltiples aventuras guerreras sin la mínima cobertura legal, legítima o humanitaria. Aunque esta vez los objetivos de solidaridad democrática parecen más evidentes que los nexos con la seguridad nacional de Estados Unidos, cabe preguntarse ¿desde cuándo le ha importado a estas potencias la democracia en Libia? Es por ello que carecen de credibilidad.

Segundo: existen otras injusticias en esta misma región –el sufrimiento palestino, la intervención militar saudita en Bahrein contra la indefensa mayoría chiita, la desproporcionada brutalidad de los gobiernos de Yemen y de Siria...– ante las cuales las mismas potencias que atacan a Gadafi hacen la vista gorda dando prueba de una doble moral.

Tercero: el objetivo debe ser el que fija la resolución 1973 y sólo ése: ni invasión terrestre, ni víctimas civiles. La ONU no ha dado licencia para derrocar a Gadafi, aunque bien parece que ese sea el objetivo final (e ilegal) de la operación. En ningún caso esta intervención debe servir de precedente para otras aventuras guerreras contra Estados situados en el punto de mira de las potencias occidentales dominantes.

Cuarto: la historia enseña (y el caso de Afganistán lo demuestra) que es más fácil entrar en una guerra que salir de ella. Y quinto: el olor a petróleo de toda esta operación apesta.

Los pueblos árabes están sin duda sopesando lo justo y lo injusto de la actual intervención militar en Libia. En su gran mayoría apoyan a los insurgentes (aunque se siga sin saber bien quiénes son y aunque se sospeche que varios elementos indeseables figuran en el actual Consejo Nacional de Transición). Por el momento, al menos hasta finales de marzo, no se han producido manifestaciones de rechazo a la operación en ninguna capital árabe. Al contrario, como estimuladas por ella, nuevas protestas contra las autocracias se intensificaron en Marruecos, Yemen, Bahrein... Y sobre todo en Siria.

Obtenida la zona de exclusión aérea y a salvo la población civil de Benghazi, a finales de marzo estaban cumplidas las dos principales exigencias de la resolución 1973. Aunque otras demandas no lo estaban aún (el cese el fuego por parte de las fuerzas gadafistas y su garantía de acceso seguro a la ayuda humanitaria internacional), a partir de ese momento los bombardeos debieron cesar. Más aún en la medida en que la OTAN, que no ha recibido mandato internacional para ello, ha asumido el 31 de marzo el liderazgo militar de la ofensiva. La resolución tampoco autoriza a armar, entrenar y dirigir militarmente a los rebeldes porque ello supone un mínimo de fuerzas extranjeras (“comandos especiales”) presentes en el suelo libio, lo cual está explícitamente excluido por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.

Es urgente que los miembros de ese Consejo de la ONU vuelvan ahora a consultarse; que se tenga en cuenta la posición de China, Rusia, India y Brasil para imponer un alto el fuego inmediato y buscar una salida no militar al drama libio. Una solución que tome en cuenta también la iniciativa de la Unión Africana, garantice la integridad territorial de Libia, impida toda invasión terrestre de fuerzas extranjeras, preserve las riquezas del subsuelo contra la rapacidad de algunas potencias foráneas, ponga fin a la tiranía y reafirme la aspiración a la libertad y a la democracia de los ciudadanos.

En Libia, sólo una salida política negociada por todas las partes será justa.



1 Ignacio Ramonet, “Cinco causas de la insurrección árabe”, Informe Dipló, 16-4-11, www.eldiplo.org

2 Ignacio Ramonet, “Túnez, Egipto, Marruecos, esas dictaduras ‘amigas’”, www.monde-diplomatique.es

3 Christophe Ventura, “Entrevista con Samir Amin”, Mémoire des luttes, París, 29-4-11.

4 Fidel Castro, “La Rebelión Revolucionaria en Egipto”, Granma, La Habana, 14-2-11.

5 Véase, por ejemplo, Santiago Alba y Alma Allende, “Del mundo árabe a América Latina”, Rebelión, 24-2-11, y Atilio Boron, “No abandonar a los pueblos árabes”, Página/12, Buenos Aires, 7-4-11.

6 Error que ya cometió dos veces la revolución cubana cuando apoyó la intervención militar del Pacto de Varsovia en Praga para aplastar la insurrección popular checoslovaca en agosto de 1968 y cuando aprobó la invasión de Afganistán por la URSS en diciembre de 1979.

7 Ignacio Ramonet, Irak, historia de un desastre, Debate, Madrid, 2005.

8 Agencia Reuters, 21-2-11.

9 En América Latina, ante protestas populares de gran envergadura, varios presidentes (elegidos democráticamente) tuvieron que renunciar a su cargo. Tres de ellos en Ecuador: Abdalá Bucarám, “por incapacidad mental”, en 1997, Jamil Mahuad en 2000 y Lucio Gutiérrez en 2002. Dos en Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003 y Carlos Mesa en 2005. En Perú, Alberto Fujimori en 2000. Y en Argentina, Fernando de la Rúa en 2001.

10 El País, Madrid, 24-4-11.

11 The Guardian, Londres, 21-2-11.

12 Agencia AFP, 21-2-11.

13 www.rue89.com/2011/02/22/kadhafi-je-suis-a-tripoli-pas-au-venezuela-191416

14 El más antiimperialista de los líderes árabes, Sayyed Nasrallah, jefe del Hezbolá libanés, ha declarado que es “irracional decir que las revoluciones árabes, y singularmente la libia, fueron preparadas en cocinas estadounidenses”. Discurso del Seyyed Nasrallah, 19-4-11, www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=&inicio=0

15 Alcides Arguedas, Los Caudillos bárbaros, editorial Viuda de Luis Tasso, Barcelona, 1929. Véase también Max Daireaux, Melgarejo, Editorial Andina, Buenos Aires, 1966.

16 Quentin Girard, “Toi vouloir faire bunga-bunga?”, Slate, París, 12-11-10, www.slate.fr/story/30061/bunga-bunga-berlusconi

17 “Le Rapport du FMI qui félicite la Libye”, in Mémoire des luttes, París, 11-4-11, www.medelu.org/spip.php?article761

18 Brian May, “Informe sobre Libia”, Amnistía Internacional, Londres, 27-5-10, www.amnesty.be/doc/communiques-et-publications/Les-rapports-annuels/Le-rapport-annuel-2010/Moyen-Orient-et-Afrique-du-nord,2038/article/libye-16281

19 Véase Evan Hill, “The day the Katiba fell”, Al Jazeera english, 2-4-11, http://english.aljazeera.net/indepth/spotlight/libya/2011/03/20113175840189620.html

20 Ibid.

21 Estos y otros crímenes han conducido al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, a abrir una investigación contra Muamar Gadafi, acusado de “crímenes contra la humanidad” por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

22 Agencia AFP, 17-4-11.

23 Khaled Al-Dakhil, “Pourquoi tant d’hésitations?”, Al-Hayat, Londres (reproducido por Courrier Internacional, París, 17-4-11).

24 www.un.org/spanish/docs/sc

25 Nouriel Roubini, “Un plan Marshall pour le printemps arabe”, Les Échos, París, 21-4-11.


Ignacio Ramonet. Director de Le Monde diplomatique, edición española.