jueves, febrero 04, 2010

Radiografía del Experimento Neoliberal Peruano, 1990-2009

Jürgen Schuldt / Mariátegui
04/02/10


A veinte años de inaugurado el cambio del modelo de acumulación en el país, conviene hacer un balance telegráfico de la profunda mutación económica que se ha materializado en ese lapso. Lo que a inicios de la década pasada parecían bien intencionadas y temporales políticas monetarias, comerciales y fiscales para estabilizar y ajustar la economía, a fin de acabar con la hiperinflación y los déficit externo y fiscal, se volvieron permanentes. Acompañadas por reformas institucionales radicales, autoritariamente impuestas, se logró asegurar el tránsito del fallido intento de “industrialización por sustitución de importaciones”, para regresar al antaño fracasado esquema “primario-exportador”. Si nos fijamos en los resultados alcanzados entre 1991 y 2008, se trata de un vívido ejemplo de libro de texto de lo bien que ha funcionado la teoría ricardiana de las ventajas comparativas (estáticas) en el país.

En primer lugar, como era de esperarse, la primario-exportación volvió a ocupar el centro de atención de los gobiernos desde 1991. Gracias a ello, la participación de las exportaciones primarias (“tradicionales”) en el total crecieron paulatina pero consistentemente de un 70% hasta llegar a un sorprendente 76% el año pasado (90% de las cuales son minero-hidrocarburíferas). A costa de una expansión del mercado interno, las exportaciones totales, como porcentaje del PBI, aumentaron explosivamente de un 12,2% a 27,4%, asumiéndose el riesgo de la alta volatilidad de los precios de las materias primas que exportamos.

La desnacionalización de la economía es otro resultado natural de nuestro estricto respeto a las fuerzas libres de mercado, “planificadas” por las empresas transnacionales desde los centros. El capital extranjero se ha instalado cómodamente en las ramas productivas y de servicios que rinden las mayores tasas de ganancia, siendo altamente intensivas en capital y que, con excepciones, apenas absorben fuerza de trabajo (la gran minería apenas ocupa al 2% de la PEA). Con lo que desde el año 2005 remiten más utilidades a sus casas matrices que el flujo de inversión extranjera directa que ingresa al país, afectando negativamente la balanza de pagos. Tampoco generan mayores encadenamientos productivos: La producción de bienes de capital para la minería apenas representa el 0,17% del valor agregado generado por la industria manufacturera. Además, de los 46 grupos más poderosos del país, que poseen 600 empresas, el 48% ya son extranjeras.

La desindustrialización de la economía también ha acompañado ese proceso, tanto que la industria manufacturera, que originaba el 25% del PIB en décadas anteriores, ha caído al 17,2% el año pasado. Quebraron las empresas menos productivas como lo exige la dinámica de los libres mercados y las que han sobrevivido están con la soga al cuello, amenazadas por las importaciones, especialmente de las que nos llegan de las infrahumanas fábricas chinas, vietnamitas y similares.

Una cuarta tendencia obvia, resultado de lo antedicho y de la duplicación de la fuerza laboral global por el ingreso de las exrepúblicas soviéticas, China, India y demás a la ‘mundialización’, es la des-sindicalización de la fuerza laboral y la presión hacia la baja de las remuneraciones. Es así como se ha deteriorado dramáticamente la distribución funcional del ingreso, que ya venía empeorando durante los años ochenta y se agravó desde los noventa. En efecto, los sueldos y salarios, que representaban un 30% del PIB en 1991, se fueron encogiendo consistentemente, año a año, hasta llegar al 22% en el 2007. Con lo que la concentración de la riqueza también se ha ido centralizando en grupos económicos cada vez más poderosos, cuyos representantes más conspicuos son tan bien recibidos por el Ejecutivo.

Quinto: Lo antedicho se ha dado también en el marco de una “servicialización” de la economía. Tan es así que el sector terciario ya llega a dar trabajo al 71,7% de la PEA (en 1991: 65,9%) y genera el 61% del PBI. Y, lo que es más grave, recordando que la PEA del Perú es de 14,7 millones de trabajadores, 71,7% de los cuales se desempeñan en el sector terciario (servicios). Más aún, de esa PEA total del 2008, 11,7 millones (¡77%!) laboran en ‘empresas’ de 1 a 10 trabajadores (ingreso mensual: 600 soles) y el resto se reparte entre las que dan trabajo de 10 a 50 personas (7%, que gana 1.082 soles) y las que ocupan a más de 50 (16%, con ingresos de 1.664 soles). Es decir, se trata de una tercerización creciente de la fuerza de trabajo, básicamente linformal y de muy baja productividad.

En ese contexto se entiende que la emigración de fuerza de trabajo se ha convertido -junto con la de pasta básica y cocaína- en una de nuestras principales exportaciones no tradicionales. Mientras a mediados de los años noventa emigraban anualmente 40.000 personas, desde 2005 salen 300.000 cada año. De las cifras de salidas y entradas del país se desprende que en los últimos 15 años han emigrado 2,7 millones de peruanos, ¡casi un 10% de la población total!

En pocas palabras, se trata de un modelo económico que asigna perfectamente los recursos productivos en base a la dinámica de los libres mercados globales, tal como se expresan a través de las tendencias de los precios relativos básicos. Pero, por eso mismo, es frágil frente a shocks externos, políticamente inestable y socialmente excluyente, por lo que la lógica ricardiana bien podría abrirle el campo a un gobierno abiertamente autoritario de uno de los extremos del espectro político.

http://www.jurgenschuldt.com

Perú: Declaración de las centrales sindicales sobre los conflictos laborales


Prensa CGTP / Mariátegui
04/02/10


Por el Desarrollo Humano y el Trabajo Decente

Declaración de la CGTP, CUT y CATP

Exigimos al gobierno un diálogo con resultados y la solución inmediata d elos conflictos laborales y la inequidad salarial

Los representantes de la Confederación General de Trabajadores del Perú, CGTP, la Central Unitaria de Trabajadores - Perú, CUT PERU, la Central Autónoma de Trabajadores del Perú, CATP, nos dirigimos a la opinión pública para expresar lo siguiente:

1. A menos de dos años de finalizar el periodo del Presidente Alan García Pérez, afirmamos que su gobierno no significa ninguna esperanza de cambio positivo para los millones de peruanos pobres. Los pregonados beneficios del crecimiento económico y rentabilidad empresarial de estos últimos años no han favorecido a los asalariados y menos a los autoempleados y ciudadanos más pobres en términos de una justa redistribución. Así mientras las ganancias empresariales o excedentes de la explotación, ascendió del 58,7% del PBI en el 2002 al 63% en el 2008; es previsible que en 2,009, a pesar de la crisis financiera mundial, esta se haya incrementado en promedio en un 20,6%, debido a la rentabilidad de las principales empresas peruanas mineras y no mineras inscritas en la Bolsa.

2. Contrariamente, la participación de los salarios cayó del 25% del PBI en el 2002 al 20,9% en el 2008 y es evidente que esta ha seguido su curso de caída en el 2009. Mientras el PBI per cápita viene creciendo en el Perú en los últimos años, al mismo tiempo disminuye la participación de los salarios como porcentaje del PBI. Y mientras la situación empresarial mejora, la condición de los trabajadores y los pobres empeora. Motivo por el cual los reclamos liberales y de muchos empresarios, respecto una supuesta inestabilidad del marco legal, de rigidez de la legislación laboral, de sobrecostos laborales y de los efectos sobre el empleo producidos por la “crisis”, no tienen ningún fundamento o consistencia técnica, ni perspectiva ética.

3. En el Perú tenemos un modelo primario exportador que genera desigualdad e inequidad, que no ha puesto especial atención en homogenizar los valores agregados por trabajador de la pequeña, mediana y gran empresa, que no resuelve el tema del desempleo y la pobreza, y que colapsará en tanto no se industrialice la economía y no se construya una nueva visión, compartida por estado, empleadores y trabajadores, del desarrollo y la redistribución social de la riqueza.

4. El desarrollo humano y el trabajo decente no pueden ser promovidas sin mejorar la productividad y la equidad de las distintas actividades económicas de nuestra sociedad. El Estado peruano tiene más que nunca la responsabilidad de promover trabajo decente como objetivo global para promover el desarrollo sostenible y construir una sociedad decente, que haga compatible el desarrollo económico con el desarrollo social. Esta nueva visión del desarrollo debe situar a las personas y en especial a los trabajadores en el centro de la acción y políticas del Estado, a fin de que desarrollen su potencial y aumenten sus posibilidades de progreso socioeconómico y familiar, debiendo concebir el empleo decente como la mejor forma de erradicar la pobreza, y de generar estabilidad y paz social, de acuerdo al enfoque de la OIT.

5. La reforma del Sector Trabajo y Empleo debe descansar en los pilares de la acción por el trabajo decente, en especial en el respeto a los principios y derechos fundamentales del trabajo, en la creación de mas oportunidades de empleo e ingresos para hombres y mujeres, en la ampliación de la protección social y en la promoción del dialogo social con resultados. Esta reforma debe implicar una democratización de sus instituciones y de los mecanismos de solución de conflictos y dialogo tripartito.

6. El Gobierno del Perú suscribió en enero del 2007 y diciembre del 2008 sendos Memorandos de Entendimiento con la OIT para “dar prioridad, en el marco de un Programa nacional de Trabajado Decente, al crecimiento económico con empleo, al respeto efectivo de los principios y derechos laborales fundamentales, a la mayor eficiencia y cobertura de la protección social, y a la progresiva institucionalización, a diferentes niveles, del diálogo social”

7. En virtud de ello, demandamos al Poder Ejecutivo y el Congreso de la Republica a que asuman responsabilidad y que convengan con los trabajadores, con urgencia en la adopción de las siguientes medidas:

• Elaboración, aprobación e implementación de un Programa Nacional de Trabajo Decente con todos los sectores del tripartismo, que implique la asignación de recursos desde el Presupuesto Publico
• Cumplimiento del Dialogo Social y aumento de la remuneración mínima como aplicación de la Cláusula Gatillo, considerando el incremento derivado de aplicar la formula de reajuste para el periodo 2010-2011
• Ratificación del Convenio 131 de la OIT sobre el Salario Mínimo por parte del Congreso de la Republica
• Desembalse del reconocimiento de organizaciones sindicales y las juntas directivas sindicales en trámite ante el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo.
• Resolución inmediata de los procesos de negociación colectiva pendientes ante el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo
• Participación de todas las Centrales Sindicales en la próxima 99° Reunión Anual de la Conferencia Internacional de la OIT a realizarse en Ginebra, en el próximo mes de junio.
• Participación de todas las Centrales Sindicales en el Consejo Directivo de ESSALUD.
• Resolución de las peticiones sindicales canalizadas ante el MTPE de acuerdo a los principios de los Derechos Fundamentales del Trabajo, en el plazo máximo de 30 días, asegurando el respeto a la seguridad jurídica en los pronunciamientos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (despidos antisindicales, solicitudes de inspecciones de trabajo contra la tercerización, intermediación y vinculados a la salud y seguridad laboral).

8. El Gobierno debe reconocer que sin una articulación de las políticas macroeconómicas con las sociolaborales, centrada en la equidad, no habrá posibilidades reales de justicia social para los/as trabajadores/as y toda la ciudadanía, lo que sólo conlleva el agravamiento de la conflictividad social y por ende la ingobernabilidad y la fragilidad de la democracia.

Confederación General de Trabajadores del Perú - CGTP
Confederación Unitaria de Trabajadores del Perú - CUT PERU
Central Autónoma de Trabajadores del Perú, CATP

Perú: CONVEAGRO demanda agenda inmediata para encarar sensibilidad del TLC con la Unión Europea


CONVEAGRO / Mariátegui
04/02/10


El mercado europeo es el más importante para las agroexportaciones peruanas (42%), por encima de los Estados Unidos (29%), por lo que las negociaciones del TLC con ese bloque revisten de gran importancia para el Perú.

CONVEAGRO(Convención Nacional del Agro Peruano)ha hecho un seguimiento permanente al proceso de las rondas a través de su asociada, la RedGE y de coordinaciones con el equipo negociador del Ministerio de Agricultura, planteando propuestas de cuotas y aranceles.

En ese sentido, casi al final de las negociaciones, cuya firma está anunciada para mayo próximo, la Unión Europea ha aceptado con cuotas y niveles de desgravación concertadas, el ingreso de productos agrícolas en condiciones aceptables.

Europa permitirá el ingreso desde Perú de arroz, azúcar, banano orgánico, frutas tropicales, lácteos, café, cacao, frejoles, alcachofas, espárragos, paprika, paltas, mangos, pimiento, mandarinas, aceitunas y otras hortalizas, además de productos procesados.

La sensibilidad en la mesa acceso a mercados es limitada y de ese efecto, pudieran sufrir algún impacto los lácteos, aceite de oliva y café, por lo que CONVEAGRO en su rol de defensa de la producción nacional, exige al gobierno la inmediata implementación de la Agenda Interna integral y la definición y aplicación de mecanismos técnicos y políticos que posibiliten llevar competitividad y rentabilidad al agro.

Estos mecanismos deben considerar además, la adopción de las medidas que destraben las exigencias sanitarias externas para que productos nativos alto andinos y de la amazonía como el maíz gigante, maíz morado, quinua, hongos, alcachofas, yacón, camu camu, palmito, etc., puedan llegar con ventajas a ese gran mercado.

Al margen de este TLC, Perú debe insistir para que la Unión Europea se comprometa a eliminar los subsidios a la exportación que otorga a los productos agropecuarios y se implemente un programa de desarrollo integral para los productos sensibles, en especial del sector lácteo, aceitunero y cafetero, que pueden ser afectados en un futuro cercano por la producción y exportación subsidiada o tercerizada de la Unión Europea.

EE.UU. emprende represión más sofisticada, alerta académico mexicano Gilberto López y Rivas


María Julia Mayoral / Prensa Latina
Foto: Yásser Gómez
04/02/10


Las ilusiones de que un cambio presidencial podría modificar el rumbo de la política exterior de Estados Unidos están hecha trisas después de un año de la Administración de Barack Obama; sólo hay una diferencia: "la represión es más sofisticada".

Para el doctor mexicano Gilberto López y Rivas, antropólogo y profesor universitario, la actual presidencia en el vecino país mantiene "continuidad plena de la política de su antecesor en varios frentes de guerra, particularmente en Iraq y Afganistán".

Dentro de ambas naciones, Estados Unidos despliega en estos momentos "contrainsurgencia y represión más sofisticadas, e igualmente agresivas en su esencia, con superior empleo de las divisiones confesionales y las cooptaciones en mayor escala", sustentó el experto en entrevista con Prensa Latina.

Hay, argumentó, mejor trabajo de inteligencia, mediante el uso de antropólogos y científicos sociales que indican las rutas culturales para romper las redes de resistencia, y más utilización de personal militar, policías y fuerzas mercenarias privadas, en el primero de los casos.

En el segundo, Afganistán, funciona todo lo anterior, pero con un aumento en el número de tropas y de los bombardeos quirúrgicos; por esa vía la Casa Blanca amplió el teatro de guerra a Paquistán, y ahora a Yemen, mediante métodos directos e indirectos, argumentó el Doctor en Antropología por la estadounidense Universidad de Utah.

La batalla de ideas contra la política de Washington se ha hecho más compleja; no se trata ya de un analfabeto encaramado en la presidencia de ese Estado por sus relaciones familiares y los fraudes en Florida, apreció el académico.

Personalmente, asegura, nunca creí en Obama, y eso me trajo controversias con compañeros entre la izquierda que mantuvieron ilusiones sobre aquella asunción al poder.

Haber vivido casi una década en Estados Unidos y estudiar el movimiento de las minorías nacionales negra y chicana, me llevaron a la convicción de que Obama puede ser afroamericano; pero ese factor no cambia su mentalidad sobre el papel que Estados Unidos juega en el mundo, señala López y Rivas.

Las mayores confrontaciones bélicas entre México y Estados Unidos (en 1846-48, 1914 y 1916) ocurrieron con los presidentes James Knox Polk y Woodrow Wilson, demócratas como el actual inquilino de la Casa Blanca, recuerda el estudioso en alusión a las características de las elites en ese país.

"También el análisis marxista nos lleva a explicar al individuo dentro de un contexto económico y político: estamos ante un senador de la elite política negra, descontento con la manera como Bush llevaba la guerra pero no con la guerra misma."

Un hombre, agrega, convencido ahora de su rango de comandante en jefe de las tropas estadounidenses, con una retórica sorprendente para ganar las elecciones, pero con un discurso ambiguo incluso acerca de los sufrimientos históricos del pueblo afroamericano, el racismo, y sobre todo el aparato militar-industrial.

"Con Obama al frente, el gobierno norteamericano apoyó el golpe militar en Honduras, sostiene el bloqueo contra el pueblo y el gobierno de Cuba, continúa la ocupación de Colombia a través de bases militares que amenazan a Venezuela y a Bolivia; todo ello por la falaz justificación de tener el derecho a llevar una supuesta â??guerra justa y necesariaâ?Ö a todos los confines del mundo", evocó.

Peligros para América Latina

Intelectuales de diversas partes del mundo señalamos, en un reciente mensaje de la Red en Defensa de la Humanidad, que América Latina sigue en la mira de las ansias imperialistas, destaca el profesor del Centro Regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia con sede en el Estado de Morelos.

Advertimos en el documento que contra Venezuela, Bolivia y Cuba se dan acciones soterradas y otras abiertas por parte de Estados Unidos: la reactivación de la IV Flota, el golpe de Estado en Honduras, las bases militares en Colombia y las provocaciones por medio de la violación del espacio aéreo venezolano, subraya López y Rivas.

En el caso de Cuba, asevera el estudioso, resultan significativos la continuidad de un bloqueo impuesto por Washington desde hace más de medio siglo y el encarcelamiento de cinco cubanos antiterroristas, quienes purgan injustas prisiones desde hace más de 10 años, condenados por el gobierno estadounidense, recordó.

Tampoco pasa inadvertido que recientemente Cuba fue ubicada por la Casa Blanca en una lista de países supuestamente terroristas; "una acción perversa y sin absolutamente ninguna base", denunció el académico.

En términos de amenazas, organizaciones sociales e intelectuales locales aseguran que la Iniciativa Mérida, especie de Plan Colombia aplicado ahora a México por Estados Unidos, lesiona la soberanía de esta nación. El doctor López y Rivas se inscribe entre los que así opinan.


María Julia Mayoral es corresponsal de Prensa Latina en México.

En cuestiones de drogas, la suerte de Colombia depende de lo que digan los Estados Unidos

Amira Armenta / TNI - Mariátegui
04/02/10


Los cambios en las políticas de drogas que se han producido en varios estados de los EEUU podrían ser más importantes en el hemisferio que 40 años de ‘guerra a las drogas’ o que la Iniciativa Mérida y el Plan Colombia.

Jorge Castañeda, el intelectual y político mexicano, publicó recientemente un artículo en The New Republic titulado, Adiós Monroe Doctrine. Con una serie de ejemplos, como la actitud de Estados Unidos frente al golpe a Manuel Zelaya en Honduras, el autor fundamenta la idea central de su artículo según la cual a EEUU ya parece no importarle mucho Latinoamérica. Y nos recuerda que la última intervención militar unilateral de EEUU en América Latina fue la invasión a Panamá en 1989.

Castañeda trae muchos más ejemplos para probar la nueva ‘indiferencia’ estadounidense hacia su tradicional patio de atrás, que habría dejado de ser tal con el fin de la guerra fría, precisamente en 1989. La despedida de la Doctrina Monroe.

Sin el ánimo de debatir este punto de vista sin duda bastante polémico y que daría para muchas páginas de discusión, quiero resaltar solamente un punto concreto de la relación EEUU-Latinoamérica con el que sí estoy enteramente de acuerdo con Castañeda: que la suerte de América Latina, que nos guste o no, está ligada a la de Estados Unidos. Y si hay un área en el que esto es particularmente cierto, es en el de las drogas de uso ilícito. A este respecto Castañeda señala muy acertadamente los pasos hacia la descriminalización que han dado California, Nevada y Oregon, y dice que los cambios en las políticas de drogas que se han producido en esos estados de los EEUU podrían ser más importantes en el hemisferio que 40 años de ‘guerra a las drogas’ o que la Iniciativa Mérida y el Plan Colombia.

Para un país como Colombia, por ejemplo, poco inclinado a dejarse influir por lo que pasa en estas materias en otros países latinoamericanos -como ha sido el caso recientemente con la repenalización de la dosis mínima, en contravía de la despenalización propuesta por países como Argentina o México - lo que suceda en Estados Unidos, por el contrario, está destinado a ser seguido como ejemplo en Colombia. Y en el resto del continente.

Si el país consumidor por excelencia, EEUU, avanza hacia la descriminalización, los países productores también lo harán. Porque es Estados Unidos finalmente quien decide lo que hay que hacer o no hacer en políticas de drogas. Ellos se inventaron la guerra a las drogas y tarde o temprano terminarán inventándose también la manera de acabarla.

Por el momento el país del norte ha dado ya algunas señales a las que vale la pena seguirles el rastro a lo largo de este año que comienza. Además de las tendencias liberales de algunos estados mencionadas antes, me refiero particularmente a la llamada ‘iniciativa Engel’, una propuesta legislativa del congresista estadounidense Elliot Engel para crear una comisión independiente de notables que evalúe la guerra a las drogas: la Western Hemisphere Drug Policy Commission. En estos días deberá conocerse quiénes compondrán esta Comisión.

El mero hecho de que se cree una comisión con este fin representa ya una señal importante de que la administración de Obama está tomándose en serio el tema de que ya es hora de examinar fríamente los resultados de la actual política antidrogas. Todo lo cual no es, por supuesto, garantía de que vaya a salir de allí algo efectivo, pero al menos es una indicación de que en estos momentos se ha creado una posibilidad de cambio.

Si bien es verdad que en muchos países de Europa y de América Latina están aumentando las voces que piden una revisión del enfoque de las drogas, y están aumentando las prácticas que perciben el consumo problemático de drogas como un problema de salud, también es cierto que mientras no sea EEUU el que tome abiertamente partido por la revisión de fondo, un país productor como Colombia no se atreverá a deshacerse de su discurso prohibicionista.

Llevadas las cosas al extremo, si EEUU decidiera hoy comenzar a implementar una legalización de todos los estupefacientes y sustancias psicotrópicas prohibidas, al día siguiente tendríamos a Colombia, y a una buena parte de los países del mundo, decretando también la legalización de las drogas.

Amira Armenta
Asistente de investigación especializada en Colombia

Amira Armenta (Colombia/Países Bajos) está licenciada en Historia de América Latina por la Universidad de Jussieu (París).

Colombia: ELN 45 Años Despues

Revista Insurrección / Mariátegui
04/02/10


Han trascurrido 45 años desde aquel 7 de enero de 1965 en que irrumpió el ELN, en la toma de la población de SIMACOTA (Santander) e hizo público el Manifiesto en el que registró las causas que llevaron el grupo de revolucionarios fundacionales a iniciar la lucha armada contra el régimen, con el propósito de defender los intereses de los pobres del campo y la ciudad, y luchar junto al pueblo por el poder para liberar el país de la injusticia social, rescatar la soberanía y proyectar el desarrollo que genere bienestar a las futuras generaciones.

Desde ese entonces el país ha sido gobernado por diez Presidentes en once mandatos, con el repetido por Álvaro Uribe Vélez; y no han hecho nada por cambiar aquella situación en beneficio del pueblo, por el contrario las políticas han sido dirigidas a volver más ricos a los ricos, a que las empresas trasnacionales se lleven la riqueza nacional y a entregar la soberanía.

El problema agrario se ha profundizado.

Los escasos avances que se logró con la tibia Reforma Agraria de 1960, fueron revertidos por las legislaciones posteriores y la contrarreforma impuesta a sangre y fuego por la barbarie narcoparamilitar aliada de los terratenientes y del Estado en la estrategia contrainsurgente. El campesino pobre y medio fue desplazado por la violencia oficial y perdio sus tierras, las cuales pasaron a engrosar el patrimonio de unos cuántos ricos beneficiados con los subsidios sin retorno, mediante el programa AGRO INGRESO SEGURO durante este gobierno. El conflicto histórico por la tierra continúa y agravado.

La educación y la salud desaparecieron como servicios públicos y obligación del Estado, fueron convertidos en mercancía y asumidos por despiadados inversionistas privados que, obtienen el máximo de ganancia privando a las mayorías nacionales incapaces de pagar el alto costos, de éstos dos derechos constitucionales.

El panorama actual es un número alto de hospitales cerrados, de universidades públicas en peligro de cerrarse y millones de niños y jóvenes en edad de estudios de la primaria, secundaria y universitaria, privados del derecho a la educación por falta de recursos económicos.

La corrupción llegó a los más altos niveles de degradación en la administración pública y en la empresa privada, resultado de la pérdida de los valores humanos, promovida por el narcotráfico y el afán del enriquecimiento fácil y rápido valiéndose de la ley mafiosa, en un Estado mafioso como el actual.

La guerra sucia se generalizó como producto de la política de Estado que la encubrió y financió como instrumento para destruir los movimientos sociales y la oposición política al régimen, los grandes capos del narcotráfico pusieron sus ejércitos mercenarios al servicio de la estrategia contrainsurgente, a cambio de la prerrogativa de exportar libremente cocaína y heroína a los mercados de los Estados Unidos y Europa.

Esta guerra infame hizo correr la sangre decenas de luchadores y defensores de derecho humanos y destruyó el tejido social, con lo cual la oligarquía garantizó la implantación del neoliberalismo en el país, sin oposición real.

La soberanía y dignidad de la Nación han sido violadas hasta llegar al extremo de sembrar el país de bases militares gringas, desconociendo la Constitución, con la complicidad de todas las instituciones del Estado y la pasividad de la sociedad que, embrujada por el régimen de ultraderecha uribista guarda silencio como si no significara nada el hecho de que Colombia esté convertida hoy en una cuasi colonia de los Estados Unidos, faltando para agregar una estrella más a la bandera gringa.

Este hecho ha convertido el país en una real amenaza para los pueblos vecinos que están dando pasos por romper las ataduras imperialistas para ser libres y dueños de su propio destino; y además ha servido para que lo llamen con el ignominioso título del “Israel de Suramérica”

La clase que gobierna y maneja el poder además de su insensibilidad social, es corrupta criminal y traidora a la Patria. Estos 45 años transcurridos desde que el ELN lanzó su grito en defensa de los intereses de los trabajadores y los pobres del campo y la ciudad, en el Manifiesto de Simacota, dan la razón de la validez y vigencia de la lucha emprendida por la liberación nacional y social.

La oligarquía lacaya no merece seguir gobernando el país, en su cabeza no cabe el interés de la Nación, sino el de los ricos y el imperialismo. Por tal motivo tenemos que cerrar fuerzas hoy con todo el vigor en contra de la maquinaria reeleccionista y la perpetuidad del gobierno uribista.

Se hace urgente generar los cambios que el país necesita para que se constituya un Estado, que ponga al centro del interés máximo de la Nación, el bienestar de las mayorías, el desarrollo sostenido que garantice el futuro de las nuevas generaciones y la libertad para que los colombianos seamos dueños del propio destino.

Es urgente trabajar por un gobierno de Nación, Paz y Equidad que jalone y haga viable los cambios que el país necesita

El subsuelo haitiano esta repleto de petróleo / Entrevista a Jean Lavalasse

Maud Bellon / Mariátegui
04/02/10


Entrevista a Jean Lavalasse, fotógrafo y documentalista haitiano residente en Bruselas desde la década de 1970. La situación antes del terremoto, el trabajo de las ONG, Barack Obama, Bill Clinton y George W. Bush, los intereses de los EEUU, las relaciones con Cuba, los aviones de Médicos Sin Fronteras, Aristide, Préval, el futuro...

- ¿Cómo calificaría usted la situación antes del seísmo que hubo en Haití el 12 de enero de 2010?

- La situación era simple, estábamos bajo una ocupación… y ello después de que Jean Bernard Aristide fuera expulsado a Sudáfrica. Se suponía que se había instalado el gobierno de René Préval para hacer una transición democrática después de Aristide. Pero hemos conocido tres imperialismos, lo que algunos llaman el IFAC: Imperialismo Francés Americano Canadiense.

Canadá llegó en la década de 1980 gracias a la francofonía y a la llamada integración horizontal: hacer venir al país en un primer momento a las mujeres a los niños para poder instalarse después en él. Francia, por su parte, está muy presente a través de las ONG. Además, bajo el gobierno del ex-primer ministro Michèle Pierre Louis, ¡Haití estaba gobernada por las ONG! Su mujer colaboraba estrechamente con George Soros, al que ahora conocemos como el gran magnate de las finanzas y de las ONG. Préval quiso controlar el país firmando acuerdos tácitos con la República Dominicana, acuerdos cuyo fondo nadie conoce verdaderamente.

El 22 de febrero de 2006 Gérard Latortue, ex-primer ministro de Haití, firmó un acuerdo que enuncia claramente la puesta del país bajo tutela de la ONU. Este acuerdo estipula que cada acuerdo al que se haya llegado anteriormente y que esté en contradicción con el funcionamiento de la MINUSTAH será «corregido» por estar caduco [1].

El 9 de mayo de 2007, tras un encuentro entre George W. Bush y René Préval, se ratificó casi totalmente el deseo subyacente de autonomía. Durante este encuentro Bush dijo que había que abortar los acercamientos entre Haití y el ALBA [2] y que Estados Unidos era «el único amigo de Haití». Como buen criado, Préval prácticamente dejo de aparecer por las reuniones del ALBA. Durante una entrevista con Hugo Chávez, Jose María Aznar incluso confesó que había que «olvidar Haití».

Por lo que se refiere a Brasil, tiene un papel capital, ya trazado por Reagan en 1980 en su Plan. En efecto, él preveía que Alemania se ocuparía de Europa, Japón de Asia, Sudáfrica de África y Brasil de América Latina. Lula es poco progresista así que mantiene buenas relaciones con Estados Unidos. Nunca ha estado ahí para ayudar a Haití, no hace más que preparar el terreno para que las tres rocas puedan ocupar la isla [3].

- Ahora el país está controlado por Barack Obama, secundado él mismo por Bill Clinton y George W. Bush…

-(Risas) Se creyó, sobre todo entre los «negristas», que como Barack Obama era negro iba a cambiar las cosas. Pero no hay que olvidar que fue Colin Powell, otro negro, quien hizo detener a Aristide. Además, desde hacía años muchas personas se preguntaban si Haití podía convertirse en el Puerto Rico o el Taiwán del Caribe. La pregunta es: ¿en qué sentido? Porque Puerto Rico lucha por su independencia y para retirar su estrella de la bandera estadounidense. François Duvalier siempre dijo que había que luchar como por Martinica y Guadalupe. Además, por lo que se refiere a Guadalupe, los estadounidenses comprendieron que Francia había ganado una pequeña batalla. Por lo tanto, para hacer frente es necesario que manchen un poco la imagen de Haití y desmantelen el deseo de liberación. Obama,por su parte, es un producto del sistema, está formateado, es la continuidad de Kennedy en el sentido de que él también ha enconado una guerra mandando soldados a ella.

- Por lo que se refiere a Clinton y Bush…

- Aristide decía de los estadounidenses: «Actúe o no actúe, ellos intervendrán de todos modos». Desde 1993 y la reunión de Governors Island, Aristide había comprendido que debía conformarse a las exigencias de Estados Unidos si quería permanecer a la cabeza del Estado. El ex-embajador estadounidense en Haití, Janet Anderson, reveló que poco importaba el gobierno, ya fuera el de Préval o de Aristide, Haití conoció la ocupación del doble, es decir, que a la espalda de cada ministro haitiano había un representante estadounidense y cada partido político era y es financiado por uno de los tres imperialismos a través de diferentes organismos como el IRI (Instituto Republicano Internacional). Durante lo que yo llamo la ocupación de octubre de 1994 Aristide tenía no sólo que mantener excelentes relaciones con los estadounidenses, sino también plegarse a la voluntad del FMI. Para ello Haití tenía que cortar algunas ayudas destinadas a la población y mandar al paro a los haitianos poco rentables y, sobre todo, «modernizar», es decir, privatizar. El hecho de que «desobedeciera» provocará su caída cuando reclamó que se le reembolsara la deuda de la independencia de Francia, es decir, 21.000 millones de dólares, y cuando quiso aumentar los salarios de los haitianos.

- En ese caso, ¿por qué Clinton tenía tanto interés en restaurar a Aristide?

- Aristide se había vuelto dócil y, sobre todo, el pueblo lo apoyaba. Esto era, precisamente, su baza y su debilidad porque aparte del pueblo no tenía ni partido político ni marco, y la calle no puede ayudar a dirigir un país y a tomar decisiones. También es la primera vez que Estados Unidos devuelve y controla a un presidente elegido democráticamente. Aristide era popular, de hecho una gran mayoría de los haitianos sigue siendo «aristidista», aunque no tuviera una auténtica ideología. Tenía buenas palabras y buenas intenciones, pero no llegaba a llevarlas a la práctica. Sin embargo, tenía fondos por hacerlo. Poco después de su elección creó el grupo VOAM (Vean a Haiti Ascender) que en cuatro días recolectó casi cuatro millones de dólares.

- Actualmente Haiti está invadido por los soldados estadounidenses, ¿le parece a usted una invasión?

- Es una invasión querida y preparada por los hombres del gobierno haitiano. No se puede decir que haya pillado de sorpresa al presidente. El imperialismo estaba bien instalado y los consejeros de Préval preparaban esta invasión.

- ¿Qué intereses tiene Estados Unidos?

- Son varios los intereses de los estadounidenses para apoderarse de Haití. Por un lado, la mano de obra es muy barata en Haití y la isla sólo está situada a treinta minutos de Floride, sería rápido hacer transitar las cargas desde este nuevo Taiwán.

A continuación, está Cité Soleil: Estados Unidos de acuerdo con la gran burguesía comerciante de Haiti codicia esta zona para convertirla en un gran puerto, un puerto franco y una zona industrial.

Además, es el momento ideal de servirse del territorio como base de retaguardia para controlar y contrarrestar a Cuba puesto que Obama ha prometido liberar Guantánamo. Desde Cité Soleil y sobre Gonave hay una buena vista de Cuba.

Y, por último, el subsuelo haitiano esta repleto de petróleo. Al parecer los yacimientos venezolanos tienen su fuente en la isla. Port-au-Prince está situada sobre un gigantesco pozo de petróleo que hasta entonces no se podía explotar. En efecto, desde la década de 1950 el entonces presidente Jean Dumarsais Estimé había desplazado a la antigua capital situada en Marchand-Dessalines hacía el actual Port-au-Prince. Este traslado no permitiría explotar el petróleo, pero con ayuda de la Madre Naturaleza, hoy todo es posible. Además, el terremoto ha provocado un éxodo voluntario de los habitantes de Port-au-Prince, lo que deja el campo libre para destruir las ruinas de la capital y, por qué no, para perforar el suelo… En otras circunstancias, si hubieran pedido a los habitantes que se fueran al campo se habría considerado un genocidio. La catástrofe aparece como una oportunidad para los imperialistas porque permite desplazar otra vez la capital. No se trata más que de retos geopolíticos y económicos.

- En su opinión, ¿por qué llegaron los estadounidenses a Haití con tantas armas y soldados?

- Los estadounidenses llegaron a Haití como vencedores. Querían demostrar su fuerza y su supremacía para impresionar a la vez a la comunidad internacional pero también, y quizá sobre todo, a los propios haitianos. Se dieron cuenta de que en Haití había un sentimiento de hartura respecto a la ocupación, ayudado por los acontecimientos en Guadalupe contra el gobierno francés. Hace algunos años los franceses habían confesado a los estadounidenses que podían hacer lo que quisieran de Haiti en su patio trasero pero que no debían tocar la lengua francesa; los franceses querían conservar intacta la francofonía (aunque hoy tres cuartas partes de los haitianos hablen inglés). Hoy los estadounidenses invierten en su patio trasero y programan dividirlo en zonas, y para eso se necesitan soldados y armas.

- En un artículo redactado expresamente para Newsweek, B. Obama anunció que pensaba hacer un trabajo de reconstrucción a largo plazo para sacar a flote al país, como hizo Estados Unidos en Europa tras la Segunda Guerra Mundial y en los Balcanes tras la guerra en Kosovo, ¿se lo agradecen ustedes?

-(Risas) Sea lo que sea lo que piensa hacer Estados Unidos, Cuba, Venezuela y el ALBA (Alianza Bolivariana) siempre estarán a nuestro lado. Por el momento es a los haitianos a quienes corresponde tomar sus propias disposiciones y luchar contra las injerencias. Por supuesto, los estadounidenses se van a aprovechar del caos que reina, pero este caos no quiere decir obligatoriamente que no haya organización. A nosotros es a quien nos corresponde encontrar un terreno de acuerdo, un fondo común para retomar las cosas. Habrá dificultades pero hay que hacer el trabajo sobre el terreno. Es a nosotros a quien nos corresponde luchar contra el imperialismo. Tenemos que hacer este trabajo ideológico sacando a los invasores fuera de nuestras fronteras. Desde 1994 hasta hoy Cuba ha aportado más ayuda a Haití que cualquier país que se dice «amigo» y el pueblo haitiano es consciente de ello.

- La Conferencia de Montreal del 25 de enero reagrupó a los «amigos» de Haití para pensar cómo organizar la ayuda…

- Los amigos de Haití no pertenecen a este grupo de tres Rocas, los IFAC. Canadá tiene un papel fundamental en esta trilogía en medio de la cual está Haití. En efecto, mantienen relaciones a la vez con Haití y con Francia por la francofonía, pero también con Estados Unidos a través del ALENA [4].

Canadá es un gran manipulador porque juega a dos bandas y hace el trabajo del imperialismo. Si el propio Estados Unidos no hubiera acudido para controlar el terremoto habría mandado a Canadá. Por lo que se refiere a Brasil, Lula todavía no ha logrado toda la confianza de los estadounidenses, que no le habría dejado la oportunidad de hacer negocios en Haití. Además, nuestro «amigo» canadiense está en plena apropiación de la intelligentsia haitiana puesto que ésta le abre las puertas de par en par. Por ejemplo, hace cinco años una sola de las tres chicas que fueron a estudiar a Bélgica (pagadas por el gobierno haitiano) volvió a Haití. Así pues, no nos dejamos engañar, ¡los países presentes en esa conferencia no son nuestro amigos!

- Y ¿cuáles con la relaciones con Cuba?

- Después de la caída de François Duvalier eran muy esperadas. En 1994 se establecen por fin relaciones diplomáticas con Aristide. Cuba desplegó desde el principio la Ayuda Sur-Sur enviando médicos, agrónomos, etc, a la isla para ayudar y para formar a los haitianos. Un día me dijo un campesino: «las ONG nos dan de comer y los cubanos nos enseñan a pescar… ». Al contrario de los demás países y ONG presentes en Haití, los cubanos y venezolanos nos hablan de igual a igual, nunca se mezclan con los asuntos internos del país. Nunca hay injerencias por su parte.

- Ahora que Estados Unidos se ha apoderado del país, ¿cómo cree usted que van a evolucionar las relaciones con Cuba?

- En 2004, cuando se expulsó a Aristide, los franceses trataron de desalojar a los cubanos pero el embajador de Cuba se puso fuera de sí y los franceses prefirieron retirarse por temor al caos. Con toda seguridad Obama va a hacer todo lo posible para minimizar la ayuda cubana y para empujar a los cooperantes cubanos fuera del país. Esto será imposible porque los cubanos y los venezolanos no son nuestros amigos, son como hermanos. Cuba sigue siendo un elemento fundamental, es nuestro ejemplo. Si es necesario habrá otra lucha dentro de la isla para denunciar seriamente la injerencia de los estadounidenses.

- Últimamente esta injerencia de Estados Unidos ha costado que aviones de Médicos sin Fronteras sean desviados a la República Dominicana…

- El desvío de los aviones de MSF sólo es un falso problema. Los estadounidenses contaban con MSF para actuar y hacer el trabajo en Cité Soleil… Las ONG extranjeras gozan de una buena situación mientras los estadounidenses controlan el aeropuerto internacional. MSF reacciona simplemente para simular una buena apariencia pero ambos imperialismos están aliados.

Sin embargo, hemos podido ver las imágenes en la televisión que mostraban a la población haitiana dando las gracias a los estadounidenses por su ayuda y agitando la bandera estadounidense …

En Cité Soleil hay muchos obreros y muchos jornaleros; los estadounidenses los pagan para que los elogien y para que se pavoneen con la bandera.

- Antes del terremoto ya había en el lugar muchas ONG, lo que permitió ofrecer los primeros cuidados a las víctimas, ¿deben estar agradecidos ante tales muestras de solidaridad?

- Con frecuencia las ONG hacen un buen trabajo sobre el terreno, pero generalmente se aprovechan de la situación. En Haiti hay casi tantas como en India, sabiendo que Haití es un territorio de unos 27.750 km2 ¡y que India tiene 3.290.000 km2! Haiti es una plataforma de las ONG.

Las primeras ONG en aportar ayuda fueron las cubanas y venezolanas, las demás simplemente pidieron socorro para que llegara la ayuda. A continuación las primeras en llegar del exterior fueron las ayudas china. Además, las ONG han elegido sus objetivos. Cuando una ONG llega a Haití, se instala en lugares estratégicos … y calientes; así pues, las ONG no están presentes en todo el territorio, al contrario que los cubanos. Además, esta omnipresencia implica rivalidades entre las ONG.

- Parece muy crítico con las ONG…

- Las ONG siempre han estado presentes en Haití hasta el punto de que han impedido la lucha, el propio impulso de la transformación mental del pueblo haitiano. Por ejemplo, el padre Lannoo explicó en una entrevista para la televisión suiza en 1986 que había que calmar a la población haitiana y volverla a central para evitar todo deseo de cambio y toda tendencia revolucionaria. Las ONG tienen un papel político, incluso de la tampón. Kissinger, el gran estratega de la guerra de Vietnam afirma que «si las ONG hubieran existido en la década de 1960 no habría habido guerra de Vietnam».

Al principio, en el seno de las ONG había movimientos de lucha de liberación, como en Nicaragua. En Europa, en la década de 1970, los progresistas luchaban contra el poder, pero cuando François Mitterrand llega al poder cambian las tornas. Antes una parte del dinero dado a las ONG servía para financiar los movimientos de liberación. Hoy, con los socialistas en el gobierno, estos movimientos ya no son tan viables, sobre todo porque este sistema de reparto de bienes es bien conocido. Ahora hay redes para controlar a las ONG. Son organizaciones creadas por los progresistas, pero el sistema capitalista ha conseguido desviar el problema. De hecho las ONG se han convertido en una plataforma giratoria de las informaciones; además, dieron muchas informaciones sobre las instalaciones en Iraq.

El propio presidente René Préval también ha criticado a las ONG subrayando que había una verdadera falta de organización de la ayuda internacional.

Se puede considerar que el presidente está atrapado entre dos fuegos, pero, seamos honestos, se asienta sobre ONG bien estructuradas. En Haití nunca ha habido canalización de las ONG, con el terremoto y el caos reinante esto se hace más visible mientras que Préval hace frases bonitas. Pero en nuestro país, las que eligen son las ONG, por lo tanto son problemas falsos, las ONG están muy bien organizadas, están estructuradas en redes, son «balas recubiertas de azúcar»[5]. Se pelean entre sí, no a cuchilladas sino a golpe de artículos. La gente se dará cuenta poco a poco de lo que ocultan las ONG. Cuando ellas gobernaban el país gracias a Pierre Louis y a Soros, Préval estaba satisfecho porque entraba dinero en las arcas del Estado. Por lo tanto, este tipo de discurso no tiene valor alguno cuando se conoce la situación real de Haiti. Préval no puede hacer otra cosa.

- ¿Quiere dar usted a entender que está sobrepasado?

- Él sabía perfectamente a dónde iba, pero no a esta velocidad, no tan rápido... Por el momento está al descubierto. Entregar las llaves del aeropuerto internacional equivale a entregar las llaves del país.


- ¿Cómo puede Haití retomar el control de su vida?

- Los imperialistas pueden permanecer mucho tiempo, pero nunca definitivamente. Pueden causar destrozos como hicieron en 1915 y en 1934 cuando nos dejaron al ejército de Haití hasta que Aristide lo echó. Si el palacio presidencia se ha derrumbado como un castillo de naipes es porque hay subterráneos que van desde la policía al palacio. Muchos hombres murieron torturados en esos subterráneos por las milicias de Duvalier.

- ¿Por qué no vuelve Aristide?

- Aristide no puede volver ahora, hay demasiados retos y ya no tiene hombres de confianza ni cuadros y los imperialistas ya no lo apoyan. Existen grupos, clandestinos o no, que tienen dinero, que reúnen a mucha gente y que avanzan lentamente. Se trata de distinguir quiénes son nuestros verdaderos amigos y nuestros verdaderos enemigos. En Haití también hay una lucha de clases y una diferencia de percepción entre hombre blanco y hombre negro. Por lo tanto, en Haití hay que establecer todo un trabajo de reconstrucción, tanto física como ideológica. Sea como fuere, Canadá, Francia y Estados Unidos no son nuestros amigos y lo han demostrado.

- ¿Se convertirá Haití en la estrella número 51 de la bandera estadounidense?

- ¡Haití nunca sera un Estado estadounidense!

- ¿Cómo ve usted el futuro?

- El futuro será duro, incluso muy duro. Estados Unidos ha tratado de izar su bandera en el aeropuerto de Port-au-Prince, pero Préval acabó con ello. La estrella estadounidense no será para Haití. Si un día Haití tiene una estrella, será roja como la de Cuba. Haiti luchará para recuperar su soberanía, el país es independiente desde el 1 de enero de 1804 y seguirá siéndolo. Como decía Henri Christophe, podemos prender fuego a todo Haití, el imperialismo estadounidense podrá reconstruir, pero esto podrá ser destruido. Volveremos a levantar nuestro Haití sobre sus cenizas…


Notas:

[1] Acuerdo del 22 de febrero de 2006, artículo 2.3: «el gobierno transmitirá a la MINUSTAH una copia de todos los acuerdos que haya podido suscribir antes de la entrada en vigor del acuerdo del 22 de febrero de 2006 y que sean todavía válidos. Si la MINUSTAH considera que uno de estos acuerdos podría ser incompatible con su mandato o con la buena ejecución del plan de reforma de la Policía Nacional de Haití, el gobierno aportará a este acuerdo las adaptaciones que le pida la MINUSTAH para evitar esta incompatibilidad» y añade que el documento concede «a la MINUSTAH la extensión de toda su potencia más allá del actual gobierno de transición».

[2] Alianza Bolivariana para Américas.

[3] Metáfora haitiana para caracterizar los tres países imperialistas: unas rocas sobre las que se cocina la comida

[4] Acuerdo de Libre Intercambio Norteamericano cerrado entre México, Estados Unidos y Canadá.

[5] Imagen empleada por Mao



Investig’Action - http:www.michelcollon.info

Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos

MIR-Chile: Situación Política nacional Enero Febrero 2010

Danilo Neira / MIR-Chile - Mariátegui
04/02/10


Situación Política Nacional ENERO 2010

1. Recesión económica sin crisis para los dueños del poder y la riqueza.

Iniciando el año 2010, y haciendo un balance retrospectivo, reiteramos lo que tempranamente señalamos a principios del 2008: la crisis financiera internacional tendría un impacto tangencial en la economía de los dueños del poder y la riqueza, que lograría ser absorbido tanto por las políticas estatales contra-cíclicas coordinadas entre el Ministerio de Hacienda y el Banco Central, como por la fortaleza del sistema financiero y las sólidas posiciones de los grupos económicos en nuestro país.

Ciertamente la economía chilena entró en recesión durante la mayor parte del 2009. Los indicadores de crecimiento, escuálidos ya antes de la crisis internacional, comenzaron a exhibir cifras negativas desde noviembre de 2008, llegando a un piso mínimo de -5,1% en abril de 2009. La inflación también ha mantenido indicadores negativos, acumulando a noviembre una caída de -2,3% en 12 meses. Sin embargo, en este último mes, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC), mostró un aumento de un 3,1%, respecto a igual mes del año anterior, marcando el inicio formal de la reactivación económica, proyectándose para el 2010 un crecimiento del PIB cercano al 5%.

A pesar de la recesión, la Bolsa de Comercio de Santiago cerró el 2009 con un aumento en su rentabilidad anual de un 50,07%, la mayor desde hace 16 años. La banca acumuló una rentabilidad anual de US$ 2.200 millones de dólares. A su vez, los grandes grupos económicos lograron holgado financiamiento para sus operaciones, a través de la colocación de bonos por más de US$ 6.500 millones de dólares.

Las AFP´s, a pesar de los negativos resultados de sus inversiones internacionales del 2008, producto de la crisis financiera mundial, que provocaron pérdidas millonarias para sus afiliados, el 2009 aumentaron su exposición en instrumentos financieros externos en un 101,5%, a US$ 51.765 millones de dólares.

A fines de 2009, se proyectan exportaciones totales por un monto cercano a los US$ 50 mil millones de dólares, con un superávit en la balanza comercial de US$ 13 millones de dólares.

Así mismo, la inversión extranjera autorizada en Chile en 2009 se convirtió en la más alta de los últimos ocho años, ubicándose en US$ 6.280 millones de dólares, siendo las principales inversiones del año la compra de D&S (Líder) por parte de Wal-Mart, operación valorada en unos US$ 2.700 millones de dólares y la adquisición de Cemento Melón por la empresa peruana Brescia, por un total de US$ 550 millones.

Por otro lado, mientras la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), con la excusa de la crisis, cancelaba contratos con sus subcontratistas en el sur de Chile, provocando un aumento de la cesantía en la región, adquiría al mismo tiempo activos forestales en Brasil por US$ 1.340 millones de dólares.

Esto es, en plena crisis financiera internacional, y mientras muchos sacaban cuentas alegres de que el capitalismo llegaría a su fin, sin la necesidad de levantar organizaciones de clase, revolucionarias, que junto a oleadas de pueblo movilizado lograran acabar con él, Chile se convirtió en una atractiva plaza para los inversores extranjeros, dado el nivel de estabilidad que ha alcanzado el capitalismo en nuestro país, y fuera de reducir un poco sus ganancias, la burguesía monopólico financiera y sus grandes grupos empresariales salieron nuevamente incólumes y, de hecho, fortalecidos. El mejor ejemplo, el gallito que le ganó al gobierno Horst Paullman, dueño del grupo CENCOSUD (JUMBO), al transformar en símbolo de “la crisis económica del país” su decisión de paralizar la construcción de su rascacielos en Santiago y despedir a más de 3.000 trabajadores, sólo para que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) pagara con dinero de todos los chilenos las obras de mitigación vial que el empresario no quería pagar y finalmente no pagó.

Las expectativas para el año 2010 vienen aún mejor para los dueños del poder y la riqueza. Indican un crecimiento económico del PIB del país en torno al 5%; una inflación cercana al 2,5%; un aumento de la demanda interna de un 8,0%, sustentado en una expansión del consumo de un 4,0% y de la inversión en un 10,0%. Por otro lado, el desempleo se mantendría en torno a un 9,2% que, aunque es alto, se ha transformado en un porcentaje estructural incorporado al funcionamiento de la economía desde hace dos décadas, a lo que nos han acostumbrado los tecnócratas neoliberales de la Concertación y las dirigencias sindicales entreguistas.

Finalmente, el grado de solidez del sistema capitalista chileno se refleja en que, a pesar de la crisis financiera mundial, después de dos años de evaluación por parte de equipos de analistas económicos internacionales, la Concertación logró el ingreso de nuestro país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), algo así como un “Club de la Unión” de los países desarrollados, convirtiéndose en su miembro N°31 y en el primer país sudamericano en hacerlo.

Solidez del patrón de acumulación, que también manifiesta el nulo efecto del proceso electoral en las decisiones de los principales grupos empresariales del país, o lo que es lo mismo, la seguridad absoluta que tienen los empresarios en el mantenimiento de las reglas del juego para ellos, con independencia de quién sea electo, como lo demuestra la activación de numerosos proyectos de inversión para el 2010, por unos US$ 27.000 millones de dólares, muchos de los cuales iniciaron su construcción precisamente el año de la recesión, el 2009.

2. La crisis en la economía de los trabajadores y el pueblo

Donde si hubo crisis, fue en la economía de los trabajadores, en la de las clases medias empobrecidas y de los pobres del campo y la ciudad, debido a que precisamente el sistema neoliberal funciona utilizándolos como mecanismo de ajuste o amortiguación del ciclo económico, endosándole al Estado, en su rol subsidiario según las recetas neoliberales, las negativas consecuencias sociales de desempleo y empobrecimiento generalizado que genera el modo “normal” de funcionamiento del capitalismo de corte neoliberal.

Eso es lo que explica, según las cifras oficiales -que siempre son más bajas de lo que corresponde-, que el desempleo en el país haya superado el millón de personas durante los meses de invierno (10,8% de la fuerza laboral) y que todavía hoy se mantenga alto, situándose en un 9,1%, en el trimestre septiembre-noviembre de este año (unas 700 mil personas).

Los trabajadores más golpeados por la cesantía, siguen estando en Valparaíso, con una tasa de desempleo de un 10,3%; En el Bío-Bío, con un 10,2% y en La Araucanía, con un 10% de desempleo. En la Región Metropolitana de Santiago, que congrega alrededor del 40% de la fuerza laboral del país, el desempleo se situó en el 9,5 %, y por edades, los más perjudicados por la falta de trabajo siguen siendo los jóvenes de entre 15 y 19 años, con una tasa del 28,4% y de entre 20 y 24 años, con un 19,6% de desempleados.

Estos porcentajes deben ser corregidos y aumentan, si además se considera que la cesantía se concentra en la población más pobre, y si se descuentan las miles de personas que a lo largo de todo el país trabajan en los planes de empleo de emergencia del gobierno y que son cesantes encubiertos, ya que no corresponden a puestos de trabajo permanentes.

Sin embargo, a pesar de la escalada de la inflación y de las pérdidas millonarias de los Fondos de Pensiones el 2008 y del aumento drástico del desempleo el 2009, no ha explotado una conflictividad social generalizada en el país.

Si, se mantiene una tendencia en algunos sectores de trabajadores, a una mayor organización y movilización: Desde el año 2005 viene aumentando lenta pero sostenidamente el número de trabajadores involucrados en movilizaciones reivindicativas bajo el marco de la actual legislación laboral, con 11.209 trabajadores movilizados ese año, a 18.896 a noviembre de 2009. A estas cifras hay que añadir los trabajadores que se movilizan por fuera de esa legislación y que en general laboran para empresas subcontratistas o para el Estado. En el caso de los trabajadores subcontratistas forestales, por ejemplo, sólo el 2009 movilizaron a más de 8.000 trabajadores.

En el caso de los empleados del Estado, si bien nuevamente este año se movilizaron masivamente empleados públicos, municipales y profesores, debiendo enfrentar no sólo la represión en las calles, sino incluso la descalificación y el desconocimiento de sus demandas por parte del gobierno, predomina en sus organizaciones la militancia política tanto de los dirigentes como de los asociados, por lo que su dinámica de organización y movilización es muy dependiente de los partidos del bloque dominante y hace que su movimiento sea generalmente cooptado en forma efectiva por el gobierno, como quedó en evidencia con la movilización de los profesores por el bono SAE.

Finalmente, sólo los trabajadores de la gran minería han estado en condiciones de presionar por mayores aumentos salariales, gracias a los altos precios del cobre, que se han mantenido a pesar de la crisis internacional.

Las políticas contra-cíclicas del Estado, si bien no evitaron el aumento del desempleo (porque no era su objetivo) ni la recesión, si lograron contener el descontento por la vía de inyectar varios miles de millones al gasto social (bonos, mejoramiento de pensiones mínimas y reajustes al sector público), lo que se sumó a tres factores adicionales: Primero, el rol de contención de la protesta jugado por las dirigencias sindicales de la CUT y el PC, en pleno proceso de integración subordinada a la Concertación; Segundo, el proceso electoral que copó los medios de comunicación y Tercero , la estabilización de la inflación en el país.

Entonces, a pesar de haber una percepción generalizada de crisis económica y a pesar del impacto concreto de la inflación acumulada y del aumento drástico del desempleo en el país, el 2009 fue un año de baja conflictividad social (que se concentró en las movilizaciones de empleados públicos y profesores), los grandes empresarios, aunque vieron algo disminuidas sus ganancias, lograron inversiones millonarias, e incluso el gobierno salió fortalecido, obteniendo la presidenta niveles inéditos de aprobación en las encuestas.

3. El capitalismo neoliberal chileno funciona de manera dual: bien para los grandes grupos económicos, mal para los trabajadores y el pueblo.

Creemos que lo que explica esta aparente paradoja, más que la buena gestión pro empresarial del gobierno de Bachelet (que le valió una cena en su honor organizada por la minera Barrick Gold en los Estados Unidos), es que nuestro capitalismo neoliberal funciona de manera dual.

El buen funcionamiento del modelo neoliberal en Chile, en un polo genera extraordinarias riquezas para las clases dominantes, pero en el otro, genera pobreza, genera cesantía y es profundamente explotador para los trabajadores y el pueblo. No es que el modelo tenga fallas. Por el contrario, funciona así y en este sentido, no se puede corregir. No hay un modelo de neoliberalismo “bueno”, por decirlo de alguna forma, así como no hay una forma o modelo de capitalismo que no se base en la explotación del hombre por el hombre como mecanismo principal de dominación.

Por el contrario, es gracias a este dumping social, en conjunto con una matriz primario exportadora de bajo valor agregado, que la economía de Chile pudo crecer a tasas de un 7% anual entre 1986 y 1996, la época económica dorada post-dictatorial de los neoliberales, que sólo pudo ser posible gracias a la conformación de un “bloque histórico”, una poderosa alianza política y económica entre las clases dominantes que logró subordinar a su proyecto a amplios sectores sociales y políticos del país.

Por un lado, grandes grupos monopólicos-financieros controlan la economía nacional, copando los principales ejes de crecimiento de nuestro modelo económico capitalista, neoliberal y primario exportador, en coordinación y colaboración estrecha con las autorid ades estatales, y sobre un terreno institucional tremendamente estable, gracias a los acuerdos existentes entre la Concertación y la derecha, que le otorgan la gobernabilidad necesaria al sistema.

Por otro lado, miles de empresas medianas y pequeñas se integran en forma subordinada a las cadenas productivas, logísticas y de distribución de los primeros, o funcionan en aquellos sectores económicos y/o geográficos “perdedores”, que fueron dejados de lado por el actual modelo de crecimiento económico por no ser competitivos o por responder a formas previas de desarrollo del capitalismo en el país y que aún logran, a duras penas, sobrevivir. Segundo grupo y circuito de empresas, más pequeñas, a las que se integra la gran masa laboral de nuestro país, en condiciones de precariedad e inestabilidad laboral.

Es por esta característica de dualidad estructural de la economía del país, que señalamos a principios del 2008 que en Chile, crisis en la economía de los poderosos, no iba a ocurrir.

4. Las raíces de la coyuntura política actual.

Sin embargo, desde la crisis asiática, que se produjo en la segunda mitad del periodo de Frei, la economía del país no crece al ritmo que la burguesía monopólico-financiera y las trasnacionales requieren. Es por esto que ya desde hace varios años vienen planteando la necesidad de profundizar las reformas neoliberales, lo que implica no sólo mayor flexibilidad y precariedad laboral, sino también continuar disminuyendo el rol del estado y los montos destinados al gasto social -actualmente subsidiario y tributario en un 100% de la lógica neoliberal- y privatizar, no sólo las empresas que quedan en manos del Estado, sino también áreas que no estaban operando completamente bajo la lógica del capital, como lo son Salud y Educación.

El patrón de acumulación capitalista en Chile, en su versión neoliberal, dada la característica de dualidad estructural que señalamos, presenta entonces una importante contradicción que se ha venido profundizando la última década. Por una parte, necesita seguir “creciendo”, por lo que la burguesía viene presionando para profundizar sus niveles de explotación, flexibilidad y precariedad laboral, lo que correlativamente agudiza los problemas sociales que trae asociados. Por otra parte, para seguir creciendo, el régimen político del país debe asegurar condiciones mínimas de estabilidad social, política e institucional para el funcionamiento del modelo, lo que se engloba bajo el concepto de “gobernabilidad”, cuyo mantenimiento es el principal objetivo del agente político hegemónico.

El caso es que las consecuencias sociales desastrosas de esta economía dual, que están en la base del ciclo de ascenso de las luchas político-reivindicativas del movimiento social desde el año 2000, son las que están generando por acumulación las principales tensiones al régimen político vigente.

Las contradicciones sociales que crea el neoliberalismo, a través de su expresión en un nuevo ciclo de organización, movilización y luchas populares (deudores habitacionales, subcontratistas, secundarios, portuarios, pescadores artesanales, ambientalistas), han venido erosionando esa gobernabilidad y han venido restando legitimidad al agente político hegemónico, que cada vez ha debido ir aumentando las medidas represivas contra el movimiento social, pero también, en función de mantener su rol hegemónico, ha debido emprender tímidamente algunas reformas institucionales que repercuten a su vez sobre el modelo económico.

Tenemos así una contradicción que implica que, o el régimen político genera las condiciones para profundizar el modelo, perdiendo gobernabilidad en el corto plazo (la dinámica ya está instalada, se ha abierto un ciclo de movilizaciones populares) y por lo tanto debiendo recurrir a mayores niveles de represión y criminalización (lo que también ya está instalado y genera un círculo vicioso), o el régimen político se abre a reformas políticas, sociales e institucionales que garanticen mayores niveles de gobernabilidad, lo que implica introducir cambios a la forma misma en que opera el régimen político y abre la puerta a modificaciones en la forma en que opera el modelo económico, por lo tanto, amenazando directamente los intereses de los dueños del poder y la riqueza, con lo que el agente político hegemónico pierde a su principal aliado, la clase fundamental del bloque dominante, afectando la gobernabilidad capitalista al desestabilizar las alianzas internas, establecidas, entre las clases dominantes.

Esto, porque como decíamos, el patrón de acumulación capitalista neoliberal no admite “mejoras sociales”, solo profundizaciones en la misma lógica del modelo. Ahora, la regresión a una modalidad anterior del patrón de acumulación es posible, pero no viable en el mediano y largo plazo, ya que ese fue el patrón que entró en crisis a fines de los ´60 y principios de los ´70 en el país, lo que implica similares tensiones sociales.

Creemos entonces que lenta, pero inexorablemente, se van generando las condiciones para un escenario de mayor polarización social y política, ya que el modelo económico neoliberal, tal cual cómo funciona en Chile, sólo pudo implantarse bajo un régimen militar dictatorial y sólo ha podido operar en condiciones de estabilidad, bajo un régimen autoritario de democracia restringida, dónde había un agente político hegemónico con una gran legitimidad social, que pudo cooptar y subordinar con éxito al movimiento popular y a una parte de la izquierda, tras su proyecto neoliberal.

Sin agente político hegemónico, que logre expropiar con éxito el contenido político a las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo, que logre subordinar a las organizaciones sociales, sindicales y a las propias organizaciones políticas de la izquierda al proyecto político de las clases dominantes, la gobernabilidad del sistema entra en crisis, cuya primera expresión es una crisis de representación.

5. La crisis de la Concertación.

A pesar de todos los positivos indicadores para la economía de los dueños del poder y la riqueza, a pesar de la estabilidad social lograda por el gobierno de Bachelet, que era el principal objetivo de clase de su gobierno, la Concertación como coalición, el agente político hegemónico que ha asegurado las condiciones de gobernabilidad para el funcionamiento del capitalismo en chile desde 1990, ha perdido legitimidad social, coherencia interna y se ha transformado en un factor más de crisis, no sólo del régimen político de democracia restringida, sino también del propio modelo económico.

La Concertación, desde fines de la dictadura hasta hoy, gobernando con símbolos de centroizquierda y haciendo un uso comunicacional intensivo de la contradicción “pueblo-dictadura”, ha logrado manejar, administrar y perfeccionar en nuestro país una de las versiones más puras del neoliberalismo en el planeta.

Sin embargo, las herramientas ideológicas que ha utilizado la Concertación para mantener la adhesión de la población sobre los 40 años (que alcanzó a vivir bajo la dictadura militar) no están siendo igualmente efectivas con las generaciones más jóvenes, que no vivieron ese periodo y que, por el contrario, han debido lidiar con las consecuencias nefastas del neoliberalismo sostenido por la Concertación.

Desde fines de los años noventa esto se ha expresado, sobre todo, en las multitudinarias manifestaciones de los estudiantes secundarios, pero también, crecientemente en la disposición de los trabajadores más jóvenes y aquellos menos calificados, a la movilización, por ejemplo, en el sector de los subcontratistas de los rubros minero y forestal.

El trasfondo de estas movilizaciones ha sido la cesantía estructural, los bajos sueldos, la precariedad laboral, la precariedad previsional, la situación de pobreza de gran parte de la población del país, los actos de corrupción en la administración del Estado, las componendas políticas, la conducción tecnocrática de las políticas públicas, la represión al movimiento social, los abusos empresariales, incluso el impacto del Transantiago, entre muchos otros.

Las respuestas de los gobiernos de la Concertación, en general y como un proceso reflejo a su burocratización al interior del Estado, han sido las maniobras descalificatorias y desmovilizadoras del movimiento social; el respaldo a la institucionalidad pactada con la derecha y a una lógica tecnocrática de administración del poder (“mesas de diálogo” varias; LGE neoliberal en vez de LOCE neoliberal, frente a las demandas estudiantiles; mantenimiento del régimen de subcontratación laboral y definición de empresa, frente a las demandas de los subcontratistas; respaldo a los grupos económicos, en desmedro de las demandas ambientalistas; apoyo a los empresarios salmoneros, en desmedro de los trabajadores arrojados a la cesantía, entre muchos ejemplos), así como el incremento a la represión y criminalización de la protesta social, que ha llevado al gobierno de Bachelet a romper el récord de cantidad de detenidos en protestas que tenía el régimen de Pinochet y que ha motivado a Carabineros, no sólo a más que triplicar sus efectivos destinados a Fuerzas Especiales, sino también a crear una aplicación computacional específica para registrarlos y procesarlos. Clima represivo que se refleja también, en el aumento de asesinatos de manifestantes a manos de la policía, principalmente Mapuche, pero también, en el primer asesinato de un trabajador durante una huelga, desde los años sesenta.

Ciertamente, como señalamos, el descontento social que venía en alza sostenida, ha podido ser contenido el último año y el gobierno de Bachelet, el más represivo de la Concertación, ha logrado evitar su expresión masiva en las calles de las principales ciudades del país. Pero, sigue ahí y se expresa, por una parte, en que 9 de cada 10 jóvenes no está inscrito para votar, siendo aproximadamente 4 millones de personas las que se abstienen de participar en los procesos electorales -por distintos motivos, ciertamente- y, por otra parte, se expresa también en los porcentajes cada vez mayores de población que no se siente interpretada, representada, protegida ni beneficiada por la conducción concertacionista, lo que explica la progresiva merma de su base electoral: un 47,96% de Lagos en 1999; un 45,96% de Bachelet y ahora, en primera vuelta, un 29,62% de Frei (después de haber obtenido un 57,98% de los votos en 1993).

Junto a lo anterior, después de veinte años como agente político hegemónico, la Concertación ha perdido coherencia interna, y ya no sólo no tiene un proyecto común para enfrentar las tareas de gobierno, sino que sus estructuras partidarias se han transformado en campos de lucha por el poder y acceso a recursos de organización a través del Estado, para los operadores políticos y sus redes clientelares. Esta situación está en la base del progresivo fraccionamiento de la Concertación.

Primero, el descuelgue de caudillos locales en elecciones municipales y parlamentarias, que se hizo masivo para las municipales del 2008, donde además la Concertación se presentó en dos sub-pactos (PPD-PRSD, PS-DC) para aprovechar las reformas al binominal a nivel de elección de concejales. Después, la expulsión o descuelgue voluntario de 4 senadores y 8 diputados, que arrastraron consigo a parte de la militancia concertacionista, y que resultaron en la constitución de dos nuevos referentes de derecha, Chile Primero y el PRI, así como en la aventura “progresista” de Navarro con la fundación del MAS.

La situación de crisis se extendió al 2009, con la pugna interna entre el PRSD y el PS, que terminó a los golpes e insultos entre el presidenciable y presidente del Partido Radical, Juan Antonio Gómez y el presidente del PS, Camilo Escalona, y la presentación de cinco pre-candidaturas provenientes de la misma Concertación: Zaldívar (PRI); Frei (Concertación); Arrate (PC), Navarro (MAS) y Enríquez-Ominami.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales, terminó por transformarse en una primaria de la Concertación, enfrentándose el pacto Concertación-PC a Enríquez-Ominami, factor que se constituyó en la mayor fisura al interior del agente político hegemónico en 20 años, constituyendo desde el principio en un voto protesta y una amenaza a la base de apoyo electoral de la Concertación y que terminó dejándola a punto de perder el gobierno frente a la derecha, debido a la alta votación que obtuvo en primera vuelta -un 20,12%-, logrando representar un arco diverso, difuso y fluido del electorado, básicamente concertacionista descontento de la Concertación, pero también a sectores de izquierda, “progresistas” e incluso sectores de la derecha.

Como señalamos en nuestra declaración de diciembre, la candidatura de Enríquez-Ominami fue una expresión más de la crisis del agente político hegemónico, y un factor de su profundización.

Lo planteamos nuevamente, no sólo por la votación que obtuvo en la primera vuelta, sino también por la voluntad de constituir un nuevo referente político por parte de algunos miembros de su comando, lo que se lograría a costa y a la izquierda de la Concertación, proceso facilitado por la salida de los sectores de derecha que se integraron al día siguiente de la primera vuelta al comando de Piñera; También, por la declaración de Frei de continuar la competencia electoral con autonomía de los partidos, endosándoles la derrota, así como por la posterior renuncia de los presidentes del PRSD y PPD, y la negativa a renunciar de los presidentes de la DC y PS, intervención gubernamental mediante, a pesar de la fuerte presión interna y las críticas realizadas desde dentro de sus propios partidos para que estos renunciaran. Lo planteamos, sobretodo, por la posibilidad cierta que parte de los votos captados por esta candidatura no se traspasen a Frei el 17 de enero, fecha de la segunda vuelta, derrota que efectivamente traería aparejada una crisis aguda de la coalición, hasta ahora gobernante.

Ahora, reconocer esto, sólo indica que estamos prestando atención a los procesos políticos y sociales que están ocurriendo en el país. Por ejemplo, uno que involucra la nada despreciable cantidad de unas 7 millones de personas y afecta concretamente la vida de varios millones más… Ni más, ni menos. Proceso que es el corolario de una serie de transformaciones o cambios en la forma como se articula el bloque histórico de las clases dominantes, iniciados a principios de esta década, y que nos sitúa en una nueva etapa política, de fragmentación, disolución o reconfiguración del hasta ahora agente político hegemónico y de un eventual retorno de la derecha al poder político, lo que implica objetivamente cambios, quizá no en lo fundamental de la conducción económica del Estado, que ha sido 100% neoliberal con la Concertación, sino en la forma en que las clases dominantes ejercen su dominación.

6. Las elecciones presidenciales del 2009 y las tres alternativas de recambio del agente político hegemónico.

Para nosotros, desde el punto de vista de los contenidos de clase, las cuatro candidaturas, de Piñera, de Frei, de Marco Enríquez-Ominami y de Arrate, representaban cuatro aspectos diferentes de una misma necesidad del bloque dominante: resolver cómo se reconfigura un agente político hegemónico que logre conjugar crecimiento económico y gobernabilidad social, esto es, conjugar el enriquecimiento de una fracción minoritaria de la población, los dueños del poder y la riqueza, a través de una mayor explotación y empobrecimiento generalizado de los trabajadores y el pueblo, sin expresiones públicas ni organizadas de descontento popular que amenacen al modelo económico.

En este sentido, a pesar de expresar contenidos distintos o formas distintas de ejercer el poder político, ninguna de las tres candidaturas principales ponía en ningún momento en cuestión el actual sistema de dominación en Chile ni las políticas centrales emanadas desde el Estado, y si bien una de ellas profundizaba la crisis del agente político hegemónico, se constituía a la vez en la mejor opción para su recambio por arriba.

La situación respecto a Piñera y Frei es clara, ambos representan fielmente los intereses de la burguesía monopólico-financiera asociada al capital trasnacional.

Piñera, como empresario, constituye él solo un grupo económico en el país, ciertamente de los más voraces, con múltiples y cruzados intereses en diversas áreas de la economía.

Sin embargo, un gobierno de la derecha no podría realizar un adecuado rol como agente político hegemónico, porque representa para un amplio sector del país, un retorno de los cuadros civiles dirigentes de la dictadura al gobierno, una suerte de neo-pinochetismo sin Pinochet, por lo que puede llegar a ganar la elección en las urnas sin lograr contar con un apoyo mayoritario de la población en las calles, que no es pinochetista ni de derecha ni pertenece a las amplias clientelas populares de ese sector.

Esta falta de legitimidad en su origen, dificulta que la derecha logre objetivamente contener al movimiento social vía coopción o negociación política. Por el contrario, lo más probable es la agudización de los conflictos. Más todavía, si la Concertación pasa a la oposición, lo que les permitiría liberar en forma controlada, como herramienta de negociación con la derecha, todo el potencial de movilización social que hasta ahora junto al PC han mantenido contenida a través de sus prácticas burocráticas y desmovilizadoras.

Además, si Sebastián Piñera gana la próxima elección presidencial, Cristián Larroulet, UDI, ex consejero del Banco Central y uno de sus principales asesores económicos, será figura determinante de su gobierno, y lo más probable es que la UDI pelee los ministerios y subsecretarías sociales (como Mideplan, Salud, Educación y la SUBDERE). Será el regreso en propiedad de los neoliberales puros a la administración del Estado, de la que debieron salir tras la derrota de Buchi en 1990. No sólo tecnócratas acomodados, como los de la Concertación, sino neoliberales ideológicos, lo que asegura un programa de mayor explotación capitalista y precarización laboral, el intento de penetración a gran escala en los sectores populares, junto a un fortalecimiento del control social y la represión por parte del Estado.

Sin embargo, hay que señalar que en una gran medida, muchas de las políticas públicas impulsadas desde el Estado, con la derecha en el poder, deben ser sometidas a negociación legislativa con la Concertación, porque el sistema binominal sigue funcionando, por lo tanto, esas políticas o iniciativas básicamente seguirán siendo las mismas o similares a las actuales.

Frei, por su parte, también perteneció hasta hace poco a otro grupo económico, Sigdo Koopers, y la DC no sólo es políticamente conservadora y neoliberal en lo económico, en rigor de centro derecha, sino también está vinculada prácticamente, a través de varios de sus personeros, a distintos clanes también en diversas áreas de la economía. Incluso, uno de sus jóvenes coordinadores del comando, fue señalado como hombre de la Barrick Gold en la campaña.

Para una mayoría de votos concertacionistas y de la izquierda subordinada, Frei “es lo que hay” o “el mal menor”. Sólo es el candidato menos malo y sólo representa la continuidad de la crisis de la Concertación, así como de sus opciones neoliberales, por lo que tampoco resuelve la necesidad de reconfigurar un agente político hegemónico para el modelo, arrastrando los problemas de legitimidad y desgaste que la Concertación ya tiene.

Al intentar mantener su rol hegemónico sobre la población, y hoy, en plena disputa electoral con la derecha, la Concertación se ha visto obligada a revivir el fantasma del pinochetismo, y a plantear en forma oportunista algunas reformas con un carácter programático más progresista, más “de izquierda”, que incluso podrían afectar institucionalmente al funcionamiento del modelo, para tratar de atraer nuevamente a los sectores descontentos y asegurar la subordinación de amplios sectores de izquierda al proyecto burgués.

Sin embargo, “perro viejo no aprende nuevos trucos”: esa estrategia ya fue utilizada durante la elección de Bachelet y duró hasta el momento justo en que Bachelet obtuvo una mayoría sobre Piñera. Después, todos los compromisos fueron olvidados, salvo el del PC de bajar sus propias banderas de lucha. En este sentido, creemos que la izquierda extraparlamentaria que reiteradamente termina votando por la Concertación, suspende su pensamiento crítico sobre la Concertación, justo a medio camino, bajo la excusa de “pasos tácticos” que a nada han conducido desde fines de la dictadura, sin valorar la propia experiencia política de estos últimos veinte años, en el sentido de que la política de la Concertación se debe evaluar sobre la base de hechos concretos más que sobre la base de buenas intenciones de última hora o de compromisos programáticos sin fuerza legal o vinculante.

En el caso de Enríquez-Ominami, este no sólo proviene de la Concertación y forma parte de sus cuadros políticos, como diputado e hijo de un senador y ex ministro. Parte de su entorno tiene el mismo origen concertacionista y su rompimiento como grupo, si bien se articuló en torno a un discurso progresista e incluso programático en algunos puntos contradictorios con la Concertación, al igual que en el caso de Navarro, está relacionado en su origen con las propias luchas de poder internas de la Concertación, específicamente al interior del PS.

Parte de sus aliados, fueron empresarios y profesionales de derecha, neoliberales, asociados también al empresariado del modelo, como Paul Fontaine (en el rubro eléctrico) o Rodrigo Danús (en el de las comunicaciones); otros, fueron miembros desencantados de la tecnocracia liberal de la Concertación y también contó con el apoyo empresarios “atípicos”, progresistas, como Max Marambio, que a pesar de su respetable historial en las filas revolucionarias en Chile y Cuba, es también hoy, por si solo, otro gran empresario, vinculado familiarmente además a otro de los clanes que controlan la economía del país.

A partir de estos datos, es claro que el núcleo del discurso de su comando serían las reformas al régimen político, e incorporar algunas reformas y regulaciones económicas, pero manteniendo las bases neoliberales del patrón de acumulación. Por esto, reconocer que la candidatura de Enríquez-Ominami profundizaba en los hechos la crisis de la Concertación, articulando en torno a si a diversos sectores descontentos, no implicaba para nada considerar que tuviera un programa de ruptura con lo que han sido las políticas neoliberales en el país.

Muy por el contrario, la Concertación cometió un error de proporciones, ya que era el único candidato, en esta vuelta, que podía reconstituir mejor -transversalmente- el rol hegemónico de la coalición.

Finalmente, a pesar de que Arrate levantó todo un discurso programático de izquierda, y obtuvo la mayor votación presidencial del pacto PC de estos 20 años, su candidatura no constituyó más que un saludo a la bandera -por no decir un volador de luces- considerando la operación de mayor alcance de los comunistas al integrarse a la Concertación como su ala izquierda. O sea, como ala izquierda del agente político hegemónico del bloque en el poder. Es decir, cruzando la línea que divide los intereses del campo popular, de los intereses del campo de los dueños del poder y la riqueza.

En este caso, el Partido Comunista, a contrapelo de cualquier perspectiva de clase -salvo la de las clases dominantes-, en el máximo momento de debilidad política de la Concertación, renunció a la oportunidad histórica de levantar una alianza política, una candidatura y un programa independiente de izquierda, prefiriendo dar la espalda al movimiento social y a sus propios militantes inmersos en él, como los profesores, para sumarse en los hechos al programa neoliberal y represivo de una Concertación en decadencia.

Ciertamente es importante para ellos, como partido, lograr tres diputados. Es lo que han buscado desde hace 20 años, y en ese sentido su estrategia finalmente ha sido exitosa. Legítima incluso, para un partido que funciona de acuerdo a la misma lógica de los partidos del bloque en el poder. Sin embargo, el precio pagado -contener la movilización y la protesta de los trabajadores- es demasiado alto para cualquier organización que se diga popular, sobre todo si consideramos que su política de integración a la Concertación desde la elección de Bachelet, no obtuvo ningún resultado concreto en las políticas públicas impulsadas por la señora.

Por otro lado, a pesar de todo un discurso referido al rompimiento de la exclusión -tradicionalmente autorreferente por lo demás, pues se refiere sólo a su situación particular-, en los hechos, el PC obtuvo un 1,5% de votos para su plantilla parlamentaria, bastante menor a la votación obtenida los años 1997, con un 6,8%, o el 2001, con el 5,2% de los votos, por lo que fue el traspaso de votación, como integrantes de la Concertación, el que permitió la elección de sus diputados.

En este sentido, el binominal siguió operando con toda su lógica “estabilizadora”, al dividir casi exactamente las fuerzas en el parlamento, entre la Derecha (17 senadores y 58 diputados) y la Concertación/PC (19 senadores y 57 diputados, respectivamente)

Así, a pesar del discurso izquierdista de Arrate, su candidatura sólo fue expresión de una izquierda subordinada y derrotada, que viene a la siga de la Concertación desde fines del año 1986 y que todavía trata de ocultar que será imposible levantar una alternativa programática, de izquierda y menos revolucionaria, que es lo que se necesita, siendo el furgón de cola de la burguesía monopólico financiera.

Una izquierda de símbolos y testimonios, pero que no cree en sus propias fuerzas y menos en las fuerzas del pueblo para construir una alternativa política a las dos coaliciones del bloque dominante.

Es la misma izquierda que llama a votar “hasta que duela” o aquella de muchos socialistas, ex miristas, ex comunistas e intelectuales, que a pesar de todo un discurso anti-concertación, levantado sobre todo durante y en torno a la candidatura de Enríquez-Ominami, ahora corren a cerrar filas tras Frei para “parar a la derecha”, y dar vida a otro periodo de expoliación del pueblo.

Sin ser lo mismo políticamente, las tres candidaturas presidenciales reales expresaban un acuerdo básico en torno al patrón de acumulación capitalista neoliberal, con énfasis distintos. La candidatura de Arrate sólo constituyó una miserable maniobra entre la Concertación y el PC, ya que éste desde el principio estaba incorporado a la candidatura de Frei.

7. Los escenarios que se abren para el pueblo.

En la reunión de su Comisión Política, realizada el 17 de diciembre, tras analizar el peor desempeño electoral de la Concertación en veinte años, los socialistas reconocieron explícitamente que la Concertación por sí sola ya no da gobernabilidad al país, y aunque en ningún caso ahondan en las razones de ello, plantean su superación a través de una ampliación del pacto hacia la izquierda, que se habría iniciado con la incorporación del PC, tarea que habría de realizarse durante el segundo mandato de Frei, en caso de que este logre captar los votos necesarios para imponerse a Piñera, lo que se ve difícil. Por otra parte, tanto el PRSD como el PPD han estado realizando contactos con adherentes de Enríquez Ominami, para constituir o un nuevo referente o una tendencia de centro izquierda al interior de la Concertación.

De ser así, un nuevo periodo presidencial sólo alargará la crisis de hegemonía de la Concertación sobre el movimiento y los sectores populares, en un contexto de movilizaciones sociales en paulatina alza; La Concertación viviría un proceso más lento de fragmentación, reconfiguración e incluso quiebre de sus alianzas.

Si continua la inercia, que es lo más probable, y se confirma una rápida institucionalización de los diputados comunistas, que es lo esperable analizando el rol de los concejales comunistas desde el 2008, se abre mayor espacio para la configuración e intervención de una fuerza de izquierda revolucionaria en el país, que logre captar el descontento social, pero lo más importante, que logre proponer una alternativa de salida popular a la Concertación y a la Derecha.

En el caso de un gobierno de derecha, está claro que se impondría un programa básico de mayor explotación, mayor despojo y mayor represión y criminalización para los trabajadores y el pueblo.

Dada la actual tendencia de mayor movilización popular frente a los graves problemas que genera el neoliberalismo, un gobierno de derecha sólo la profundizaría y radicalizaría, dada la preferencia por la respuesta represiva que siempre ha exhibido la reacción.

En este escenario más adverso, pero más probable, de un triunfo electoral de la derecha, la Comisión Política del PS, también en su reunión de diciembre, prefigura su rol como oposición y hace notar su principal debilidad: la carencia de militantes en la base social, porque el grueso de sus militantes activos son funcionarios públicos encuadrados dentro de las redes de poder de sus distintos operadores políticos. Por esto, ya han definido que su tarea prioritaria será recomponer su base de militantes y simpatizantes en las poblaciones, sindicatos y federaciones de estudiantes, lo que tiene obvias consecuencias para nosotros, considerando que las posiciones de la izquierda revolucionaria en cada uno de estos ámbitos son sumamente débiles.

8. Nuestra propuesta de organización para la etapa que se abre.

Consideramos que continuamos en un periodo de estabilización de la lucha de clases, donde la balanza de la correlación de fuerzas sigue cargada absolutamente a favor de los dueños del poder y la riqueza, a pesar de los problemas de gobernabilidad y de legitimidad del agente político hegemónico, que tienen hoy las clases dominantes.

Sin embargo, las contradicciones de nuestro ordenamiento social, generadas por el patrón de acumulación capitalista, en su versión neoliberal, y fortalecidas por un régimen de democracia restringida (y cada vez más policial), han llevado a una etapa de reversión en la tendencia de la lucha de clases, abierta a fines de los años noventa y más claramente del 2000 en adelante, marcada por una movilización social ascendente, seguida ahora por una etapa de crisis de representación del bloque dominante y por lo tanto, de reconfiguración del régimen político. Esta nueva etapa, creemos, debe fortalecer la tendencia a una mayor movilización social.

En esta nueva etapa que se abre, lo fundamental para las fuerzas de la izquierda y revolucionarias, será la constitución de una representación política propia de los trabajadores y el pueblo, que no se subordine ni sea asimilada por alguno de los dos conglomerados políticos mayoritarios. Ni más ni menos que un nuevo proyecto político popular.

Creemos que en este escenario, de acuerdo a nuestras fuerzas y capacidades, deberemos dotarnos de los instrumentos necesarios para actuar en todos los espacios de construcción de fuerzas y articulación política: espacios legales, semi o a-legales e ilegales, cuando corresponda, con el objetivo prioritario de levantar abierta y públicamente un programa de izquierda, revolucionario, orientado a la construcción del poder popular, y plataformas de lucha en forma autónoma, en ruptura con el bloque dominante, en la perspectiva de los objetivos estratégicos que nos hemos fijado para el actual periodo.

Esto implica, a la vez de fortalecer el proceso de construcción de nuestra fuerza propia, articular las alianzas que posibiliten la conformación de un polo revolucionario, que permita, en conjunción con el desarrollo de la lucha y movilización popular, el desarrollo de acciones directas y formas básicas de autodefensa, enfrentando la represión y criminalización de la protesta, así como la construcción segura de redes de organización popular en algunos sectores sociales donde el enemigo inmediato no es el Estado, porque está ausente.

También, trae aparejada la necesidad de levantar una organización política abierta, desde la cual impulsar y desarrollar la política revolucionaria en el seno del movimiento popular, levantando un programa de ruptura y plataformas de lucha que recojan las particularidades de cada sector y frente específico con los cuales nos vinculemos, en forma combativa, poniendo el énfasis en la lucha, la movilización popular y la unidad de los revolucionarios y la izquierda.

En el caso de un gobierno de la derecha, esto significa que tendremos que construir nuestra referencialidad como proyecto político revolucionario, en disputa con el ala izquierda del bloque en el poder, porque la Concertación entraría a recomponer sus bases sociales al interior del campo popular, y enfrentados a nuestros enemigos de clase en el gobierno, por lo que hay una tensión y una contradicción de peso en la forma cómo deberemos encarar nuestro desarrollo político táctico y político orgánico.

Esto modifica, por un lado, la forma de encarar las alianzas en cada lugar concreto, sobre todo en lo que respecta a la movilización popular, en referencia a la lucha contra el enemigo principal que sería la derecha. Por otro lado, implica que la línea de autodefensa debería transformarse en una línea más ofensiva o superior de insurgencia popular, de acuerdo a un escenario más favorable para su desarrollo, debido al carácter de clase más marcado -o menos encubierto- que adquiría un gobierno de Piñera.

En ambos casos, Frei o Piñera, la crisis de representatividad sigue abierta, como señalamos antes, y eventualmente, o el intento por resolver el problema de gobernabilidad profundizará los problemas de crecimiento económico, según la agenda de los grupos económicos, o el intento de resolver los problemas del crecimiento económico profundizarán los problemas de gobernabilidad. Es una situación que no tiene resolución por el momento y que genera mejores condiciones para nuestra intervención, por las contradicciones que genera en la forma de la dominación que deben ejercer los dueños del poder y la riqueza.

En ambos casos se prefigura necesariamente una recomposición de las fuerzas politicas existentes ala interior del bloque dominante hacia finales del próximo gobierno, o porque la concertación se divide, o porque se fortalece una fuerte tendencia de izquierda extra concertación.

La lucha entonces, es para levantar una línea programática de izquierda revolucionaria, una corriente de masas, que pueda encarnarse en el movimiento de trabajadores, en el movimiento estudiantil, en el movimiento de pobladores, y levantar un proyecto político popular de carácter revolucionario.

¡Luchando avanza el pueblo!
¡A desatar la crisis de los poderosos!


Movimiento de Izquierda Revolucionaria
MIR de Chile
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